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LA AGROFORESTERÍA OTRA ALTERNATIVA DE DESARROLLO SOSTENIBLE

Por: I.A. Iván R. Pulido G.
La Amazonía Colombiana es el blanco principal del acaparamiento de
tierras, de los cultivos ilícitos, de la minería ilegal, de la siembra
de monocultivos y de quienes se benefician de la deforestación, tal como
lo reflejan las cifras entre 2.012 y 2.021, en los departamentos de
Caquetá, Meta, Guaviare, Putumayo y Amazonas, que se acrecentó a partir
de 2016 como resultado de los acuerdos de paz, explicatoria en parte por
la retirada de las FARC, donde se cometió el ilícito de arrasar
1.469.000 hectáreas de bosques, ocasionado por disidentes de las
guerrillas, colonos, gobernantes, políticos y ganaderos aprovechados del
desorden, quienes por demás se apropiaron de las tierras,
desconociéndose si han recibido penalidad alguna, por tan magno ecocidio.
Destrucción masiva de la biomasa que se convirtió en amenaza para la
conservación de la biodiversidad y ecosistemas, situaciones que
comprometen al próximo gobierno a garantizar los derechos, bienestar de
los pueblos indígenas y comunidades locales y defensa y protección de
los lideres defensores del medio ambiente que a diario vienen
asesinando.
Una forma inteligente del estado para contrarrestar el problema, el
implementar estrategias de conservación ambiental que incluyan la
participación activa de los pueblos indígenas y comunidades locales, que
los asocie y motive en cooperativas hacia proyectos productivos
agrarios, que en garantía a la vocación del uso del suelo, propicien el
repoblamiento de los bosques arrasados, implantando en su reemplazo
árboles frutales exóticos de potencial exportador y buen precio en
dólares, tipo marañón, mangostino, limón Tahití, granada, acay o
rambután y sembrarlos en asocio con productos alimenticios como frijol,
soya, maní, yuca, ñame, ajonjolí o ganadería intensiva entre otros, que
proporcionen la sana y saludable alimentación básica que requieren sus
habitantes, en un sistema equilibrado de agroforestería, soportada por
el estado, en cuanto a vías de comunicación aérea, terrestre, fluvial,
investigación, asesoría técnica, financiación blanda y comercialización
internacional y local, que contribuyan junto con las economías
familiares campesinas e indígenas al restablecimiento de la
biodiversidad y alivio de las causas del cambio climático.
La Agroforestería, como sistema combina usos y manejo de los recursos
naturales en los cuales, árboles, arbustos, palmas son protagonistas en
asociación simultanea con animales o cultivos en un mismo terreno,
fundamentados en la sostenibilidad, con un fin adicional productivo, que
diversifique la producción de alimentos, tras beneficios socio
económicos, enfocados muy en especial a las comunidades campesinas,
indígenas, afrodescendientes y raizales.
Sistema que en base al restablecimiento de siembras de árboles y
cultivos asociados, restauren los ecosistemas y minimicen los daños al
medio ambiente por los cambios climáticos, incrementen la materia
orgánica de los suelos, disminuyan su degradación y los regeneren,
aminoren las condiciones climáticas adversas que originan los vientos y
altas temperaturas, aseguren la soberanía alimentaria, frenen la
deforestación y armonicen ambientalmente la sociedad civil y la
naturaleza desde un enfoque de agricultura familiar, competitivo.
Un buen ejemplo de simbiosis ambiental, el que ejercen los árboles
fijadores de nitrógeno que trascienden como altamente
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prometedores para la reducción del proceso de degradación e
intensificación en forma sostenible de la producción de proteína de
origen animal, que con su sistema radicular por demás aumentan la
disponibilidad hídrica en las capas superficiales del suelo.
La agroforestería puede ser practicada en todo tipo de piso térmico,
para la producción de alimentos saludables que contribuyan a la
seguridad alimentaria y nutricional, como soporte para el mejoramiento
de vida de las comunidades rurales y alivio a su pobreza.
Basada en un modelo de explotación sostenible, dirigida a la pequeña y
mediana agricultura asociada que asegure la soberanía alimentaria, en
base a sistemas de investigación, adecuada tecnificación, capacitación,
crédito eficiente, semillas nativas, y desarrollo ecológico hacia la
producción de una canasta familiar sana, apoyada por un conjunto de
órganos del estado, centros de investigación, universidades, que la
conviertan en política integral para el desarrollo económico y ambiental
del sector.
Es de urgente puesta en marcha para el nuevo gobierno, evitar desde ya
el ecocidio reinante en nuestra Amazonia, que permita la resiembra de
árboles incluidos frutales exóticos, en reemplazo de la excesiva
deforestación del 20% de su superficie, casi un millón de kilómetros
cuadrados y calentamiento de 1 ºC en los últimos 60 años, sin ningún
control, con el fin de regenerar la cobertura vegetal y biodiversidad
perdida, que favorezcan a regular las temperaturas de los suelos, a
aminorar las pérdidas por volatilización del nitrógeno, e incrementar la
capacidad de absorción e infiltración del agua para benéfica reducción
de la erosión.
La Amazonía, requiere de un tipo de agroforestería que esté del lado de
la conservación integral de la naturaleza, en beneficio directo de las
familias, donde se incluyan integralmente la investigación, la identidad
cultural de nuestros pueblos nativos, la recuperación de la capacidad de
conservación y una producción soberana, que permita potenciar la
biodiversidad de especies nativas silvestres y cultivadas en las
tecnologías agroforestales, a fin de fomentar la diversidad de los
sistemas de producción alimenticios, forrajeros, medicinales, frutales y
forestales, entre otros.

