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¿RECESIÓN
ECONÓMICA EN EE.UU.?

Por Iván R. Contreras C.
Vivir en New York, que en términos económicos significa vivir en el
Estado más rico del país norteamericano, con un PIB per cápita de 87.000
mil dólares, más del doble que el estado más pobre, que es Misisipi con
PIB. De usd$38.509, no significa que todos los neoyorquinos están bien,
si bien la pandemia y las ayudas económicas del gobierno, impidieron que
se frenara de manera tajante la economía, si quebró a muchos pequeños y
medianos empresarios.
La inflación y los altos costos de los combustibles, en parte por la
guerra en Ucrania, ha generado un incremento en la canasta familiar sin
precedentes, aunque se pague un salario mínimo legal vigente de usd$15
la hora, la gente tiene que trabajar tiempo completo más medio tiempo.
Estados Unidos es la primera economía del planeta por volumen de
Producto Interno Bruto PIB y es uno de los países también más endeudados
del mundo, sus políticas netamente monetaristas, pueden mantener la
capacidad adquisitiva del dólar en el mundo, pero se desinfla al
interior del país.
La recesión económica se puede entender “como una baja sustancial en la
actividad económica” que dura varios meses y que es en todo el país o
generalizada, lo que puede significar una disminución del PIB y también
del ingreso de las personas, el empleo, la producción industrial, las
ventas en plataformas o al menudeo, la pérdida del valor adquisitivo del
dólar ya se está sintiendo y esos son los primeros asomos del desmadre
económico o recesión.
Las recesiones económicas después de la Segunda Guerra Mundial han
durado un poco más o menos de 10 meses, la más reciente la del 2020 duró
solo dos meses, la atmósfera caótica de los mercados bursátiles, sumado
a la especulación, las tasas de interés muy elevadas, la inflación, nos
pone en la incógnita si estamos ya en recesión. Puede que aún no, pero
la debilidad económica en general, son la sintomatología y revelación
más palpable o aproximada a una crisis, que podría ser prolongada.
Los economistas y refundadores del mundo, concluyen a cuenta gotas, que
el capitalismo salvaje como tal, está llevando a una crisis mundial sin
precedentes, razón por la que hay que crear una forma de mercado
diferente y más individualizada, partiendo más de lo particular a lo
general que a la masificación del concepto consumo como tal, los bancos
actualizan sus estudios que basan en pronósticos para reflejar la
posibilidad de una recesión. Hasta el momento los analistas, que habían
previsto la cifra del 15 por ciento como posibilidad de recesión, ahora
ya están hablando de un 30 por ciento y otros del 40 por ciento, lo que
ya lo estaría haciendo inminente.
Por eso el fenómeno Colombiano, también está ad portas de una crisis sin
precedentes y con la pésima gestión de Iván Duque, que deja al país
endeudado hasta el tope y sin antecedentes históricos iguales, además de
vigencias futuras comprometidas, lo que podría criminalizar el
despilfarro, que solo
tienen como objetivo
dejar a sus compinches más ricos.
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Pero sigamos con el tema de EE.UU., el
banco central intenta ralentizar la economía para que no se dispare la
inflación, que por demás está disparada, desde 1981 no se veía, el
incremento en las tasas de interés es alto, con lo que la Reserva
Federal intenta dar alivio a la crisis, pero si no se tienen los
cálculos precisos, la cura podría ser peor que la enfermedad, lo que
tiene muy preocupados a los inversionistas en la bolsa.
Las empresas dedicadas al mercado inmobiliario, ya están despidiendo
empleados, la gente no quiere comprar y es precisamente por las altas
tasas de interés en los préstamos hipotecarios, recordemos que este país
es el rey del consumo y si los consumidores ven débil el futuro, sus
finanzas o su poder adquisitivo, pues empiezan a guardar sus ingresos,
lo que provocaría la desaceleración económica a la que todos le tememos,
porque si guardamos, la economía no crece.
Una de las ventajas es que el mercado laboral es fuerte, alrededor de
400 mil empleos se han creado ubicando la tasa de desempleo en 3.6 por
ciento, la mas baja en los últimos 50 años.
Los ciclos de mercado o ciclos económicos, a veces son impredecibles,
pero si son la consecuencia de las políticas salvajes, donde los que
poseen los grandes capitales que son el pilar financiero, su voracidad
es insaciable, son acumuladores económicos compulsivos y dejan a la
suerte a los estados que les permiten el libre mercado y acaparamiento
económico, al pueblo; al mejor estilo de las viejas escuelas del dejar
hacer, dejar pasar y que los estados les den esa posibilidad y solo sean
gendarmes de sus intereses, algo que no me pueden desmentir, es que son
mejores administradores los Demócratas que los Republicanos.
