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CHARLAS CON UN MAESTRO SAMMASATI

Por: Gongpa Rabsel Rinpoché
Lama Sammasati para Latinoamérica
El Poder Sanador de Una Sola Palabra:
Reflexiones sobre el Upadesha 100 La Palabra que Sana.
La
Palabra que Sana
"Más vale
una sola palabra que calme, que mil vacías."
Budha
En el verso
99 del Dhammapada, Budha nos invita a reflexionar sobre la naturaleza
del gozo y su relación con la simplicidad. La frase "Aquel hombre puro
que reside en los bosques, hace que sean deliciosos los lugares donde
otros no podrían vivir" nos revela una profunda verdad: la felicidad no
depende de las circunstancias externas, sino de nuestro estado interior.
¿Qué significa ser "puro"?
La pureza, en este contexto, se refiere a una mente libre de apegos y
aversiones. Es un estado de serenidad y equilibrio interior que nos
permite apreciar la belleza de la vida en todas sus formas, incluso en
los lugares más sencillos. El hombre puro, al no estar atado a los
placeres materiales ni a las comodidades de la vida urbana, encuentra un
gozo profundo y duradero en la naturaleza y en la compañía de sí mismo.
El bosque como metáfora
El bosque, en esta enseñanza, se convierte en una metáfora de la mente
tranquila. Al igual que un bosque ofrece refugio y alimento a quienes
saben apreciarlo, una mente serena es un refugio seguro en medio de las
tormentas de la vida. El hombre puro, al igual que un árbol arraigado en
la tierra, encuentra en la naturaleza una fuente inagotable de paz y
sabiduría.
¿Cómo
podemos cultivar la pureza interior?
Budha nos ofrece diversas prácticas para cultivar la pureza interior,
como la meditación, la atención plena y la
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compasión.
Al entrenar nuestra mente para estar presente en el momento presente y a
dejar ir los pensamientos negativos, podemos experimentar un mayor grado
de paz y felicidad.
Implicaciones para nuestra vida diaria
Las enseñanzas del Budha nos invitan a cuestionar nuestro estilo de vida
y a buscar la felicidad en lugares inesperados. Al simplificar nuestras
vidas y reducir nuestros apegos, podemos encontrar un mayor sentido de
libertad y satisfacción. La próxima vez que nos sintamos abrumados por
el estrés de la vida moderna, podemos recordar las palabras del Budha y
buscar refugio en la naturaleza o en la práctica de la meditación.
Reflexiones finales
El verso 99 del Dhammapada nos ofrece una valiosa lección sobre la
naturaleza de la felicidad. Al cultivar la pureza interior, podemos
transformar cualquier lugar en un paraíso. Esta enseñanza ancestral
sigue siendo relevante en nuestra sociedad moderna, donde a menudo
buscamos la felicidad en el exterior y olvidamos el tesoro que llevamos
dentro.
Si tienes alguna inquietud o comentario, no dudes en ponerte en contacto
conmigo al correo gongparabsel@gmail.com o al WhatsApp +57 314 623 83
08.
Acción anticonsumo

Por: Edgar Cabezas
El cerebro
humano es un órgano que la evolución diseñó para pensar. No es posible
mantener la mente en blanco, en el sentido en que el yo no se encuentre
pensando, tal vez mientras se duerme, la mente inquieta descanse de su
laboriosa razón de prestar interés a los asuntos públicos y privados de
la sociedad en que se habita. En las conversaciones triviales o
profundas respecto de los acontecimientos nacionales o internacionales
las personas dicen lo que piensan porque lo han oído en la radio, visto
en la televisión, leído en un libro, en un periódico, o porque es fruto
de su observación y participación del acontecimiento en mención.
Lo propio es
hacer lo que se piensa, aunque casi nunca se hace lo que se piensa. En
verdad, es muy difícil adelantar acciones en
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beneficio del interés colectivo. Se sabe
que el territorio está contaminado por lo que sus habitantes consumen,
por lo que el mundo se destruye con las guerras, que la inseguridad es
alarmante, que los pobres son pobres porque quieren y los ricos, una
minoría de codiciosos que no sueltan prenda alguna.
Y aún así, las buenas gentes no son capaces de cambiar sus hábitos de
consumo, y ante las guerras por el poder son partidarias de uno u otro
bando en disputa viendo por la televisión como el mundo se destruye, y
la inmensa mayoría descuidando la esquina, la cuadra, el parque, la
manzana, el barrio, la ciudad y, por si fuera poco, avanzando dando codo
para subirse al servicio público de transporte.
La humanidad, además de pensar, necesita hacer realidad su sentir-pensar
para así transformar las condiciones naturales o sociales que le
resultan adversas. Ello significa que la cosa empieza por cada uno de
los miembros que residen en casa en cuanto a tomar acciones en lo que se
compra, sabiendo cómo es que lo va a disponer cuando se convierta en
desperdicio, deshecho o basura, lo mismo que participar en el ornato y
embellecimiento del entorno que trasciende más allá de la fachada de la
vivienda y de la pinta con encubre la desnudez del cuerpo.
La acción consiste en ayudar a que en Colombia se gestione de inmediato
la restauración de la selva húmeda tropical a la que pertenecen todas
las estructuras ecológicas principales de los municipios y veredas del
territorio nacional, casa por casa y cuadra por cuadra, plantando
árboles, sembrando jardines en materas para que haya colores, flores,
fragancias, frutos y trinos por entre los barrios con uchuvas y moras
colgando de las ventanas, para que coman toches, canarios, copetones,
abejas colibríes y el resto de la fauna silvestre.
La calle hace parte de la casa común, el parque es el jardín del barrio,
las quebradas que drenan sus aguas al rio son el agua dulce que se bebe
de los grifos y con la que se cepillan los dientes y se limpia el cuerpo
y, en todo caso, se debe ser consciente de realizar acciones cotidianas
que posibiliten la fertilidad de los suelos, la pureza de las aguas y de
la atmosfera y la presencia de la biodiversidad. Festejen la navidad y
celebren el año nuevo sin el ruido de la pólvora, por respeto a las
aves, sus nidos, a los perros y gatos que son la alegría y el amor
doméstico.
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