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CHARLAS CON UN MAESTRO SAMMASATI

Por: Gongpa Rabsel Rinpoché
Lama Sammasati para Latinoamérica
Una Victoria Inquebrantable:
Reflexiones sobre el Upadesha 103 El Triunfo Interior
El Triunfo interior
"Ninguna derrota puede opacar la victoria sobre sí mismo, esta es la más
grande de las victorias."
Budha
El
Dhammapada, un antiguo texto budhista, nos ofrece una guía para la vida,
repleta de enseñanzas profundas y concisas. Entre sus numerosos versos,
el 103 destaca por su relevancia atemporal. Este verso nos invita a
reflexionar sobre la naturaleza de la victoria y a reconocer que el
triunfo más significativo no se encuentra en el mundo exterior, sino en
nuestro interior.
¿Qué significa este verso?
En esencia, el upadesha 103 nos dice que la verdadera victoria no se
mide por los logros externos, como el éxito profesional, la riqueza o el
reconocimiento social. La victoria más grande es la que obtenemos al
vencer nuestros propios demonios internos, como el ego, la ira, el miedo
y la avaricia.
• La victoria sobre sí mismo: Este concepto se refiere a la capacidad de
controlar nuestros pensamientos, emociones y acciones, y de vivir en
armonía con nosotros mismos y con los demás.
• Invencibilidad interior: La victoria sobre sí mismo es una fortaleza
que ninguna circunstancia externa puede destruir.
• La mayor de las victorias: Al conquistar nuestros propios miedos e
inseguridades, alcanzamos una paz interior que es más valiosa que
cualquier otro triunfo.
La relevancia en la era contemporánea
En un mundo que constantemente nos bombardea con mensajes sobre el éxito
material y la competencia, el verso 103 nos
ofrece una perspectiva diferente. Nos
recuerda que la verdadera felicidad y realización personal se encuentran
en nuestro interior, no en las cosas que
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poseemos o en lo que los demás piensan
de nosotros.
Este upadesha también es relevante en
el contexto de la salud mental. La capacidad de manejar nuestras
emociones y pensamientos de manera saludable es fundamental para nuestro
bienestar. Al cultivar la autoconciencia y la autocompasión, podemos
superar los desafíos de la vida y encontrar un sentido más profundo de
propósito.
¿Cómo podemos aplicar este principio en nuestra vida diaria?
• Práctica de la atención plena: La atención plena nos ayuda a observar
nuestros pensamientos y emociones sin juzgarlos, lo que nos permite
desarrollar una mayor autoconciencia.
• Cultivo de la autocompasión: Tratar a nosotros mismos con la misma
amabilidad y comprensión que mostraríamos a un amigo.
• Establecimiento de límites: Aprender a decir no y a proteger nuestro
tiempo y energía.
• Persecución de metas significativas: Enfocarnos en metas que nos
inspiran y nos permiten crecer como personas.
En conclusión, el upadesha 103 del Dhammapada nos invita a buscar la
victoria en nuestro interior. Al conquistar nuestros propios miedos y
limitaciones, podemos experimentar una paz y una felicidad duraderas.
Si tienes alguna inquietud o comentario, no dudes en ponerte en contacto
conmigo al correo gongparabsel@gmail.com o al WhatsApp +57 314 623 83
08.
Indicadores

Por: Edgar Cabezas
En
realidad, todo lo que las personas tienen es tiempo de vida y esa
existencia está determinada por la esperanza de vida al nacer. La
condición humana, durante la niñez y adolescencia es sustancial a la
protección y cuidado de los años de dependencia absoluta de su familia y
del entorno social en el que se crece y se desarrolla la libre
personalidad ciudadana.
A su vez, en la medida que se crece, las
personas van aprendiendo, observando
el
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comportamiento de los cuerpos, los
gestos y las palabras con las que se relacionan los individuos entre sí,
y la de estos con los animales, las plantas y las cosas. El mundo
cotidiano de la educación es orientado por los valores materiales y
espirituales de los mayores que acompañan la niñez y la juventud para
que aprendan a ser respetuosos y tolerantes de la libertad de ser de
otros.
La socialización de las competencias
con las que cada uno se prepara para competir por un lugar en el mercado
de las oportunidades está representada por los años de escolaridad en
sus diferentes niveles. Así pues, se supone que una nación en que las
personas tengan un mayor grado de escolaridad obtendrá un mayor ingreso
nacional bruto y paridades de poder adquisitivo de bienes y servicios.
Una vez que las personas han llegado a su madurez, lo cual significa que
están preparadas para asumir su autonomía, trabajar y generar sus
propios ingresos, las ciudadanías se enfrentan al desafío de la riqueza,
si ella los favorecerá o les será injusta respecto a los ingresos
monetarios y al acceso de la seguridad social representada en vivienda,
alimentación, vestido y acceso a los servicios públicos de agua, luz y
energía. En este sentido mucho tiene que ver con la capacidad de
generación de riqueza y los niveles de acumulación y distribución del
Estado político en el que se encuentren.
Entre los 21 y 63 años de vida las personas tienen un periodo de
productividad con el objetivo de afincarse, establecer un nuevo lugar de
residencia y crear lazos sociales en él, obtener una renta básica y
pasar el resto de los años de la expectativa de vida gozando de los
declives de la salud, los fracasos y los éxitos en los negocios y las
celebraciones, tristes o alegres, de los nacimientos y las muertes de
las personas, de los amores y los desengaños.
Como en la canción, el tiempo pasa rápido y todo se va volviendo viejo
y, en tanto que el tiempo de vida tenga tiempo, lo mejor es gozar de
este en libertad de elegir y decidir las actividades que se han de
hacer, las cosas que son prioritarias de comprar y consumir, y así
mismo, rechazar el sometimiento al orden que imponen en la nueva
esclavitud y servidumbre, los salarios con los que el libre mercado
restringe el consumo del placer.
La humanidad tendrá un excelente indicador de desarrollo humano cuando
tenga la continua y permanente voluntad de dar a cada uno lo que merece
para vivir con dignidad.
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