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CAMBIO CLIMATICO Y LAS
ENERGIAS RENOVABLES EN COLOMBIA

Por: Iván Roberto Pulido
Es claro, la mayor parte del calentamiento registrado durante el siglo
pasado, fue causado por los seres humanos, al emitir gases que retienen
el calor, comúnmente llamados de efecto invernadero.
Y lo hemos hecho en razón a las necesidades de la vida moderna, por la
quema de combustibles fósiles, mal uso de la tierra, aplicación de
tóxicos químicos en la agricultura, entre otros, situaciones que han
incrementado las temperaturas a altas velocidades, afectando nuestras
posibilidades a adaptarnos a ello, cambios climáticos que además generan
fenómenos meteorológicos extremos, elevación del nivel del mar,
desertización, cambios en las poblaciones, hábitats de flora y fauna
silvestres.

Las consabidas quemas de derivados de combustibles
fósiles como el carbón, petróleo, gas, han aumentado la concentración de
dióxido de carbono en la atmósfera y además encontrado recientemente, un
poderoso gas de efecto invernadero detectado en China, del que poco se
habla pero más dañino, el clorofluorocarbono CFC - 11 sustancia versátil
que pasa de líquido a gas fácilmente y se usa en cientos de productos
desde aerosoles hasta sistemas militares, donde el 11 indica el número
de átomos de carbono, hidrógeno, flúor y cloro que contiene, destructivo
5.000 veces más que el CO2, no toxico para los humanos, ni tampoco
inflamable, causales más determinantes de contaminación, que se acumulan
y destruyen la capa de ozono, nuestro valioso escudo protector ante la
peligrosa radiación solar.
Si bien de forma general entendemos el cambio climático, como el grado
de impacto que afecta nuestro medio natural, con efectos devastadores
para la humanidad, que lo convierten en un verdadero asunto a resolver
de derechos humanos, por los constantes aumentos de temperatura que ha
experimentado el planeta a lo largo del tiempo geológico, variando
significativamente las temperaturas medias globales.
El solo hecho de calentarse, acidificarse y elevar su nivel los océanos,
empieza a ocasionar devastador impacto para la vida humana, situación
que compromete a todos los moradores de este mundo, a reducir los gases
de efecto invernadero, para evitar el incremento de 1,5 grados
centígrados pronosticado para 2.030, cuyo efectos inmediatos es hacer
que los huracanes sean más fuertes, más lentos, más húmedos, produciendo
precipitaciones que generan marejadas ciclónicas a lo largo de las
costas, tormentas que se volverán, más comunes a medida que el planeta
se calienta.
Y los pueblos indígenas, los principales guardianes de los bosques del
mundo, que gracias a ellos han asegurado la conservación del 80% de la
biodiversidad del planeta, una de las comunidades más afectadas por el
cambio climático, por vivir en tierras marginales y ecosistemas frágiles
particularmente sensibles a las alteraciones del entorno físico.
Todos los gobiernos del mundo, tienen la obligación de defender los
derechos humanos para prevenir y mitigar los efectos adversos
predecibles del cambio climático, incluso los causados por la
degradación del medio ambiente, con medidas ambiciosas que reduzcan y
eviten emisiones de gases de efecto invernadero y garanticen que
aquellos que resulten afectados por su situación de vulnerabilidad,
tengan acceso inmediato a recursos que los repare.
El cambio climático amenaza con efecto devastador, el disfrute de los
derechos humanos relacionados con la vida, la salud, la alimentación, al
agua, la vivienda, la cultura, el desarrollo, bienestar, con evidentes
manifestaciones extremas de fenómenos meteorológicos acompañados de
tormentas, terremotos, tsunamis, inundaciones e incendios forestales.
Igualmente las empresas, acatar la responsabilidad de respetar los
derechos humanos, dando cumplimiento a las leyes, por los posibles
efectos adversos consecuencia de sus actividades productivas y adoptar
las medidas necesarias para evitar repercusiones negativas, muy en
especial las del sector de los combustibles fósiles, que de inmediato
minimicen las emisiones de gases de invernadero a la capa de ozono, e
iniciar el camino hacia las energías renovables.
Los pueblos indígenas y comunidades minoritarias llevan siglos
desarrollando formas de vida sostenibles amigables con el entorno que es
su hogar; de su pericia y conocimiento debemos aprender, para replantear
nuestras propias iniciativas y encontrar una forma nativa distinta para
interactuar con el planeta.
POTENCIALIDAD DE ENERGIAS RENOVABLES EN
COLOMBIA
Llegó para quedarse, la hora de disminuir el uso de
los combustibles fósiles para frenar el calentamiento global, y
obligarse a la promoción de una mayor demanda de energía solar, eólica,
eléctrica verde, de hidrogeno, en reemplazo gradual de la rentabilidad
producida por la extractividad de los hidrocarburos fósiles de las
últimas décadas.
El almacenamiento de energía mediante baterías de litio y otras
herramientas van a ser un habilitador clave en la transición masiva
hacia la energía renovable variable, que es la energía eólica y solar,
fundamentales para la mitigación del cambio climático y al mismo tiempo
para garantizar la seguridad y confiabilidad del sistema.
ENERGIA
POTENCIAL DE LA BIOMASA
Colombia tiene un gran potencial en biomasa de
residuos agrícolas de banano, cascarilla y tamo de arroz, pulpa de café,
bagazo de caña, desperdicios de animales, cuyo potencial energético se
estima en cerca de los 16 GWh, mucho más que el 0.1 % de la producción
eléctrica actual, de acuerdo a un potencial de biomasa distribuido tal
como se relaciona:
• 11,828 MWh/año de residuos agrícolas.
• 2,649 MWh/año de bioetanol.
• 698 MWh/año de los residuos de las zonas forestales naturales.
• 658 MWh/año de biodiésel.
• 442 MWh/año de los residuos de bosques plantados.

