Bogotá, Colombia -Edición: 725

 Fecha: Miércoles 27-11-2024

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\\ OPINIÓN //

 

 

 

EDITORIAL

 

Todos contra todos


Los ricos roban a los pobres y los pobres entre ellos. Cómica situación en donde el acontecimiento de ser pobre coloca al ciudadano al filo de la existencia en Colombia.

Constantemente se habla de cómo los ricos usurpan, explotan y se aprovechan de aquellos con menos recursos. Pero, esto es la menor de las preocupaciones, de cierto modo, ya que sus robos son tan limpios que simplemente el colombiano promedio no logra saber dónde fue que lo robaron.

Por otro lado se encuentra el robo entre personas de bajos recursos, de hecho parece ser que el primer gran muro que es necesario dominar el en camino de los pequeños empresarios, es impedir que otros se aprovechen de su situación de crecimiento y terminan robando el producto de su trabajo, en otras palabras, los más acaudalados no tienen que preocuparse que los de menos recursos logren llegar a ser grandes competencias, ya que entre los pequeños exponentes se sabotean, esto siempre y cuando sea entre pequeños comerciantes, ya que de no ser un comerciante con cierto ideal del capitalismo salvaje, sera un amigo de lo ajeno, de trabajo fácil que estará dispuesto a robar cada centavo de cualquier persona por el simple hecho de que ellos deben de sobrevivir.

Es en este juego en donde el colombiano vive en un constante terror, si consigo me roban, si juego limpio pierdo, y si llego al éxito los impuestos me tragan vivo, entonces nace el colombiano que se acomoda en una comodidad estable, una comodidad que como mínimo le permitirá tener tranquilidad. Esto en uno o dos casos será normal, pero cuando una gran mayoría adquiere este pensamiento crea un gran problema para una sociedad que debe crecer económicamente, ya que aquellos que quedan y obtienen el éxito talvez y solo tal vez han decidido dejar de jugar con las consignas de una economia limpia, permitiendo de esta manera jugar de manera amañada, dando luz verde a los males que han acompañado a Colombia durante mucho tiempo.

 

 

  

¿A dónde van nuestros impuestos?

Por: Zahur Klemath Zapata
zapatazahurk@gmail.com

 

Esta práctica milenaria que han impuesto los soberanos a sus súbditos y hoy en día el Estrado que va de la mano de los políticos, nos comprime y nos hace vomitar nuestras viseras para que el establecimiento sobreviva.

En el mundo primitivo siempre ha sido normal esta práctica gubernamental. Y para todos es lógico que esto se haga sin ningún cuestionamiento y sin un raciocinio sobre dónde irán esos dineros que recibe el Estado.

Las sociedades han evolucionado genéticamente y lo que antes era una práctica normal hoy es un hecho cuestionable, porque esos dineros salen del esfuerzo de millones de seres que trabajan y pagan impuestos y no reciben nada a cambio.

Nuestra sociedad se siente acorralada por la cascada de impuestos que le vienen imponiendo en nuestros días los políticos al pueblo. Esto hace que el crimen aumente y la corrupción se afinque en las instituciones de Estado y esta simbiosis impida que las ciudades crezcan saludables.

Los impuestos que recibe el Estado diariamente, son fortunas que desaparecen sin que nadie se entere a dónde fue a parar esas contribuciones. De ese erario sólo una mínima parte llega a los sitios que realmente deberían recibir esos dineros.

La ignorancia del pueblo es la base para que crezcan estas situaciones y nunca ellos reciban lo que les pertenece y por lo que han pagado.

La salud pública es una de las infraestructuras donde deben ir esas contribuciones, pero solo llega gota a gota unos dineros para que sobrevivan y la gente gravite como si ellos fueran los culpables de lo que está pasando. Si la salud falla, el sistema se desploma y eso es lo que está pasando cuando se desvía lo recaudado.

La medicina privada es uno de los más grandes negocios porque ella vive de millones de pacientes que pagan de sus bolsillos los costos de la atención médica. A su vez nacen hacen simbiosis con las aseguradoras para que todo funcione en beneficio de ellos y no de los pacientes.

Es una obligación del establecimiento velar por la salud del pueblo, porque ese pueblo es el que sostiene el establecimiento y mantiene la economía en movimiento. El pueblo paga para que todos los servicios básicos sean cubiertos con el pago de sus impuestos y no para sostener una burocracia del Estado que le paga a miles de empleados con sueldos
como prestación por haber apoyado al candidato en la campaña electoral.

Si la sociedad tuviera un mayor conocimiento de cómo funciona la economía de un país y estuviera atenta del movimiento
de esos dineros, no pasaría tantas necesidades en el transcurso de su

 

 

 

vida. Porque los políticos ya no serían políticos corruptos sino servidores públicos

que se acogen a las leyes que rigen una comunidad.

 

La gran mayoría de los países están como están, es porque los ciudadanos creen por acto de fe lo que dice un individuo en campaña y no porque realmente conocen la economía de su territorio.

 

Estudia bien al candidato, que ha hecho y en que ha triunfado, Ahí tienes la respuesta de lo que será el futuro.

 

CON CAPRICHOS NO HAY FUTURO
Crónica #1013

Por: Gustavo Alvarez Gardeazábal
Audio: https://youtu.be/WuZDcz_6qtg


Desde hace rato los burgueses feudales vallecaucanos andan pataleando para que a toda costa, y contra toda lógica, les construyan una carretera que les garantice no seguir usando la vieja vía de una sola calzada que lleva de Cali a Buenaventura desde hace 100 años.

Por alguna razón que deberían profundizar los aguerridos estudiantes de Historia de la Universidad del Valle, entre la clase dominante de esa región del país se anidan desde hace varios siglos ideas y soluciones ausentes de cualquier grado de imaginación.

Si para ir del interior del país a Buenaventura se usa la doble calzada que sale de Buga y si resulta mucho mejor construir una segunda calzada y volver autopista la hoy estrecha carretera de 35 kilómetros que une a Cali con la mencionada vía de Buga al puerto, usando el terreno llano que bordea el río Cauca, no se entiende para que aspiran a estas horas de la vida hacer un carreteable estrecho, de una sola vía, loma arriba, atravesando la cordillera occidental, por donde los camiones no podrán circular a más de 30 kilómetros por hora. Los constructores que se ganaron la licitación de ese absurdo hace 8 años, se dieron cuenta rápidamente que la tal vía ni es negocio ni es razonable y han solicitado la cancelación del contrato.

Los feudales no entienden. Para ellos son válidos solo los caprichos, no la razón y muchos menos la demostración en cifras y estudios de la realidad.

Siguen pensando en que como antiguos dueños de la tierra continúan ejerciendo el derecho de pasar las carreteras por donde ellos digan y no por donde los adelantos modernos lo aconsejen y la racionalidad de los negocios terminarían obligando.

Lástima por mi región, con esos caprichos no hay futuro.

El Porce, noviembre 27 del 2024

 

 

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