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CHARLAS CON UN MAESTRO SAMMASATI

Por: Gongpa Rabsel Rinpoché
Lama Sammasati para Latinoamérica
La Verdadera Grandeza: Más Allá del
Nirvana
Reflexiones sobre el Upadesha 97 El Verdaderamente Grande
El
verdaderamente grande
"Desde
que ha visto el eterno NIRVANA, aquel que es libre de la credulidad, ha
vencido todos sus deseos y ha roto la esclavitud de la vida inferior,
mucho más allá de las tentaciones, es verdaderamente grande entre los
hombres."
Budha
El upadesha 97, "El verdaderamente grande", nos invita a reflexionar
sobre la naturaleza de la verdadera grandeza. En este verso, se nos
presenta una figura que ha trascendido las limitaciones humanas,
alcanzando un estado de liberación y plenitud conocido como Nirvana.
Pero, ¿qué significa realmente ser "verdaderamente grande" en este
contexto?
Más allá de las conquistas mundanas
Tradicionalmente, la grandeza se ha asociado con logros materiales,
poder, fama o conocimiento intelectual. Sin embargo, el upadesha nos
sugiere que la verdadera grandeza radica en un lugar completamente
diferente: en la liberación del sufrimiento y la esclavitud de los
deseos.
Aquel que ha alcanzado el Nirvana no solo ha vencido sus deseos
personales, sino que también ha trascendido las tentaciones que nos atan
a la rueda del samsara, el ciclo de nacimiento y muerte. Ha roto las
cadenas de la ignorancia y ha alcanzado un estado de perfecta libertad.
Las cualidades del ser verdaderamente grande
• Libertad de la credulidad: El ser verdaderamente grande no se aferra a
creencias dogmáticas o a ideas preconcebidas. Ha trascendido la
necesidad de creer en algo más allá de su propia experiencia directa.
• Vencimiento de los deseos: Ha dejado atrás los anhelos y aversiones
que nos causan sufrimiento. Al liberarse de estos deseos, ha alcanzado
una paz interior profunda y duradera.
• Ruptura de la esclavitud de la vida inferior: Ha trascendido las
limitaciones de la existencia mundana y ha conectado con una realidad
más profunda y trascendente.
La relevancia del upadesha en la vida moderna
En un mundo que a menudo valora el éxito material y la fama, el mensaje
del upadesha 97 es más relevante que nunca. Nos invita a cuestionar
nuestras prioridades y a buscar un significado más profundo en la vida.
Al reflexionar sobre este verso, podemos inspirarnos a cultivar
cualidades como la compasión, la sabiduría y la desapegamiento. Podemos
aprender a vivir en el presente y a apreciar las pequeñas cosas de la
vida.
En conclusión
El upadesha 97 nos ofrece una visión elevada de la grandeza humana. Al
comprender y aplicar estas enseñanzas,
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podemos transformar nuestras vidas y
acercarnos a un estado de verdadera libertad y plenitud.
Si tienes alguna inquietud o comentario,
no dudes en ponerte en contacto conmigo al correo gongparabsel@gmail.com
o al WhatsApp +57 314 623 83 08.
Paz Pum Bang

