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Apagones
masivos agravan la crisis energética en Cuba

La crisis energética en Cuba continúa
intensificándose, afectando a millones de ciudadanos en todo el
país. Este viernes 6 de diciembre, la Unión Eléctrica (UNE)
informó sobre apagones simultáneos previstos en hasta el 46% del
territorio nacional, un reflejo de los persistentes problemas
que enfrenta la infraestructura eléctrica de la isla.
La escasez de combustible y las averías en las envejecidas
centrales termoeléctricas, muchas de las cuales llevan décadas
operando sin una modernización significativa, son las
principales causas de esta situación. Actualmente, nueve de las
20 unidades de generación eléctrica están fuera de servicio,
mientras que 30 centrales de generación distribuida están
paralizadas debido a la falta de diésel y fueloil.
En solo dos meses, Cuba ha registrado tres apagones generales,
el más reciente hace apenas dos días, dejando a millones de
habitantes sin electricidad. Estas interrupciones tienen un
impacto severo en la vida cotidiana y en sectores clave como la
salud y la industria.
Uno de los puntos críticos se encuentra en la principal central
eléctrica del país, ubicada en Matanzas. Esta instalación ha
sufrido repetidas fallas en los últimos años, agravadas por un
incendio en 2022 que afectó gravemente su capacidad de
producción. Los daños en los oleoductos y depósitos de esta
planta aún no han sido reparados, lo que limita la generación de
energía.
El primer ministro cubano, Manuel Marrero, reconoció en un
discurso televisado que la falta de combustible es el principal
factor detrás del déficit energético, agravado por el deterioro
de las infraestructuras y el aumento de la demanda. Las
sanciones económicas de Estados Unidos y la crisis en Venezuela,
principal proveedor de petróleo de la isla, han exacerbado la
situación.
Mientras los apagones se convierten en una constante, las
soluciones parecen lejanas, dejando a Cuba sumida en una crisis
energética que refleja las profundas dificultades económicas y
sociales que enfrenta el país.
Boicot político
impide destitución del presidente de Corea del Sur

El intento de destituir al presidente de Corea
del Sur, Yoon Suk Yeol, se desmoronó este sábado luego de que
los legisladores del partido gobernante boicotearan la moción de
censura impulsada por la oposición. La medida, que buscaba
suspender al mandatario por su reciente intento de imponer una
ley marcial, no logró los votos necesarios en el Parlamento,
dejando a Yoon temporalmente en el poder y generando indignación
entre millones de ciudadanos.
La moción requería el apoyo de dos tercios del Parlamento,
compuesto por 300 legisladores. Aunque la oposición controla la
mayoría, necesitaba al menos ocho votos de los legisladores del
oficialista Partido del Poder Popular (PPP). Sin embargo, solo
tres miembros de esa bancada respaldaron la destitución,
mientras que la mayoría abandonó la cámara antes de la votación,
un gesto criticado como una traición a la voluntad popular.
Durante el debate, el presidente de la Asamblea Nacional acusó a
los diputados del PPP de ignorar los reclamos de la ciudadanía.
La sesión fue interrumpida por cánticos de la oposición que
pedía a los legisladores ausentes regresar al recinto. Afuera,
decenas de miles de manifestantes rodeaban el Parlamento,
exigiendo la renuncia de Yoon. Según los organizadores, más de
un millón de personas se movilizaron en Seúl, en lo que
calificaron como una histórica demostración de rechazo al
presidente.
La frustración popular ha ido en aumento tras la
declaración de ley marcial que Yoon implementó a principios de
semana. En su discurso televisado del sábado, el presidente
pidió disculpas, argumentando que actuó "desesperadamente" para
preservar el orden. Sin embargo, evitó mencionar su dimisión, lo
que intensificó las críticas de la oposición y de la ciudadanía,
quienes lo acusan de intentar subvertir la democracia
surcoreana.
El decreto de ley marcial fue rápidamente revocado por el
Parlamento, pero dejó expuestas las tensiones políticas en el
país. La medida incluía directrices para arrestar a figuras
clave de la oposición y, sorprendentemente, al líder del PPP,
Han Dong-hoon, uno de los críticos internos más destacados del
presidente. Ahora, Yoon enfrenta investigaciones por posibles
actos
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de traición, lideradas por un equipo de
120 fiscales que evaluarán si violó la Constitución, la cual solo
permite la ley marcial en casos extremos como guerras o pandemias.
