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Guillermo Navarrete, Ricardo Castellanos, Iván Pulido,
Álvaro Ramírez González.

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40% de los requerimientos nutricionales diarios de las personas
beneficiadas. Para muchos, es la única comida caliente que
consumen en el día.
Sin embargo, la suspensión temporal del servicio deja a estas
personas sin alternativas claras. Aunque la Secretaría indicó
que los Centros de Desarrollo Comunitario (CDC) serían una
opción, estos no están presentes en todas las localidades y no
todos ofrecen comida caliente. Además, los CDC tienen requisitos
de acceso, como contar con documentos en regla, lo que limita su
alcance.
Ante esta situación, habitantes de sectores como Ciudad Bolívar
organizaron protestas, calificando la medida de “negligente”.
Una adulta mayor participante en las manifestaciones expresó su
indignación: “Es un abuso que nos nieguen un plato de comida”.
Problemas en la planificación y falta de alternativas
Una de las principales críticas hacia la Secretaría de
Integración Social es la ausencia de alternativas durante el
período de cierre. En años anteriores, se entregaban paquetes
alimentarios para suplir las necesidades de las familias
mientras se completaba la legalización de los contratos. Sin
embargo, este año no se contempló esa medida, lo que agrava la
situación de las personas afectadas.
Operadores de los comedores han señalado que la situación era
previsible y que faltó una planificación adecuada por parte de
la administración. “No hubo adiciones ni se ofrecieron mercados
o bonos para esta población”, indicó un operador, quien destacó
que este tipo de cierres no es un hecho aislado, pero esta vez
el manejo del proceso ha sido especialmente problemático.
Respuestas de las autoridades
El secretario Roberto Angulo ha asegurado que la suspensión no
se extenderá más allá de cinco días hábiles, con la reapertura
de los comedores programada para el próximo 3 de diciembre.
Además, anunció que tres nuevos comedores comenzarán a operar en
sectores como la Plaza de Mercado de Los Luceros, la Plaza de la
Hoja y Patio Bonito, ampliando la cobertura del programa.
Angulo también explicó que, a partir de la reanudación del
servicio, se aplicará una nueva focalización de beneficiarios.
Esta incluirá no solo a personas en pobreza extrema y moderada,
sino también a aquellas con inseguridad alimentaria clasificadas
en categorías específicas del Sisbén.
Un sistema bajo presión
El cierre temporal de 94 de los 117 comedores comunitarios
expone las vulnerabilidades de un sistema que atiende a una de
las poblaciones más desprotegidas de Bogotá. Aunque las
autoridades califican la suspensión como un trámite rutinario,
los efectos en la calidad de vida de las personas beneficiadas
son profundos.
La presión sobre el sistema de alimentación pública en Bogotá
también refleja desafíos estructurales en la planificación y
ejecución de políticas sociales. Si bien los comedores son un
recurso valioso, su continuidad y eficacia dependen de una
gestión que garantice la prestación del servicio sin
interrupciones significativas.
Por ahora, las personas afectadas deberán esperar hasta la
reapertura para recibir nuevamente el apoyo alimentario,
mientras se hace evidente la necesidad de estrategias que eviten
que la población más vulnerable quede desprotegida en momentos
críticos.
Preocupación en
La Esmeralda por la presencia de la comunidad emberá en el CAN

