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Planta nuclear de Zaporiyia, la ‘madre de todas las batallas’
ruso-ucranianas

Un nuevo pico de tensión se trazó en las últimas horas en el marco de la guerra
ruso-ucraniana que comenzó a finales de febrero de este año: comenzó una alerta
nuclear cuando Moscú acusó a Kiev de bombardear la central nuclear de Zaporiyia,
la más grande de Europa y que se encuentra bajo control ruso en Ucrania.
Desde el viernes de la semana pasada las dos naciones se están acusando
mutuamente de los ataques en la planta de Zaporiyia, tomada por los rusos desde
marzo, aunque ninguna fuente independiente ha podido confirmar la veracidad de
las acusaciones, de lado y lado, hasta ahora.
Este nuevo “capítulo” en las confrontaciones ha puesto a tiritar al mundo, pues
durante el fin de semana el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA)
estableció que los ataques representaban "la última de una larga serie de
informaciones cada vez más alarmantes", una de las cuales llevó a que se apagara
un reactor.
El bombardeo de la central "por las fuerzas armadas ucranianas" es
"potencialmente extremadamente peligroso" y podría "tener consecuencias
catastróficas para una vasta zona, incluyendo el territorio europeo", advirtió
el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

Por ejemplo, el ministerio ruso de Defensa afirmó ayer que el
último ataque que se efectuó, en la madrugada del domingo, dañó una línea de
alta tensión que suministra electricidad a dos regiones ucranianas, mientras que
el jefe de la agencia nuclear ucraniana, Energoatom, Petro Kotin, hizo a su vez
un llamado para desalojar a los ocupantes rusos y crear una "zona
desmilitarizada" en el recinto de la planta.
Por su parte, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, indicó que "no hay
ninguna nación en el mundo que pueda sentirse segura cuando un Estado terrorista
bombardea una central nuclear”.
Vale recordar que cuando las tropas rusas tomaron la planta, pocos días después
de que se efectuara la invasión el 24 de
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febrero, abrieron fuego contra uno de los edificios,
provocando el riesgo de un accidente nuclear.
“Una zona desmilitarizada”

Ante este nuevo escenario de tensión, que dicho sea de paso ya no solo compete a
Rusia y a Ucrania sino al mundo entero, llevó a que el responsable de Energoatom
abogara ayer por la consolidación de una "zona desmilitarizada" en el recinto de
la central nuclear de Zaporiyia, para que de esta manera no sea alcanzada por
los bombardeos, provengan de donde provengan.
"Habría que hacer salir a los ocupantes del territorio de la central y crear una
zona desmilitarizada", declaró Petro Kotin en un video publicado por la página
web de Energoatom, y quien añadió que debería haber una misión de mantenimiento
de la paz que incluya también a expertos del OIEA y otras organizaciones de
seguridad.
Advirtió, para concluir el punto, que estas son medidas necesarias considerando
que la presencia del ejército ruso en el lugar está "creando un mayor peligro
para el futuro, un accidente que implique radiaciones o incluso una catástrofe
nuclear".

Kotin, por último, acusó al organismo internacional de tener una "reacción muy
blanda" tras la entrada del ejército ruso en el sitio en marzo y en el cual hoy
se encuentran unos 500 soldados y 50 vehículos pesados, tanques y camiones.
En estos alrededores, además, Kotin confirmó que dos empleados
ucranianos de la central fueron heridos en uno de los últimos ataques.Por su
parte, el director general del OIEA, el argentino Rafael Grossi, advirtió de "un
riesgo muy real de un desastre nuclear".
“Un ataque sería suicida”
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Ante este preocupante escenario, han sido varias las voces que,
desde la comunidad internacional, han hecho un llamado a la sensatez.
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Uno de los primeros en pronunciarse fue el secretario general de
Naciones Unidas, António Guterres, quien advirtió que cualquier ataque
contra una planta nuclear es "suicida".
En una conferencia de prensa que ofreció en Tokio, Guterres condenó los
ataques sin responsabilizar a ninguna de las partes, y dio su respaldo a
la OIEA.
"Respaldamos al organismo en sus esfuerzos relacionados con crear las
condiciones de estabilización de esa planta. Cualquier ataque a una
central nuclear es una cosa suicida. Espero que esos ataques terminen y,
al mismo tiempo, espero que la OIEA sea capaz de acceder a este lugar",
agregó.
El jefe de la ONU se pronunció tras visitar Hiroshima el fin de semana,
en donde se conmemoraron los 77 años desde que el mundo padeció el que
fuera el primer y único ataque con una bomba atómica en contra de una
población civil.
"La humanidad está a un malentendido, a un error de cálculo de la
aniquilación nuclear", dijo antes de instar a que el mundo "se deshaga
de sus armas nucleares" ya que es la "única garantía de que nunca se
utilizarán", añadió.
Y otro de los actores que se manifestó a este respecto
fue Washington, quien pidió directamente a Rusia, a que cese toda
actividad militar aledaña a las centrales nucleares de Ucrania y sus
cercanías, incluyendo la de Zaporiyia.

"Seguimos pidiendo a Rusia cesar todas las operaciones militares dentro
y en los alrededores de las centrales nucleares ucranianas y que le
devuelva su control a Ucrania", dijo este lunes la portavoz de la Casa
Blanca, Karine Jean Pierre, en una rueda de prensa a bordo del avión
presidencial, Air Force One.
"Combatir alrededor de una central nuclear es peligroso", advirtió, e
informó que "afortunadamente, no hay indicios de un aumento anormal en
los niveles de radiactividad", según datos recopilados.
No hay que perder de vista que desde comienzos de este mes, el pasado 2
de agosto, la OIEA ya había advertido de la situación, la que en su
momento calificó de “volátil”. "La situación es realmente volátil",
declaró el argentino en una conferencia de prensa en la sede de la ONU
en Nueva York, en el marco de la décima conferencia de los 191 Estados
firmantes del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP).
"Todos los principios de seguridad han sido violados de una u otra forma
y no podemos permitir que siga ocurriendo".
Desde hacía semanas Grossi estaba tratando de enviar
una misión para inspeccionar la central, pero hasta la fecha Ucrania la
ha rechazado porque, a su juicio, legitimaría la ocupación rusa de la
planta.

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