En Colombia, qué quieren tomar las medidas monetaristas de EE.UU., sin
soporte o más bien sin reservas de oro que respalde el poder adquisitivo
del peso que vendió Duque, puede ser el inicio de una crisis que solo
podrán ser frenadas por manejo gubernamental y la llegada de nuevos
recursos en divisas, que serían en el turismo o en la comida, pero no en
la destrucción de sus recursos hídricos, que son el petróleo del futuro.
¡LA INUNDACIÓN DE COCA!

Por: Álvaro Ramírez
González
alragonz@yahoo.es
Al terminar el gobierno Santos que soterradamente aceptó la exigencia de
las FARC, de suspender la fumigación aérea de las plantaciones de coca,
Colombia tenia la escandalosa cifra de 250.000 hectáreas sembradas de
esa mata.
Santos le había recibido a Uribe un país con apenas 42.000 hectáreas
sembradas.
Fue el entonces Ministro de Salud, Alejandro Gaviria, quien desempolvó
un concepto muy pobre técnicamente, para volverlo la doctrina del
gobierno Santos contra la fumigación aérea: “¡el glifosato produce
cancer!”
El país ha visto ya con suficiente claridad que la
coca es una mata que envenena y envilece a la sociedad.
Cauca, Narińo,
Caqueta, Putumayo, Arauca,
Chocó, Catatumbo, y el Bajo Cauca |
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Antioqueño, son las zonas cocaleras de Colombia.
Y es justa y coincidencialmente en esas zonas donde la violencia, las
masacres y la ingobernabilidad llegaron para quedarse.
Y en algunas de esas zonas como el Cauca por ejemplo, son tan arraigados
esos fenómenos, que los Indios, apoyados ficticiamente en su soberanía,
impiden el ingreso de la fuerza pública a sus campos inundados de coca,
y de laboratorios para su refinación.
En muchísimas ocasiones grupos de soldados y policías, han sido victimas
del secuestró por parte de esas comunidades indígenas.
Fue en el Cauca, donde la CRIC indígena, le hizo el primer bloqueo de la
vía Panamericana Cali- Popayan- Pasto al Gobierno Duque.
Solo la cocaína pudo haber pagado a 10.000 indígenas, durante un mes
parados a lado y lado de esa vía durante un mes.
Ese operativo que pagó la cocaína, costó $15.000 millones.
Gustavo Petro, ha sido bien claro en que no va a fumigar las
plantaciones de coca, y no va a perseguir más a los cocaleros
Su idea de que la lucha contra la coca ha sido un fracaso puede ser
cierta.
Y también la idea de universalizar su legalización, para que su precio
se desplome, y se acabe así el poder económico de las mafias cocaleras.
Pero no hay noticias de que esa legalización sea adoptada por todo el
planeta ni en el corto, ni el mediano plazo.
Lo que sí se le viene encima a Colombia en este gobierno Petro, es una
inundación de áreas sembradas de coca.
Muchas regiones que estaban sanas, aparecerán muy pronto con áreas
sembradas de coca.
Las consecuencias que trae consigo esa mata, que produce gigantes
utilidades a quienes la cultivan, la procesan, y la sacan del país a los
mercados del mundo, son fatales.
Con coca no puede haber paz.
Tanto dinero mal habido y manejado por bandidos, no le puede hacer
ningún beneficio ni a la economía ni mucho menos al tejido social
colombiano.
De hecho, los resultados de la Paz de Santos con las FARC, a pesar los
las enormes inversiones del gobierno, son un verdadero fracaso.
Son muchísimos más los grupos disidentes de las FARC, que los
desmovilizados.
Y esas 250.000 hectáreas de coca que dejó Santos, han disparado el
crecimiento del ELN, y propiciado el nacimiento de 88 grupos
narcoterroristas como el Clan del Golfo, los Caparrapos y muchos más.
Todo esto se va a disparar aún más bajo el régimen Petro cuyas FFAA,
siguiendo la directiva del nuevo jefe de Estado, van a suspender
indefinidamente el ataque a las mafias de la coca.
Colombia puede llegar en estas nuevas condiciones a más de 400.000
hectáreas cultivadas de coca, sin la menor duda según los expertos.
Y eso será una verdadera tragedia.
¡Rios de sangre!
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