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Arbeláez,
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Guillermo Navarrete, Ricardo Castellanos, Iván Pulido,
Álvaro Ramírez González.

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potable Tibitoc y la
modernización de la planta Francisco Wiesner. La primera, que ya
alcanza un 82% de avance, aumentará la capacidad de tratamiento
de agua proveniente del río Bogotá. La segunda, con un 29% de
ejecución, promete mejorar significativamente el abastecimiento
de la ciudad una vez completada.
Mientras tanto, el racionamiento vuelve a ser una realidad desde
el 7 de enero. Localidades como Ciudad Bolívar, Rafael Uribe
Uribe, San Cristóbal, Santa Fe y Tunjuelito estarán entre las
primeras afectadas, con restricciones programadas para
diferentes turnos. Esta medida busca extender el tiempo de
operatividad de los embalses mientras se esperan mejores
condiciones climáticas y un aumento en las precipitaciones.
La situación también ha puesto de manifiesto la necesidad de
revisar las políticas de urbanismo en Bogotá. La infraestructura
actual no solo es insuficiente para capturar y almacenar el agua
de lluvia, sino que también ha contribuido a la proliferación de
inundaciones. El debate sobre el Plan de Ordenamiento
Territorial (POT), mencionado por Petro, cobra relevancia en
este contexto como una posible solución a largo plazo.
Un llamado a la acción
Para los bogotanos, la crisis hídrica representa un desafío
cotidiano que va más allá de los datos y las políticas. La
imagen de familias recogiendo agua en baldes o ajustando sus
rutinas para cumplir con los horarios de racionamiento es un
recordatorio de la fragilidad del sistema hídrico y la
importancia de un manejo eficiente de los recursos naturales.
En un panorama de incertidumbre, la colaboración entre
autoridades, expertos y la comunidad es esencial. Como destacó
Petro en su mensaje, cada gota cuenta. Y en una ciudad donde las
lluvias torrenciales conviven con embalses vacíos, la capacidad
de adaptarse y encontrar soluciones sostenibles determinará el
futuro de millones de personas.
Un oasis de
sostenibilidad en Usme: Comunidad transforma agua lluvia en vida

En el corazón de la localidad de Usme, en Bogotá, un proyecto
comunitario ha dado un giro radical a la relación entre sus
habitantes y el agua. En medio de una crisis hídrica que ha
puesto a la ciudad en alerta, el Centro de Desarrollo
Comunitario (Cedeco) Fe y Alegría, ubicado en el barrio Palermo
Sur, implementó un sistema innovador para recolectar y almacenar
agua lluvia, evitando su desperdicio en los drenajes. Esta
iniciativa, que combina sostenibilidad y solidaridad, está
marcando un antes y un después para decenas de familias.
Todo comenzó cuando Enny Cuervo, directora del Cedeco y miembro
de la comunidad religiosa Fe y Alegría, observó cómo cada
aguacero en el sector terminaba convirtiéndose en agua residual
en las alcantarillas. Decidida a cambiar esa realidad, Cuervo
lideró la construcción de una infraestructura que recoge y
almacena el agua de lluvia en tres tanques de 2.000 litros cada
uno, ubicados estratégicamente en las pendientes del edificio.
Este sistema no solo ha reducido significativamente el consumo
de agua potable, sino que también garantiza el riego de la
huerta comunitaria, una iniciativa que beneficia a cerca de 35
personas.
Rosa Victoria Jerez, participante activa del proyecto, describe
con entusiasmo cómo los alimentos cultivados en la huerta se
distribuyen entre los vecinos. “Si cosechamos diez hojas de
lechuga, cada quien se lleva una. Todo es orgánico y cultivado
con el esfuerzo de todos”, señala. La introducción del agua
lluvia como recurso clave ha fortalecido esta labor, permitiendo
el crecimiento saludable de hortalizas incluso en temporadas
secas, cuando antes las plantas corrían el riesgo de
marchitarse.
El impacto del proyecto trasciende la huerta. Durante cortes de
agua en el sector, el sistema ha proporcionado agua para
limpieza y mantenimiento de las instalaciones, que también
albergan talleres y actividades comunitarias. Además, ha
inspirado a otras familias a adoptar sistemas similares en sus
hogares, generando conciencia ambiental y reduciendo costos en
los servicios públicos.
Para Cuervo, el cambio es más que práctico: es un acto de
responsabilidad con el medioambiente. “El agua lluvia es vida.
Es un error pensar que no sirve. Cada gota que cuidamos asegura
que otra persona tenga acceso a este recurso vital”, afirma. La
Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) reconoció
el proyecto como un ejemplo a seguir en un momento crítico para
la ciudad.
Con cada tanque lleno, esta comunidad no solo ahorra agua, sino
que también riega esperanza en una Bogotá que necesita
iniciativas como esta para enfrentar los retos del futuro. El
mensaje es claro: la
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sostenibilidad es un camino
compartido, y en Usme, ya han comenzado a recorrerlo.
Bogotá da la
bienvenida al 2025 con la primera Ciclovía del año