En el tradicional barrio La Esmeralda, ubicado en la localidad
de Teusaquillo, Bogotá, sus habitantes han expresado alarma ante
la reciente llegada de más de 4.000 indígenas emberá al Centro
Administrativo Nacional (CAN). Los residentes temen que esta
situación derive en problemas similares a los vividos en el
Parque Nacional, donde las condiciones de vulnerabilidad de esta
comunidad provocaron tensiones con los vecinos y deterioro del
espacio público.
La Esmeralda, conocida por su historia y su lucha ambiental, es
un ecobarrio donde predomina la tranquilidad y la conservación
de zonas verdes. Su comunidad ha trabajado durante décadas para
preservar los parques y las tradicionales casas de dos pisos que
definen su carácter. Sin embargo, desde la llegada de la
comunidad emberá al CAN, los residentes han notado un incremento
en el uso inadecuado de los espacios públicos y temen que las
afectaciones vayan en aumento.
Pedro Abril, quien vive en el sector desde hace más de 30 años,
narró cómo ya se han registrado actos que afectan la
convivencia, como el uso de calles y parques como baños
públicos. “Lo más grave es que empiecen a talar árboles para
cocinar sus alimentos. Este barrio se destacó en la COP16 como
un ejemplo ambiental. Nuestros parques son nuestro tesoro más
preciado”, afirmó el residente, destacando su preocupación por
la vulnerabilidad de estas áreas.
La situación no es nueva para Bogotá, que en años recientes ha
acogido a comunidades indígenas en condiciones críticas,
enfrentando desafíos para garantizar sus derechos sin afectar a
los residentes locales. Zulma Jiménez, otra habitante del barrio
con más de tres décadas en la zona, enfatizó la necesidad de
atención por parte de las autoridades antes de que los problemas
se agraven. “Nosotros no tenemos por qué pagar por los
incumplimientos del Gobierno nacional. Ellos deben trabajar para
que los pueblos indígenas puedan permanecer seguros en sus
territorios y garantizar que nosotros también lo estemos”,
expresó.
La llegada masiva de indígenas emberá al CAN es un acto de
protesta liderado por Marco Fidel Guasarave, consejero del
Consejo Regional Indígena del Risaralda. Esta movilización busca
visibilizar la crisis humanitaria que enfrenta esta comunidad en
su territorio de origen. Según Guasarave,
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más de 100 niños emberá han muerto entre 2023 y 2024 debido a la
falta de acceso a servicios básicos como salud, agua potable y
tierras fértiles para cultivos. En Risaralda, donde habitan
cerca de 43.000 indígenas, solo 2.000 hectáreas de tierra son
productivas, lo que agrava la situación de hambre y precariedad.
El líder emberá enfatizó que esta protesta no es una acción
improvisada, sino un llamado urgente para que el Gobierno cumpla
con acuerdos previamente establecidos. “Queremos sentarnos con
el presidente Petro y sus funcionarios para encontrar soluciones
concretas”, declaró. Entre las peticiones destacan acceso a
vivienda digna, programas educativos, proyectos productivos y
protección para líderes indígenas amenazados por grupos armados.
Aunque la directora de la Unidad para las Víctimas, Lilia
Solano, ha respaldado el derecho de la comunidad emberá a
dialogar con el Gobierno, también ha señalado que las familias
movilizadas actualmente no son las mismas que estuvieron en el
Parque Nacional. Solano aseguró que se están realizando mesas de
trabajo para activar rutas de atención y coordinar acciones con
instituciones como la Agencia Nacional de Tierras.
A pesar de los esfuerzos por atender las demandas de los emberá,
la situación plantea un desafío complejo: equilibrar las
necesidades de esta comunidad desplazada con el bienestar de los
habitantes de La Esmeralda. Los residentes, en su mayoría
adultos mayores, temen por el deterioro de sus espacios públicos
y el impacto en su calidad de vida. Además, los comercios en la
calle 44, que atienden a trabajadores del CAN, también han
expresado inquietud por posibles afectaciones a sus actividades.
La comunidad emberá, por su parte, ha dejado claro que no
abandonará el CAN hasta recibir respuestas concretas del
Gobierno. “Estamos dispuestos a quedarnos aquí el tiempo que sea
necesario. Necesitamos compromisos serios”, afirmó Guasarave.
Mientras tanto, los vecinos de La Esmeralda esperan que las
autoridades tomen medidas para garantizar la protección de su
ecobarrio y resolver una problemática que refleja las profundas
desigualdades en el país.
La economía de
Bogotá se prepara para un diciembre de reactivación con empleo y
comercio

La temporada decembrina promete un impulso significativo para la
economía bogotana, con proyecciones que auguran un incremento
del 30% en las ventas minoristas y un alza del 15% en los
ingresos del sector servicios. Este dinamismo se refleja en un
panorama optimista para la industria, el comercio y el empleo,
consolidando a Bogotá como un motor económico del país durante
las festividades.
Según estimaciones del Distrito, la capital verá la creación de
cerca de 25.000 nuevos puestos de trabajo, con mayor
concentración en actividades artísticas y recreativas, que
generarán 13.000 empleos adicionales. Por su parte, los sectores
de alojamiento y servicios de comida contribuirán con 3.500
nuevas ocupaciones. Estas cifras confirman la relevancia de la
Navidad no solo para el comercio, sino también para el bienestar
laboral de miles de bogotanos.
La producción industrial también será clave durante la
temporada, impulsada por la demanda de bienes como muebles,
textiles, confecciones y productos metálicos. De acuerdo con la
Encuesta de Navidad de Fenalco, un 35% de los hogares destina
sus ingresos a la compra de vestuario, calzado y accesorios,
seguidos por juguetes y videojuegos (17%). Además, los almacenes
por departamento y las tiendas especializadas se perfilan como
los principales canales de compra, representando el 22% y 20%,
respectivamente.
La secretaria de Desarrollo Económico, María del Pilar López,
destacó los esfuerzos del Distrito para dinamizar sectores
clave. “Estas iniciativas buscan no solo beneficiar a 400
negocios locales, 170 productores y 99 empresas, sino también
generar más de 2.500 empleos y fortalecer la confianza de los
ciudadanos”, afirmó. Entre estas acciones se encuentra la Ruta
Navideña, una estrategia que incluye mercados campesinos, ferias
de empleo y eventos para emprendedores de la marca ‘Hecho en
Bogotá’.
La Ruta Navideña comenzará el 7 de diciembre y recorrerá puntos
estratégicos como el Parque Alcalá, el Parque Fundacional de
Fontibón y la Plazoleta Lourdes. A lo largo del mes, 170
productores participarán en ocho mercados campesinos,
promoviendo la economía local y brindando acceso directo a
productos frescos y de calidad.
Por otro lado, las ferias de empleo organizadas por la
Secretaría Distrital de Desarrollo Económico ofrecerán más de
2.500 vacantes en sectores como servicios, BPO y comercio. Estas
ferias se realizarán en espacios emblemáticos como el Planetario
de Bogotá y el Centro Comercial El Tunal, contribuyendo a
mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.
En cuanto a las ferias ‘Hecho en Bogotá’, se destacan eventos
como Expoartesanías, del 4 al 17 de diciembre en Corferias, y la
Feria de Velitas, del 6 al 7 de diciembre en el barrio Pablo VI.
Además, iniciativas como el Festival del Cuero y la
Marroquinería, programado para el 13 y 14 de diciembre, buscan
visibilizar la riqueza artesanal de la ciudad y fomentar el
consumo de productos locales.
Las festividades también serán escenario de megaeventos
empresariales, como el segundo festival del cuero y la
marroquinería en el Parque Carlos E. Restrepo, y actividades
organizadas por la Fundación Gilberto Alzate Avendaño (FUGA) en
La Candelaria.
Con estas estrategias, Bogotá no solo se posiciona como una
ciudad vibrante durante la Navidad, sino también como un ejemplo
de reactivación económica, integración social y fortalecimiento
de la confianza entre sus habitantes.
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Incautación de medicamentos vencidos en
María Paz

