Bogotá, Colombia -Edición: 739

 Fecha: Domingo 29-12-2024

 

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INTERNACIONAL

 

 

 

Putin se disculpa con Azerbaiyán tras mortal accidente aéreo

 

 

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ofreció disculpas el sábado al mandatario de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, por lo que calificó como un “trágico incidente” ocurrido el 25 de diciembre, cuando un avión de Azerbaijan Airlines se estrelló en Kazajistán dejando 38 muertos. La aeronave cubría la ruta entre Bakú y Grozni, pero terminó desviándose antes de caer al intentar aterrizar.

 

En un comunicado oficial, el Kremlin explicó que en el momento del siniestro, sus sistemas de defensa aérea repelían un ataque con drones ucranianos cerca de Grozni, aunque negó que un proyectil ruso haya impactado el avión. Sin embargo, las circunstancias del accidente han generado una oleada de especulaciones y tensiones diplomáticas.

A través de una llamada telefónica, Putin expresó a Aliyev sus condolencias a las familias de las víctimas y deseó pronta recuperación a los heridos. Este gesto busca calmar los ánimos en medio de acusaciones cruzadas entre los gobiernos implicados.

Mientras tanto, Azerbaijan Airlines reveló que investigaciones preliminares señalan “interferencias externas” como posibles causas del accidente. La aerolínea también anunció la suspensión de vuelos hacia varias ciudades rusas, lo que pone de manifiesto la gravedad de las sospechas.

Por su parte, un funcionario estadounidense aseguró bajo anonimato que existen indicios de que un sistema de defensa ruso podría haber alcanzado al avión. De confirmarse, se evidenciaría lo que Estados Unidos ha descrito como un patrón de acciones temerarias por parte de Rusia en su conflicto con Ucrania.

Testigos también respaldan esta teoría. Subjonkul Rajimov, un sobreviviente, relató que observó una explosión fuera del avión, lo que refuerza la hipótesis de un posible derribo. Estas declaraciones, sumadas a la postura del gobierno azerbaiyano, han intensificado la presión sobre Moscú para esclarecer los hechos.

El incidente se produce en un contexto ya tenso debido a la invasión rusa a Ucrania, lo que complica aún más las relaciones entre Rusia, Azerbaiyán y otros actores internacionales.

 

Trump aviva la polémica en México al proponer declarar terroristas a los carteles

 

 

Las declaraciones del expresidente estadounidense Donald Trump han encendido un intenso debate en México. Trump, quien regresa a la Casa Blanca en enero, anunció su intención de designar a los carteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras, lo que permitiría a Estados Unidos actuar directamente contra ellos, incluso en suelo mexicano. La propuesta, además de reavivar tensiones diplomáticas, ha dividido opiniones en el ámbito político y social de México.
 

En respuesta a estas declaraciones, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, enfatizó que México no permitirá injerencias extranjeras y defendió la soberanía nacional. “Nuestro país nunca se va a subordinar”, afirmó Sheinbaum, en un claro rechazo a la postura de Trump.

Sin embargo, la oposición, encabezada por miembros del Partido Acción Nacional (PAN), criticó con dureza a Sheinbaum y a su administración. Lilly Téllez, senadora del PAN, acusó al Gobierno de Morena de "proteger a los carteles" y consideró que la reacción de Sheinbaum fue una muestra de sumisión hacia estas organizaciones criminales. Por su parte, el líder del PAN,
Marko Cortés, señaló que las declaraciones

 

 

 

de Trump evidencian la necesidad de una cooperación internacional más efectiva para frenar la violencia desbordada en México.

 

El debate sobre esta propuesta no es nuevo. Desde la perspectiva estadounidense, calificar a los carteles como terroristas podría justificar intervenciones directas, incluso operaciones militares. Para México, esta designación representa un desafío a su soberanía y un riesgo de militarización de los conflictos internos.

Clemente Romero Olmedo, experto en seguridad nacional, advirtió sobre las implicaciones de esta propuesta. Según el analista, aunque algunos sectores en México ven con buenos ojos la iniciativa de Trump, los intereses de su administración están orientados a satisfacer a su electorado, no a solucionar los problemas de inseguridad en México. Romero subrayó que la lucha contra el crimen organizado es una responsabilidad exclusiva de los mexicanos y abogó por una cooperación conjunta basada en el respeto mutuo.

Mientras tanto, la opinión pública mexicana también se encuentra dividida. Según una encuesta reciente del medio Reforma, el 46% de los ciudadanos estaría de acuerdo en recibir ayuda de Estados Unidos para combatir la inseguridad, mientras que un 50% lo rechaza. La mayoría de los partidarios del apoyo extranjero prefieren operativos conjuntos entre ambos países, aunque un sector más reducido apoya acciones encubiertas de Estados Unidos.

Este tema promete seguir en la agenda política y mediática de cara a la llegada del año 2015, mientras los gobiernos y ciudadanos lidian con los impactos de la violencia del crimen organizado.

 

Los hutíes: Una amenaza emergente para Israel desde Yemen

 

 

En las últimas semanas, Israel ha enfrentado un nuevo frente de ataques proveniente de los hutíes, un grupo rebelde proiraní asentado en Yemen. Aunque hace poco más de un año este grupo apenas era mencionado en la agenda israelí, hoy se ha convertido en una pesadilla recurrente. Desde misiles balísticos hipersónicos hasta drones, los hutíes han intensificado su ofensiva, despertando a millones de israelíes con sirenas en plena madrugada.

Al cierre de esta edición, el más reciente ataque ocurrió la noche del viernes, cuando los sistemas de defensa interceptaron un misil lanzado desde Yemen hacia el aeropuerto Ben Gurión, en Tel Aviv. Según Yahya Sarea, portavoz militar hutí, este ataque forma parte de su respuesta a la invasión israelí en Gaza tras el ataque de Hamás del 7 de octubre. "Seguiremos hasta que los sionistas paren sus crímenes contra los palestinos en Gaza", afirmó.
 