El día de hoy, domingo 5 y el lunes festivo 6 de enero, Bogotá
celebrará las primeras jornadas de Ciclovía de 2025, organizadas
por el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD). Desde
las 7:00 a. m. hasta las 2:00 p. m., las principales vías de la
ciudad estarán habilitadas para que miles de ciudadanos
disfruten de este emblemático espacio de actividad física,
recreación y convivencia.
La Ciclovía, con un circuito interconectado de 127,69
kilómetros, se ha consolidado como uno de los programas más
queridos por los bogotanos. Durante estas jornadas, se ofrecerán
actividades gratuitas diseñadas para promover la salud física y
mental, además de fomentar la integración social. Este espacio
invita a personas de todas las edades y condiciones
socioeconómicas a participar, ya sea montando bicicleta,
caminando o usando patines.
“El 2025 es una nueva oportunidad para mantenernos activos y
fortalecer los lazos entre los ciudadanos. Queremos que las
familias y amigos inicien el año compartiendo y disfrutando en
un entorno seguro y saludable”, destacó el IDRD en un
comunicado.
Además de ser un lugar para la recreación, la Ciclovía también
reafirma el compromiso de Bogotá con la movilidad sostenible y
el cuidado del medio ambiente. Las autoridades invitan a los
asistentes a respetar las normas de tránsito y a cuidar las
zonas habilitadas para garantizar que esta experiencia sea grata
para todos.
Con esta iniciativa, Bogotá inicia el año apostándole al
bienestar colectivo, fortaleciendo su imagen como una ciudad
activa y saludable. ¡No te quedes por fuera y sé parte de este
evento que es ya una tradición capitalina!
Incremento en
capturas en Bogotá gracias a cámaras de videovigilancia

El sistema de videovigilancia de Bogotá ha demostrado ser un
aliado clave en la lucha contra el delito. Según cifras
recientes de la Secretaría de Seguridad, durante 2024 se logró
la captura de 647 personas, un aumento del 72% respecto al año
anterior. Este avance se debe al trabajo coordinado entre el
Centro de Comando, Control, Comunicaciones y Cómputo (C4) y las
salas de monitoreo de la Policía Metropolitana.
El secretario de Seguridad, César Restrepo, destacó la
importancia de la tecnología en este logro. “El Gobierno
Distrital avanza en la instalación de nuevas cámaras multisensor
y de reconocimiento de placas (LPR), marcando el inicio de una
nueva generación de videovigilancia en Bogotá”, señaló. A la
fecha, se han instalado 310 cámaras multisensor y se espera
completar 200 dispositivos LPR en febrero de 2025.
Las cámaras también han facilitado otros golpes importantes
contra la delincuencia, incluyendo la incautación de 43.000
dosis de estupefacientes, más de 1.000 armas blancas y la
imposición de 2.000 comparendos. Entre los casos recientes, se
destaca la captura en flagrancia de una mujer que distribuía
bazuco en el barrio Gustavo Restrepo, utilizando un puente del
sector como escondite.
Sin embargo, no todo son buenas noticias. Más del 30% de las
cámaras del Distrito están fuera de servicio. Según cifras del
Concejo de Bogotá, 1.843 dispositivos presentaban fallas de
conectividad, mantenimiento, energización u otros problemas.
Esta situación afecta especialmente a localidades con desafíos
de seguridad, como Santa Fe y Kennedy, donde gran parte de las
cámaras están inhabilitadas.
A pesar de estos obstáculos, Restrepo asegura que la
administración está trabajando para superar los retos operativos
y ampliar la cobertura. “La ciudad en obra impone desafíos, pero
seguimos comprometidos con la seguridad de los ciudadanos”,
afirmó. Con estos avances y ajustes, se espera que el sistema de
videovigilancia continúe fortaleciendo la capacidad de respuesta
frente a la criminalidad en la capital.
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Crisis hídrica en Bogotá: Entre lluvias
torrenciales y embalses vacíos