Las
autoridades de Bogotá llevaron a cabo un operativo de seguridad en el
barrio María Paz, uno de los sectores más peligrosos de la capital, que
dejó como resultado la incautación de tres kilos de medicamentos
vencidos y la recuperación de más de 4100 metros cuadrados de espacio
público.
El
procedimiento, liderado por la Secretaría de Seguridad en conjunto con
la Policía Metropolitana, se realizó en la madrugada del jueves 28 de
noviembre. Entre los medicamentos decomisados se encontraron insulina,
analgésicos, preservativos y productos oftalmológicos, dermatológicos y
gastrointestinales, que probablemente iban a ser comercializados de
manera ilegal.
Durante
el operativo, las autoridades también intervinieron áreas que usualmente
son ocupadas por vendedores informales, quienes dificultan la movilidad
de los peatones y ciudadanos. La acción permitió liberar espacios clave
para mejorar la circulación en este sector de alta densidad y compleja
dinámica social.
El epicentro del crimen en Bogotá
María Paz, ubicado en la localidad de Kennedy, enfrenta una grave
problemática de seguridad. Según datos de la Secretaría de Seguridad, en
2023 la zona ha sido escenario de múltiples homicidios, con un promedio
mensual de seis casos hasta septiembre, y un aumento significativo de
hurtos en comparación con el año anterior.
El territorio es disputado por al menos siete bandas criminales, entre
ellas el Tren de Aragua, Los Camilos y Los Caraqueños. Estas
organizaciones han convertido a María Paz en un foco de violencia debido
al control territorial y las economías ilegales.
El fenómeno se ve agravado por el desplazamiento de poblaciones
vulnerables, como las que anteriormente residían en el Cartucho y el
Bronx, quienes han encontrado en María Paz un espacio para asentarse.
Estas dinámicas, combinadas con procesos de gentrificación, han
intensificado los índices de inseguridad.
Llamado a una intervención estructural
Wilton López, líder comunitario del sector, enfatizó que las
problemáticas de María Paz no son recientes y que la falta de políticas
de largo plazo ha permitido que las bandas criminales mantengan su
influencia. “Aunque las autoridades han dado golpes contundentes, como
capturas importantes, los operativos actuales generan solo resultados
temporales”, afirmó.
Si bien
las intervenciones recientes son un avance, expertos y líderes locales
coinciden en que se requiere una estrategia integral que aborde las
causas estructurales de la inseguridad en la zona. Esto incluiría mayor
inversión social, control efectivo del espacio público y oportunidades
para las poblaciones desplazadas.
Cierre de comedores comunitarios deja sin
alimento a más de 30.000 personas en Bogotá

El cierre
temporal de los comedores comunitarios en Bogotá, que afecta a más de
34.100 personas, ha generado preocupación y protestas en varias
localidades de la ciudad. La medida, implementada por la Secretaría de
Integración Social desde el pasado 26 de noviembre, se atribuye al
proceso de legalización de contratos con los operadores del servicio.
Según el secretario Roberto Angulo, esta suspensión es un procedimiento
rutinario que ocurre dos veces al año, pero su impacto en la población
más vulnerable ha levantado críticas y tensiones.
Impacto en las comunidades más vulnerables
Los comedores comunitarios son una fuente esencial de alimentación para
miles de bogotanos en situación de pobreza extrema y moderada. De
acuerdo con la Secretaría de Integración Social, estos espacios ofrecen
el
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