Israel no ha tardado en responder. Las fuerzas aéreas lanzaron una serie de bombardeos sobre objetivos hutíes en Yemen, incluyendo el aeropuerto de Saná y el puerto de Hodeidah, dejando un saldo de al menos seis muertos. Sin embargo, estos ataques no han logrado detener la capacidad ofensiva de los hutíes, que han encontrado en este conflicto una forma de consolidar su influencia tanto en Yemen como frente a su patrocinador, Irán.

Más allá de los daños materiales, los ataques hutíes están afectando significativamente la economía y la percepción de seguridad en Israel. Aerolíneas internacionales han suspendido vuelos al aeropuerto Ben Gurión, y la actividad portuaria se ha visto perjudicada. Además, la amenaza ha obligado a Israel a reorganizar sus estrategias militares y de inteligencia. Según fuentes oficiales, tanto el Mosad como la Inteligencia militar han creado unidades especializadas para rastrear y neutralizar los movimientos hutíes.

 

El alcance geográfico también supone un desafío para Israel, ya que Yemen está a más de 2.000 kilómetros, lo que dificulta las operaciones aéreas y limita la efectividad de sus represalias. A pesar de ello, la posibilidad de una coalición internacional para abordar esta amenaza sigue siendo remota, dejando a Israel con la difícil tarea de gestionar este conflicto prácticamente en solitario.

 

La imprevisibilidad de los hutíes ha sido un factor destacado por varios aliados de Israel, quienes los describen como un grupo difícil de disuadir. Aunque sus ataques directos no han causado muchas bajas israelíes, su

 

 

 

capacidad para generar caos y miedo sigue siendo una herramienta poderosa.

El conflicto, sin embargo, no se limita a los hutíes. Los ataques internos, como el reciente apuñalamiento mortal de una mujer israelí de 83 años en Tel Aviv, reflejan la complejidad de la situación que Israel enfrenta actualmente. La seguridad, tanto interna como externa, sigue siendo un desafío monumental en un contexto cada vez más impredecible.

 

Afganistán responde con fuerza a los ataques aéreos de Pakistán

 

 

La tensión en la frontera entre Afganistán y Pakistán alcanzó un nuevo punto crítico tras los ataques aéreos llevados a cabo por fuerzas afganas contra territorio paquistaní, en represalia por una serie de bombardeos paquistaníes ocurridos días antes. Estos enfrentamientos han intensificado una histórica disputa que tiene raíces en la delimitación territorial y el conflicto entre ambos países.

 

El Ministerio de Defensa afgano anunció este sábado que había atacado "varios puntos" dentro de Pakistán. Según el portavoz del ministerio afgano, Enayatullah Khowarazmi, los objetivos eran "centros y escondites" utilizados por elementos que presuntamente organizaban ataques en Afganistán. No obstante, evitó precisar la ubicación exacta de los bombardeos, alegando que no se trataba de territorio oficialmente reconocido como paquistaní, sino de áreas disputadas.

 

El ataque afgano ocurrió apenas unos días después de que, el pasado martes 24 de diciembre, Pakistán lanzara una ofensiva aérea en la provincia afgana de Paktika. Este bombardeo destruyó un centro de entrenamiento insurgente y dejó un saldo devastador: 46 muertos, la mayoría mujeres y niños, según las autoridades talibanes. Además, el ataque hirió a seis personas y arrasó viviendas que albergaban refugiados de Waziristán, una región fronteriza.

En respuesta, el Ministerio de Defensa afgano afirmó que los bombardeos fueron una acción legítima de autodefensa y una advertencia clara a Pakistán. Según fuentes citadas por medios locales afganos, los recientes ataques aéreos mataron a 19 soldados paquistaníes y a tres civiles afganos. Sin embargo, hasta el momento, el gobierno de Pakistán no ha emitido un comunicado oficial sobre el incidente.

Una frontera histórica en disputa

El conflicto entre Afganistán y Pakistán tiene profundas raíces históricas y geopolíticas. La Línea Durand, trazada en el siglo XIX por las autoridades coloniales británicas, ha sido un punto constante de discordia. Afganistán nunca ha reconocido oficialmente esta frontera, lo que ha generado tensiones recurrentes a lo largo de las décadas.

Desde que los talibanes tomaron el poder en Kabul en 2021, las tensiones con Pakistán han ido en aumento. Islamabad acusa al régimen talibán de permitir que grupos insurgentes, como el Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), operen libremente desde Afganistán y coordinen ataques contra Pakistán. Estas acusaciones han sido negadas repetidamente por los talibanes, quienes insisten en que no apoyan actividades insurgentes.

Un ciclo de violencia sin fin

La situación actual no es un hecho aislado. Durante 2024, Pakistán ha intensificado sus operaciones contra grupos insurgentes, llevando a cabo más de 59.000 misiones basadas en inteligencia. Según el Ejército paquistaní, estas operaciones han resultado en la muerte de cerca de 1.000 insurgentes, así como de 383 soldados paquistaníes.

A pesar de estos esfuerzos, los enfrentamientos continúan escalando. En marzo de este año, Pakistán ya había lanzado bombardeos aéreos en las provincias afganas de Khost y Paktika, acciones que también provocaron represalias del lado afgano.

El conflicto entre Afganistán y Pakistán representa no solo una crisis bilateral, sino también un desafío para la estabilidad regional. Mientras ambos países se enfrascan en una espiral de violencia, la población civil sigue siendo la principal víctima de estos enfrentamientos, atrapada en una disputa que parece no tener fin.

 

 

 

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