La movilización social no ha cesado desde el incidente. A
pesar de la presencia militar y de algunos altercados menores, las
protestas han sido en su mayoría pacíficas. El sábado, un hombre intentó
prenderse fuego frente a la Asamblea Nacional, en un acto de
desesperación que simboliza el descontento generalizado. Los
manifestantes han reclamado no solo la renuncia de Yoon, sino también
medidas contra otros casos de corrupción que involucran a figuras
cercanas al mandatario.
Uno de los puntos de tensión adicional fue el intento
fallido de la oposición para abrir una investigación sobre la primera
dama, Kim Keon-hee. Acusada de recibir regalos ilegales, manipular
precios de acciones y plagiar su tesis doctoral, Kim ha sido un factor
clave en la caída de popularidad de su esposo. Sin embargo, el proyecto
de ley para indagar en sus actividades no alcanzó los votos necesarios
en el Parlamento.
El fracaso de la moción de censura y del proyecto contra la primera dama
ha dejado un panorama incierto para la política surcoreana. La oposición
ha anunciado que intentará nuevamente destituir al presidente en los
próximos días, aunque el boicot de los legisladores oficialistas plantea
un obstáculo significativo.
El pueblo surcoreano, por su parte, continúa exigiendo accountability en
las calles. "Nuestra democracia ha fracasado", declaró un joven
manifestante, mientras otros calificaban a Yoon de "golpista". Las
imágenes de ciudadanos enfrentándose pacíficamente a la policía y los
gritos de "traidores" dirigidos a los legisladores que abandonaron el
debate, han resonado a nivel internacional como un recordatorio del
compromiso de los surcoreanos con la democracia.
Aunque Yoon ha evitado por ahora su destitución, su mandato queda
marcado por el descontento social y la erosión de su base política. Con
investigaciones en curso y la oposición comprometida en llevarlo
nuevamente a juicio político, el futuro del presidente parece cada vez
más incierto.
La ofensiva rebelde en
Siria pone en jaque a Al-Assad y su régimen

El panorama en Siria se torna cada vez más crítico para
el presidente Bashar al-Assad. Este sábado 7 de diciembre, los
insurgentes de Hayat Tahrir al-Sham (HTS), grupo islamista vinculado en
el pasado a Al-Qaeda, aseguraron haber tomado control de vastas regiones
al sur del país, incluyendo Quneitra, Daraa y Suweida. Su avance los ha
dejado peligrosamente cerca de Damasco, a solo 10 kilómetros de la
capital, consolidando su posición estratégica y debilitando al régimen
de Al-Assad.
A pesar del creciente asedio, la agencia
estatal siria informó que el presidente continúa despachando desde
Damasco, resistiendo los llamados internacionales a ceder el poder o
abandonar la capital. Mientras tanto, las tropas gubernamentales
concentran sus esfuerzos en defender Homs, una ciudad crucial para
mantener la conexión entre la capital y la costa, que también alberga
una de las dos refinerías de petróleo más importantes del país.
Avance rebelde y puntos estratégicos clave
El avance del HTS, acelerado durante la última semana, ya había logrado
capturar ciudades emblemáticas como Alepo y Hama, antes de dirigir sus
fuerzas hacia Homs. Según informes provenientes de residentes locales,
las tropas insurgentes lograron penetrar las defensas gubernamentales
desde el norte y este, alcanzando los suburbios de la ciudad. A través
de comunicados, HTS afirmó haber "liberado" las últimas aldeas
circundantes y estar ahora a las puertas de Homs.
Este territorio es un pilar estratégico tanto para Al-Assad como para
sus aliados, ya que conecta Damasco con la costa mediterránea, bastión
del régimen y hogar de la comunidad alauita, de la que proviene el
presidente. Además, es la ubicación de una importante base naval rusa,
que subraya el interés de Moscú en mantener la estabilidad del gobierno
de Al-Assad.
La caída de Homs podría tener implicaciones significativas en el
conflicto. Analistas internacionales destacan que perder esta ciudad
cortaría al régimen su acceso al mar, una línea vital para la logística
y el suministro de recursos. Aron Lund, experto en Siria, señala que
esta situación "teóricamente podría cambiar el curso de la guerra al
aislar a Damasco".
Apoyo ruso y la complejidad del conflicto
Rusia, uno de los principales aliados de Al-Assad, continúa buscando una
solución diplomática que frene el avance rebelde. Serguéi Lavrov,
ministro de Asuntos Exteriores ruso, destacó la necesidad de un alto al
fuego inmediato y denunció las acciones de HTS, calificándolas de
inadmisibles. Sin embargo, los avances rebeldes también revelan grietas
en el respaldo externo al régimen.