La región de Urabá, tiene 19,000 hectáreas de banano, que produce un
millón de toneladas anualmente, se ha estimado también que 85,000
Toneladas por año de café, pueden producir 190 millones de m3/año de
biogás, equivalente a 995,000 megavatios hora (MWh).
ENERGIA
HIDROELECTRICA
Las hidroeléctricas son una de las más importantes
fuentes generadoras de energía, pero a la vez representan uno de los
factores de perdida de la biodiversidad en el mundo y los bosques no
están siendo ajenos a ello, de su generación eléctrica, depende casi el
70% del país, su potencial hidroeléctrico está estimado en 118GW, sin
embargo, la posible incidencia del cambio climático en el sistema
hidrológico nacional, pronostican prolongados períodos de sequía para el
futuro.
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ENERGIA
EOLICA
Los vientos en Colombia están catalogados como los mejores de
Sudamérica, muy en especial los del departamento de la Guajira,
clasificados como clase 7, cerca de 10 metros por segundo, con únicas
regiones similares en América Latina a esta clasificación, la Patagonia,
en Chile y Argentina.

Colombia tiene un potencial estimado de energía eólica de 21GW solamente
en el departamento de la Guajira, lo suficiente para satisfacer casi dos
veces la demanda nacional de energía, sin embargo, el país solamente ha
instalado 510 MW en energía eólica, explotando hasta ahora 2.5% de su
potencial teórico.
La nueva representación geográfica colombiana establece, que en energía
eólica, el país tiene un potencial de 35 gigavatios y las zonas mejor
ubicadas para este tipo de proyectos son La Guajira, Magdalena y
Atlántico.
ENERGIA
SOLAR
Para la energía solar el potencial de Colombia es casi incalculable, por
la ubicación de la mayor parte del territorio nacional muy cerca de la
línea ecuatorial, permitiendo que el sol aparezca y se oculte casi
verticalmente durante todo el año, razón de aptitud total para esta
generación de energía; que en el caso que se desarrollara en solo el 1 %
del territorio sin restricciones, tendríamos energía suficiente para
cubrir la demanda total del Sistema Interconectado Nacional.
En la actualidad se encuentran operando en Colombia, cuatro plantas
solares fotovoltaicas que totalizan 125,7 MWp, dos de ellas de Celsia.
El año 2022 la empresa XM que opera el sistema Interconectado Nacional,
promete cerrar con más de 3 GW, y el ingreso de unos 1.500 MW solares
fotovoltaicos y 270 eólicos.

