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EDITORIAL
Se nos acabó
el año
Los infinitos acontecimientos marcaron los cimientos de lo que
será el 2025. Pero no podemos negar lo evidente como país
quedamos a la espera del resultado de las discusiones de todo un
año sobre las diferentes reformas que marcarán un hito en el
modelo de existencia colombiana, es decir, a este año sólo le
queda mostrar los efectos directos y colaterales de las
decisiones de nuestros dirigentes.
Sin embargo, aun cuando todavía seguimos a la espera de ciertos
efectos, otros acontecimientos nos dejan una gran tarea como
sociedad, después de todo combatir una sociedad convulsionada
por la violencia y la corrupción, parece ser nuestra gran lucha
eterna e infinita, no obstante, ¿Acaso nos queda de otra? ¿Podemos
siquiera pensar en rendirnos? En efecto, es imposible pensar en
rendirse, ya que al igual que muchas otras reformas, también
construimos los cimientos para una Colombia, con mayor igualdad
social.
Para finalizar este año, nos gustaría agradecer a todos nuestros
lectores por acompañarnos en todo este año, y comprometiéndonos
en tener un 2025 lleno de crecimiento profesional como periódico,
para así seguirlos acompañando durante muchos más fines de año.
Gracias por este año, les deseamos un feliz año.

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El último día
de la noche más corta

Por Zahur K. Zapata
Las noches no son iguales las unas a las otras. Cada uno tiene
su noche y su día repartidos según su entusiasmo. De esas horas
de vida en las que nos movemos entre el día y la noche actuamos
y dejamos, unos más y otros menos recuerdos de nuestra
existencia.
Los países son el reflejo de sus gentes y esto hace que esos
días y esas noches sean importantes en el desempeño de las
sociedades. Porque a través de ese desempeño se ven las obras y
los productos que mueven una nación.
Cuando nos miramos, nos venos en nuestra propia desnudez y
entendemos el por qué de nuestras actuaciones y la razón de
actuar de tal o cual forma. Y esto hace que ignoremos la
gravedad de lo que está pasando. Este actuar se vuelve costumbre
y todas las actuaciones más abominables de repente aparecen como
si la magia de los sentidos hiciera que una realidad nacida de
las mentes más perversas brotara como un manantial en medio de
la nada.
Esta historia se ha repetido tantas veces en tan corto tiempo
como queriendo ser grabada en la mente de las nuevas
generaciones para que no se repita jamás en un futuro. Pero no
será fácil alcanzar esa vida en medio de esta borrasca que
golpea a todos como si fuesen fuetazos del destino.
No es fácil conducir la carroza de la vida social si tanto los
pasajeros como los conductores son incapaces de poder sentar
bases que permitan establecer unas reglas y unos métodos que
permitan a ambos actuar en concordancia con los acuerdos que se
establezcan. Tanto los unos como los otros desconfían y hace que
cada uno gire para donde más le convenga y alimente la
corrupción.
Este nuevo año no será diferente a los otros, ni los cambios que
se quieran hacer se podrán elaborar porque ya hay acuerdos de
negocios sobre un orden económico que lo han establecido para
beneficio de ambas partes y no para la sociedad que paga los
impuestos. Esto es la forma de operar el sistema que ya está
establecido.
Somos millones de personas manipulas por un puñado de pastores
que nos dicen y nos imponen sus reglas y nos obligan a
cumplirlas como si esto fuera una monarquía o dictadura donde
todos somos objetos propiedad de ellos. Nadie pelea por sus
derechos personales y se une a hacerle frente. Los que si lucha
son los políticos por los intereses de ellos a nombre de
nosotros. Y nada cambia al final.
La vida es corta, es igual de larga que los 365 días del año. Si
miras hacia a tras veras cuantos familiares y amigos enterraste
este año que termina. Y eso es simplemente una apreciación
personal. Cada año nos hacemos promesas que tratamos de cumplir
y que hoy al
finalizar este año podemos saber cuántas de ellas hemos cumplido
y cantas de ellas jamás se cumplirán.
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Cada noche es igual a la otra noche, pero la diferencia uno la
pone con sus sueños y ambiciones. Solo falta esperar que todo
llegue como uno espera que suceda. Pero las cosas llegaran si
uno le pone todo el esfuerzo y la capacidad de raciocinio o pide
ayuda para que esos deseos se realicen. No hay que dejar nada al
azar porque él no es un buen amigo a la hora de hacer los
balances de la vida.
QUÉ LEE GARDEAZÁBAL

Por: Gustavo Alvarez Gardeazábal
ESCRITOS EN CONTRAVIA
Reseña del libro de artículos de Eduardo Escobar
Editado por
Intermedio
Eduardo Escobar,sobreviviente de la cochada nadaista, publica
ESCRITOS EN CONTRAVIA para demostrar que es un maestro de la
prosa y un articulista del carajo. No en vano lleva 50 años de
columnista de El Tiempo
Audio :
https://www.spreaker.com/episode/57509909
Leer a Eduardo Escobar cuando ya ha cumplido 80 años pero tener
un vaso con alkaseltzer para no indigestarse con su brillantez
verbal, es lo más recomendable. Eduardo ,pletórico, pertenece al
último escuadrón sobreviviente de los nadaístas de Gonzalo
Arango. Como no tuvo la fuerza poética de X 504,el gran vate de
esa cochada y menos que forjó sus escritos en la habilidad
publicitaria de Jotamario, que lleva más de 60 años escribiendo
columnas sobre los nadaístas para inmortalizarlos, Eduardo
Escobar se especializó en ser un columnista de El Tiempo que se
lee con el mismo gusto que lo hicieron desde hace ya por lo
menos tres generaciones de seguidores de ese periódico.
Partícipe de la escuela teórica del filósofo Fernando González y
discípulo fiel de la capacidad definitoria de la realidad en
pocas palabras que enseñó Gonzalo Arango, el viejo Eduardo
permite en este nuevo libro remozar sus apreciaciones
seleccionadas de entre sus mismas columnas, pero siempre
cargadas de la verticalidad lapidaria de las enterradoras de
Envigado, su tierra natal. Para él, entonces, el amor no entra
por los ojos, sino por la nariz. Y como no se puede afirmar nada
si no se logra generalizar ,esculpe la conclusión afirmando que
amar es necesitar el olor de una persona.
El método es igual siempre y la mayoría de las veces parecería
que escribiera para lectores como yo, que todavía subrayamos los
textos que leemos. Así entonces diagnostica sobre el pater
familias que fue Gonzalo Arango o sobre el abuelo bizcoreto que
terminó siendo el olvidado Jean Paul Sartre. En cada artículo
hay entonces una combinación de los mismos elementos adobados
con una pizca de humor y otra de pimienta. Y como se pueden leer
en cualquier orden porque la estructura no existe para los
buenos poetas ,el libro termina convenciendo a unos y otros que
la cochada nadaista se salvó para la historia literaria de
Colombia porque pudo combinar la filosofía de borrachos de bar
con el repentismo de los juglares troveros y permitirnos, a
quienes sobrevivimos, el goce inacabable de perpetuar hasta los
fugaces momentos con una prosa magnifica. |
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