En lo que respecta al reciclaje de nutrientes, los árboles aumentan el
nivel de nutrientes del suelo, al explotar con sus raíces las reservas
minerales más profundas de la roca parental, devolviendo los lixiviados
a la superficie como humus, el cual favorece la capacidad de intercambio
catiónico, disminuye las pérdidas de nutrientes, compartiendo el espacio
poroso con los organismos, el aire y el agua, proporcionando hábitats
adecuados para su desarrollo.
Los sistemas agroforestales mejoran la estructura física del suelo, por
el aumento de la materia orgánica y su diversidad de hongos
depredadores, lombrices, ciempiés, bacterias, hongos, hormigas, que se
adhieren a sus hojas y raíces.
Entre más vida diversa se halle en el suelo, menos plagas y mayores
garantías para el logro de buenas cosechas a largo plazo.
Para complemento del sistema de agroforestería, se convierte en
prioritario evaluar, adaptar y mejorar los sistemas productivos de las
agriculturas indígenas y campesinas, que impliquen sus saberes
ambientales de la agricultura nativa protectora, a una de adicional
progreso favorecedora de la biodiversidad y buen manejo de los recursos
naturales.
INGENIEROS AGRONOMOS EGRESADOS UT AMANTES DEL CAMPO
I.A. IVAN ROBERTO PULIDO GONZALEZ
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DE LOS AVATARES QUE FORJAN NACIÓN

Por: Guillermo Navarrete Hernández
Desde la óptica del Estado ideal, cual es el modelo europeo o
norteamericano, expertos en la materia consideran cuatro los elementos
constitutivos del Estado: el territorio, la población, el gobierno y la
soberanía (Jellinek, 1999).
Aunque resulta complejo el entender cada uno de estos, más cuando se
pueden interpretar conforme a la postura ideológica de la que se tenga
convicción, hay uno en el que es importante detenerse por cuanto tiene
que ver con las interacciones necesarias para la supervivencia y, en ese
marco, para la reproducción de las especies, fundamentalmente la humana,
y de los medios que la pueden hacer posible: la población, concepto que
hace referencia a aquel grupo humano el cual ocupa un territorio (Ibid.).
El mentado autor, plantea a su vez que el pueblo posee determinadas
características culturales que lo identifican y que le permiten procurar
Nación. En tal contexto, esta se construye sobre valores que se
adquieren con el paso del tiempo en razón del relacionamiento dado por
el compartir un territorio y una forma de vida.
Fernán González (2014) al citar varios autores, observa que los
conflictos, más específicamente las guerras entre naciones, jugaron un
papel primordial en la configuración de los estados democráticos
europeos, mientras que las guerras internas son la expresión de la
fragmentación de las élites, la escasa integración entre los territorios
y de la inexistencia de un mercado nacional que los articule.
En ese juego del forjar identidades, llama la atención el devenir judío
como pueblo, el cual ha tenido que debatirse entre promesas de una
tierra, éxodos, invasiones, tiempos de esclavitud, diásporas, pogromos y
restitución, esta última especialmente a partir de 1948 cuando Ben-Gurión,
después de una corta confrontación contra algunas naciones árabes,
declaró la independencia de Israel, avalada por la Organización de las
Naciones Unidas.
Esa condición de pueblo es lo que le ha permitido constituirse como
Nación, gracias a los ritos ordenados por Dios y de que fueran
transmitidos de generación en generación, a los que Primo Leví atribuye
una parte de la explicación del odio de los Nazis en contra de ellos,
sumado al fenómeno de “la aversión contra quien es diferente de uno”.
El caso colombiano es bien diferente. La invasión de un imperio que se
dedicó a asesinar, saquear y destruir la identidad de las naciones ya
existentes, de utilizar la religión como un instrumento para tales
propósitos, así como la historia erradamente contada en los claustros
escolares al presentar como héroes a dichos villanos.
De la guerra de independencia es importante señalar que 32 años después,
en el gobierno de José Hilario López, fuera prohibida la esclavitud.
Además, las nueve guerras civiles acaecidas durante el siglo XIX y que
culminó con una de las más cruentas, la de los Mil Días; los redivivos
ciclos de violencia del siglo XX extendidos al presente, matizados por
fenómenos como el narcotráfico, la corrupción y de poderes políticos
regionales en alianza con estos, el desplazamiento, el despojo
sistemático de campesinos, afros y pueblos ancestrales, la
multidiversidad de su territorio y de sus etnias, de cierta manera han
impedido el forjar esa identidad.
Sin embargo, todo indica que una nueva narrativa se abre paso a partir
del acuerdo con las extintas Farc, el viraje de la idea de gobernar y un
movimiento social que está dispuesto a evitar que se sigan imponiendo
lógicas del pasado en el que algunos sectores se anclan y la publicación
de la memoria sobre el reciente conflicto, determinarán esa senda
inmutable de Nación.
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