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En medio de esta dinámica, el conflicto
sirio sigue siendo un laberinto moral y estratégico. Daniel Crespo,
analista de Medio Oriente, recuerda que “la guerra no es un
enfrentamiento entre el bien y el mal. Tanto el régimen como los
rebeldes han cometido atrocidades”. A pesar de ello, la narrativa de HTS
apela a una liberación frente a la opresión, lo que ha facilitado su
consolidación en varias regiones del país.
El futuro de Siria en juego
El rápido avance rebelde y la posible caída de Homs han encendido
alarmas sobre el futuro inmediato de Siria. Según Crespo, “las
probabilidades de que Al-Assad pierda el control aumentan
significativamente si no logra contener este avance”. No obstante, la
complejidad del conflicto hace incierto el desenlace.
Con cada ciudad que cambia de manos, el equilibrio de poder en Siria se
tambalea, alimentando tanto las esperanzas de cambio como los temores de
un vacío de poder que podría desatar nuevas formas de violencia y caos.
Por ahora, el destino de Al-Assad y de la nación siria pende de un hilo,
marcado por la intensidad de los enfrentamientos y las decisiones de los
actores internacionales involucrados.
Trump reaparece en la
escena internacional durante la reapertura de Notre Dame

Donald Trump, presidente electo de Estados Unidos, ha
marcado su regreso a la escena internacional en un evento simbólico: la
reapertura de la icónica catedral de Notre Dame en París. La ceremonia,
realizada este sábado, culmina cinco años de intensas labores de
restauración tras el devastador incendio de 2019, reuniendo a líderes
mundiales y poniendo a Francia en el centro de la diplomacia global.
El presidente francés, Emmanuel Macron, anfitrión del evento, aprovechó
la ocasión para reforzar su relación con Trump en un momento crucial
para Europa Occidental. La región enfrenta desafíos políticos
significativos, entre ellos el apoyo continuo a Ucrania frente a la
invasión rusa. Macron, quien previamente había felicitado públicamente a
Trump por su reelección, sostuvo una reunión privada con el presidente
electo y con el mandatario ucraniano Volodymyr Zelensky antes de la
ceremonia, consolidando un frente unido en favor de Kiev.
Trump, por su parte, reiteró que su administración trabajará para lograr
una paz inmediata en Ucrania. Sin embargo, esta postura ha generado
preocupación entre los aliados europeos, quienes temen que un acuerdo
promovido por Trump pueda favorecer a Vladimir Putin, líder ruso, en
lugar de priorizar los intereses ucranianos.
La fascinación de Trump por Notre Dame no es nueva. Durante el incendio
de 2019, expresó su consternación en redes sociales, sugiriendo incluso
el uso de aviones cisterna para extinguir el fuego, una idea descartada
por las autoridades francesas por el riesgo de colapso estructural.
Ahora, cinco años después, Trump regresa a París, mostrando un interés
renovado en forjar relaciones internacionales desde una posición más
fuerte antes de asumir nuevamente la presidencia.
Macron, conocido por su capacidad para manejar las complejidades
diplomáticas, busca aprovechar la reapertura de Notre Dame como un golpe
de efecto político. Este evento no solo celebra la reconstrucción de uno
de los monumentos más emblemáticos de Francia, sino que también sirve
como plataforma para reforzar las alianzas occidentales frente a los
desafíos globales.
En un gesto inusual, Macron también extendió una invitación a Elon Musk,
magnate de Tesla y SpaceX, quien podría jugar un papel destacado en la
próxima administración de Trump. Ambos líderes planean una cumbre de
inteligencia artificial en París para febrero, una señal del enfoque
pragmático de Macron para mantener influencia en la agenda
internacional.
La ceremonia también marcó la última participación oficial de Jill Biden,
primera dama saliente de Estados Unidos, en un evento diplomático. Su
presencia subrayó el simbolismo del evento, que se desarrolla en un
contexto de transición política en Estados Unidos.
A pesar del tono solemne de la ceremonia, no han faltado las críticas y
las bromas hacia Trump en su país de origen. Comediantes de programas
nocturnos han satirizado su visita, mientras que sus detractores
cuestionan las implicaciones de sus movimientos diplomáticos en un
escenario tan visible como París.
El evento también sirve como recordatorio de los lazos históricos entre
Francia y Estados Unidos, aliados tradicionales. Sin embargo, con Trump
a punto de asumir nuevamente el poder, el equilibrio de estas relaciones
podría entrar en una nueva etapa, definida por desafíos globales que
exigen cooperación y pragmatismo.
La reapertura de Notre Dame simboliza, así, no solo la recuperación de
un ícono cultural, sino también un escenario para la redefinición de
estrategias políticas en un mundo cada vez más complejo.
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