Por: Edgar Cabezas
Las palabras
son contenido de las lenguas humanas que articulan lenguajes. El poder
de la lengua a través del sonido. El sonido es poder, tanto así que es
un producto de tono, volumen y frecuencia con valor social de uso
apreciado por su calidad en el mercado, es costoso. La lengua habla y el
cuerpo y la mente obedecen. La pregunta respecto a cómo sabe, huele, se
oye, se ve, o se toca la palabra paz, se responde con: “es lo contrario
al pum-pum-pum latín y al bang-bang-bang anglosajón o al big bang
cósmico del estallido del hongo de la guerra nuclear mundial”. La
perspectiva final es “crunch” o alcanzar la paz.
La experiencia vivida por la especie humana en el planeta tierra le
otorgó al cuerpo-mente, al yo-ego, la facultad de asumir los valores
determinantes con los que cada uno articula la manera de proceder frente
a los acontecimientos cotidianos, lo que se debe hacer en cada caso en
El que las personas saben juzgar sus actos conforme a una ley que en sí
mismo determina como válida para asegurar la vida y la convivencia.
La conciencia social de un pueblo de múltiples etnias llega a un momento
del tiempo en el que por unanimidad decide poner límite y punto final a
un ciclo de violencia y hace un llamado perentorio al examen de
conciencia; a la consecuencia, a la coherencia entre la teoría y la
práctica, en síntesis, si se piensa pacíficamente el proceder será
pacifico en el arte de relacionarse con tranquilidad en la realidad, sin
dejarse alterar por consejo interno que lo incite a violentarse
violentando a los sujetos-objetos odiosos ante sus impulsos.
Se requiere exigencia de absoluta honestidad de las personas ante sí
mismas en la expresión corporal y verbal de una verdadera voluntad de
paz, entendida como el concepto que orienta y recuerda que el sentido de
la existencia humana consiste en unificar la mente y el cuerpo para
ponerlos en orden, lo cual no es separable de los congéneres y del
territorio en el que se habita. Para tener la mente ordenada es preciso
darse cuenta de que el cuerpo-mente se encuentra en condición pacífica y
alerta de no perder la calma ante una eventual tempestad.
Aceptar la paz como preámbulo y con el fin de fortalecer la unidad de la
nación conlleva a la resolución pacífica de todos los conflictos,
empezando por solucionar los que ya se sabe con qué frecuencia
reaparecen en los pensamientos por causas aleatorias en la mente
colectiva, proclive a la perturbación que causan la información y
percepción de hechos imaginarios o reales que determinan actos
bochornosos de violencia.
Corresponde a las ciudadanías de Colombia ahondar en el proceder
individual y social de aceptar la verdad en su decisión y elección de
ser sujetos objetivos de paz, en hablar y hacer estrictamente lo
necesario para ser un pueblo sano, fuerte, ilustrado y constituido por
mujeres y hombres justos e iguales, habitando un territorio con naciones
multiétnicas y pluriculturales inclinadas hacia la idea de la paz total,
sólo así Colombia como nación, podrá ser el centro de la unión del
bloque sur americano y líder de la geopolítica de paz mundial.
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DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Por: Otoniel Parra Arias
NOSTALGIAS DE PETRO CON EL M19 Y LOS
TUPAMAROS EN URUGUAY
El
presidente Petro dentro de su forma tan particular de comprender los
eventos diarios y los momentos ideales para expresar determinados
homenajes, en cada momento aporta sorpresas como en el caso de la visita
al expresidente de Uruguay José Mujica.
En esta oportunidad de gran significado para la izquierda el corto
espacio concedido por don Pepe al mandatario colombiano para elementales
actos de protocolo es muy significativo por ser quien es el expresidente
en esa pequeña nación y por lo tanto digno de todo encomio desde la
cúpula del poder de la izquierda colombiana con el presidente Petro a la
cabeza.
Lo que se salió del libreto por más que Petro trate de banalizarlo es el
tristemente significativo cambio de identidad heráldica nacional al
entregar como punto principal la bandera que identifica a nuestro país
al anciano expresidente.
Lo que pasa es que no se trata de cualquier símbolo, inicialmente sería
el glorioso pabellón nacional de manos de mandatario al homenajeado,
pero nó! Hubo un pequeño cambio muy propio de la simbología y creencias
presidenciales como fue la entrega de la bandera que identifica al
exmovimiento guerrillero, autor de tantas tropelías, entre ellas la del
siniestro del palacio de justicia el 6 de noviembre de 1985.
El primer sorprendido debió ser el señor Mujica quien de todas maneras
supo manejar estas expresiones cuando ocupó el cargo de máximo dirigente
de los uruguayos.
Pero es el talante del presidente colombiano y seguro nos esperan más
detallitos de estos.

Por lo
demás es de recordar que la mención en todo rigor con la que se quiso
entronizar el nombre del grupo guerrillero colombiano iba a la par de su
génesis latinoamericana, el grupo Tupamaro que tanto luto llevó a ese
país y que impuso “la moda” en esos años sesentas de los secuestros
urbanos sometiendo a numerosos enemigos políticos a la estadía obligada
en huecos labrados al interior de casas particulares y en calles como
ocurrió, cuando ya la lección estaba bien aprendida, de parte de los
subversivos colombianos con José Raquel Mercado, el dirigente sindical
que fue retenido durante varios días al fondo de una de las vías más
transitadas de la capital para luego ser ejecutado inmisericordemente de
un tiro en la nuca al mejor estilo estalinista.
Esos para mí, son los recuerdos de la enseña del M19 y su coautor el
movimiento revolucionario de Uruguay en tiempos aciagos.
Lástima que al presidente le puedan más los remordimientos
guerrilleriles que su noble obligación de representante de los colores
nacionales.
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