Bogotá, Colombia -Edición: 742

 Fecha: Domingo 05-01-2025

 

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TECNOLOGÍA-CIENCIA

 

 

 

El misterioso volcán que enfrió la Tierra en 1831

 

 

 

 

Zavaritskii como el principal candidato para la erupción de 1831.

 

El impacto de esta erupción fue global. Tras el evento, las condiciones climáticas en el hemisferio norte se volvieron más frías y secas, desencadenando hambrunas y penurias en regiones como India, Japón y Europa. Millones de personas se vieron afectadas, lo que subraya las graves consecuencias de las erupciones volcánicas masivas en la historia humana.

Este estudio también arroja luz sobre el papel de las erupciones volcánicas en el fin de la Pequeña Edad de Hielo. Junto con Zavaritskii, otras erupciones importantes durante este periodo incluyeron el monte Tambora en Indonesia en 1815 y el volcán Cosegüia en Nicaragua en 1835. La erupción de un volcán desconocido en 1808/1809 sigue siendo un misterio, pero la incorporación de Zavaritskii destaca el potencial de los volcanes de las islas Kuriles para alterar el clima global.

 

 

El descubrimiento de Zavaritskii como el volcán responsable de la erupción de 1831 subraya la necesidad de monitorear los volcanes en regiones remotas. Hutchison destacó la importancia de una respuesta internacional coordinada ante futuras erupciones de gran magnitud, algo que la comunidad científica y la sociedad deben considerar seriamente.

En conclusión, el hallazgo de Zavaritskii no solo resuelve un misterio histórico, sino que también ofrece una advertencia sobre las potenciales amenazas de los volcanes remotos. Este evento histórico refuerza la importancia de la investigación científica y la colaboración internacional en la comprensión y mitigación de los impactos volcánicos en el futuro.

 

En 1831, una erupción volcánica sin precedentes sacudió al mundo, dejando un impacto climático significativo que perduró durante años. Sin embargo, el volcán responsable de este fenómeno ha permanecido en el anonimato hasta ahora. Un equipo de científicos ha desvelado finalmente el misterio, identificando al volcán Zavaritskii en la remota isla de Simushir, en las islas Kuriles, como el causante de esta catastrófica erupción.

La erupción de 1831 fue una de las más potentes del siglo XIX, liberando tal cantidad de dióxido de azufre en la estratosfera que provocó un descenso de aproximadamente un grado centígrado en la temperatura media anual del hemisferio norte. Este evento ocurrió en un momento crítico, durante la última fase de la Pequeña Edad de Hielo, un periodo caracterizado por temperaturas globales más frías que afectó a la Tierra durante varios siglos.

 

 

Los científicos lograron identificar al volcán misterioso mediante el análisis de testigos de hielo de Groenlandia. Estos testigos revelaron isótopos de azufre, granos de ceniza y diminutos fragmentos de vidrio volcánico depositados entre 1831 y 1834. Utilizando técnicas de geoquímica, datación radiactiva y modelos informáticos, los investigadores rastrearon las partículas hasta una isla volcánica en el noroeste del océano Pacífico.

El volcán Zavaritskii, situado en una isla deshabitada entre Japón y Rusia, fue identificado como el epicentro de la erupción. Este descubrimiento fue posible gracias a la colaboración de un equipo multidisciplinario liderado por el Dr. William Hutchison de la Universidad de St. Andrews en el Reino Unido. "Tenemos un conocimiento muy pobre de la historia eruptiva de muchos volcanes, especialmente aquellos en zonas remotas," explicó Hutchison.
 

 

Antes de este hallazgo, la última erupción conocida de Zavaritskii se había registrado en el año 800 a.C. Debido a la escasez de registros históricos y a la ubicación remota del volcán, no se había considerado previamente como candidato para la erupción de 1831. Los investigadores habían barajado otras opciones, incluyendo el volcán Babuyan Claro en Filipinas, más cercano al ecuador.

 

El descubrimiento del volcán Zavaritskii como el responsable de la erupción de 1831 marca un "momento eureka" en la investigación científica. El análisis de los núcleos de hielo de Groenlandia mostró que la precipitación de azufre en 1831 fue significativamente mayor en Groenlandia que en la Antártida, indicando una erupción de gran magnitud en latitudes medias del hemisferio norte. Además, la comparación química de cenizas y fragmentos de vidrio volcánico llevó a los investigadores a una coincidencia con la caldera de Zavaritskii.

 

La datación por radiocarbono de los depósitos de tefra en la isla de Simushir situó estos eventos dentro de los últimos 300 años, confirmando que el cráter se formó tras una erupción masiva entre 1700 y 1900. Este análisis geoquímico estableció a

 

 

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