Bogotá
inicia 2025 con una situación paradójica: mientras fuertes lluvias
provocan inundaciones en la ciudad, los embalses que abastecen de agua
potable a sus habitantes continúan con niveles críticos. Este fenómeno
ha generado tensión entre las autoridades locales y el Gobierno
Nacional, alimentando un debate sobre urbanismo, gestión de recursos
hídricos y sostenibilidad.
El
presidente Gustavo Petro, conocido por su discurso crítico frente a las
políticas tradicionales, expresó su inconformidad a través de su cuenta
en X (anteriormente Twitter). “Mientras cae agua lluvia por montones en
Bogotá, el embalse se queda sin agua. Ahora cada familia debe ir al baño
con balde”, escribió el mandatario, aludiendo a la contradicción entre
la abundante precipitación y la escasez en los sistemas de
almacenamiento. Además, señaló que estas problemáticas son resultado de
“un mal urbanismo que la clase política tradicional no quiso corregir”,
responsabilizando a anteriores administraciones como la del exalcalde
Enrique Peñalosa.
La crisis hídrica ha sido uno de los temas más relevantes en Bogotá
durante los últimos diez meses. Aunque el racionamiento de agua fue
suspendido temporalmente por la temporada de fin de año, el Sistema de
Embalses Chingaza, que abastece a la mayor parte de la ciudad, reporta
niveles preocupantes. Según datos de la Empresa de Acueducto y
Alcantarillado de Bogotá (EAAB), el nivel actual de los embalses es del
46,25%, apenas un 10% por encima del denominado “día 0”, cuando podría
colapsar el suministro.
Natasha Avendaño, gerente de la EAAB, intentó tranquilizar a los
ciudadanos asegurando que 2025 empieza con mejores condiciones en
comparación a los últimos dos años. Sin embargo, reconoció que las
lluvias de 2024 fueron significativamente menores a las de 2023, lo que
impactó negativamente el volumen de agua ingresado al embalse de Chuza.
En 2024, las afluencias generaron 277,75 millones de metros cúbicos de
agua, 45,63 millones menos que el año anterior.
A pesar de estas cifras, la decisión del alcalde Carlos Fernando Galán
de suspender temporalmente el racionamiento ha sido criticada. Mientras
algunos consideran que fue una medida acertada para permitir un respiro
durante las festividades, otros la califican de arriesgada dado el
descenso continuo en los niveles de los embalses. Desde el 14 de
diciembre, cuando el sistema estaba al 50% de su capacidad, se ha
perdido más de un 6% de llenado.
La administración distrital, por su parte, ha enfatizado en la necesidad
de continuar promoviendo el consumo responsable de agua entre los
ciudadanos. Galán declaró que las medidas implementadas durante el
último año han permitido evitar una situación más crítica, pero subrayó
que “se deben redoblar esfuerzos para garantizar el abastecimiento en el
futuro”.
Soluciones en marcha
Entre las estrategias planteadas por la Alcaldía para mitigar la crisis
hídrica destacan la ampliación de la planta de agua
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