Bogotá, Colombia -Edición: 727

 Fecha: Domingo 01-12-2024

 

 

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TECNOLOGÍA-CIENCIA

 

 

 

La atmósfera perdida de Marte: un misterio que podría estar bajo nuestros ojos

 

 

 

 

Más allá de las implicaciones prácticas, esta teoría ofrece una visión más rica de la historia geológica de Marte. Si se logra probar que procesos químicos similares a los de la Tierra transformaron el CO₂ marciano en compuestos almacenados en minerales, se confirmaría una conexión evolutiva entre ambos planetas. Esta línea de investigación no solo ayuda a comprender el pasado de Marte, sino que también amplía nuestro conocimiento sobre cómo los entornos planetarios pueden cambiar drásticamente con el tiempo.

Un futuro con nuevas herramientas y misiones

La confirmación de esta hipótesis requerirá estudios adicionales y, posiblemente, nuevas misiones que puedan analizar en detalle las arcillas marcianas. Hasta ahora, los rovers han proporcionado información valiosa sobre la composición de la superficie, pero las tecnologías futuras deberán ser capaces de perforar y extraer muestras del subsuelo para buscar rastros de metano y otros compuestos atrapados en los minerales.

 

 

El desarrollo de herramientas más avanzadas será esencial para validar estas ideas. Es posible que futuras misiones tripuladas o no tripuladas incluyan equipos diseñados específicamente para extraer gases del suelo marciano. Si las predicciones de los científicos del MIT son correctas, estas tecnologías podrían marcar un punto de inflexión en la forma en que concebimos la exploración y el aprovechamiento de recursos extraterrestres.

La investigación sobre el pasado atmosférico de Marte no solo responde preguntas científicas fundamentales, sino que también alimenta nuestra imaginación sobre lo que podría ser el futuro de la humanidad más allá de la Tierra. Si Marte realmente guarda bajo su superficie los restos de su atmósfera, no solo sería un testimonio del impacto del tiempo y la geología en los planetas, sino también una fuente de esperanza para nuestra expansión hacia las estrellas.

 

Marte, el planeta rojo que fascina a científicos y soñadores, guarda secretos que revelan un pasado muy diferente al desolado paisaje que conocemos hoy. Los rovers y satélites que han explorado su superficie han confirmado lo que una vez fue un mundo dinámico, con ríos y lagos que esculpieron profundidades y líneas en el terreno. Aunque queda claro que el agua líquida fluyó por Marte, la gran incógnita no es tanto su desaparición, sino las causas que llevaron a que ya no esté presente en la superficie.

 

 

Durante años, la hipótesis predominante ha señalado la pérdida del campo magnético de Marte como el desencadenante de un colapso atmosférico. Sin un campo magnético que lo protegiera, el planeta quedó expuesto al viento solar, que arrasó su atmósfera densa. Sin esa capa de gases, el agua líquida en la superficie simplemente se evaporó y escapó al espacio. Pero una nueva investigación propone una posibilidad intrigante: que los restos de esa atmósfera nunca se fueron del todo, sino que están atrapados justo debajo de nuestros ojos.

La clave está en la arcilla marciana

Un estudio reciente realizado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) sugiere que la atmósfera de Marte pudo haber sido "absorbida" por las rocas que cubren su superficie. Los geólogos Oliver Jagoutz y su equipo publicaron en Science Advances una hipótesis que plantea que la interacción del agua con las rocas marcianas habría desencadenado reacciones químicas que transformaron dióxido de carbono (CO₂) atmosférico en metano, el cual quedó atrapado en los minerales arcillosos del planeta.
 

La evidencia que sustenta esta idea se basa en la composición química de la arcilla presente en Marte, que tiene propiedades similares a minerales terrestres como la esmectita. Este mineral es conocido por su capacidad de retener carbono, un proceso documentado ampliamente en la Tierra. En el caso de Marte, el equipo calcula que las rocas y arcillas del planeta tienen la capacidad de contener hasta 1.7 bares de dióxido de carbono, lo que equivaldría a

 

 

cerca del 80% de la atmósfera primitiva marciana.

 

El razonamiento detrás de esta teoría conecta procesos bien documentados en nuestro planeta con lo que podría haber ocurrido en Marte. “Sabemos que el proceso ocurre en la Tierra. Y estas rocas existen en Marte. Así que solo hemos tratado de conectar los puntos”, explica Jagoutz. Este planteamiento transforma la forma en que entendemos el pasado marciano y abre nuevas posibilidades para la exploración futura del planeta rojo.

Implicaciones para la exploración espacial

La posibilidad de que el metano atrapado en el regolito marciano sea utilizable no es solo una cuestión académica. Si los restos de la atmósfera perdida de Marte están efectivamente bajo la superficie, podrían convertirse en una fuente de energía clave para futuras misiones tripuladas. Extraer este gas no solo facilitaría la producción de combustible, sino que también podría permitir la generación de recursos esenciales para la subsistencia humana, como agua y oxígeno.

La idea de utilizar recursos locales en Marte no es nueva, pero la hipótesis del MIT añade una dimensión práctica y tangible al concepto. En lugar de depender exclusivamente de complejos sistemas de transporte de recursos desde la Tierra, las futuras misiones podrían aprovechar el metano atrapado en las rocas marcianas. Esto no solo reduciría los costos asociados con la exploración espacial, sino que también facilitaría el establecimiento de asentamientos sostenibles en el planeta.

 

 

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