En la actualidad Colombia cuenta con cerca de 500 Megavatios pico (Mwp)
instalados de energía solar, equivalentes a 1.028.000 paneles solares de
energía fotovoltaica instalada.
Mas el cuarto de hora viene para Colombia con el nuevo gobierno Petro,
en materia de energías renovables, que le permitirá colocarse en el
radar mundial como foco de inversiones para el desarrollo de generación
de electricidad limpia.
Muestra de ello, el interés de muchas multinacionales en ingresar al
país para ese desarrollo de tal importancia, que de acuerdo a la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), nos
ubica en el puesto 15 entre 115 países, en incorporación de energías
renovables a la matriz.
Al indagar con multinacionales interesadas respecto al desarrollo de
generación en energías limpias en Colombia, no vacilaron en señalar como
ventajas, las condiciones geográficas del país, las reglas de juego
claras, la seguridad jurídica y la rentabilidad del negocio.
La firma alemana Bayware, dispone ya de una lista de proyectos solares
con capacidad para desarrollar 600 megavatios (MW) en los próximos años.
Otra empresa igualmente alemana, la Gold Beck Solar, expresó al país su
interés en la producción de hidrógeno verde.
El gran reto que espera al gobierno por solucionar en el tema
energético, el hacer más limpio el transporte de carga, gran sector
contaminante, que a pesar de los avances en el uso de vehículos
eléctricos en el transporte masivo, todavía tienen mucho camino por
recorrer para la infraestructura de carga, como la de reducir costos y
optimizar la tecnología acumuladora.
Todas manifestaciones de interés de las Multinacionales, que ligan
perfectamente con los planes del presidente Petro, en llevar la sociedad
movida por el sol, el viento y el agua, haciendo tránsito de una matriz
energética primaria predominantemente fósil, hacia una diversificada
basada en nuestras potencialidades renovables.
INGENIEROS AGRÓNOMOS UT
AMANTES DEL CAMPO
POR. - I.A. IVÁN R. PULIDO GONZÁLEZ
¿PARA QUÉ DESBARATAR TODO EL ROMPECABEZAS?

Por Álvaro Ramirez
Gonzalez
alragonz@yahoo.es
Nunca he hecho o completado
un rompecabezas.
No me gusta; no tengo la paciencia que ese difícil juego necesita.
La abuela de mis hijos, ya fallecida, disfrutaba enormemente con los
rompecabezas.
Ese era su regalo predilecto.
Yo la veía semanas y meses enteros llena de esa paciencia que envidio,
armando paso a paso y ficha a ficha esos enormes rompecabezas, hasta que
los terminaba.
Pues yo veo a un país como un rompecabezas.
Pero como somos una sociedad viva y no unas fichas inertes, nunca se
termina de armar.
Nunca esta completo, pero una gran parte de él, esta ya terminado y no
hay que devolverse a quitarlo o cambiarlo.
Yo veo a mi país, como un rompecabezas que tiene mucho más de la mitad
ordenado u organizado, y la otra mitad en permanente proceso de armarse
de acuerdo a las dinámicas circunstancias sociales, económicas, o
políticas.
Y armar la mitad ya hecha de ese rompecabezas llamado país, ha costado
muchos años, mucho esfuerzo, muchas vidas.
¿Para qué perderlo?
¿Por qué no dedicar todos los esfuerzos en construir ese medio
rompecabezas-país que falta, en vez devolverse a desbaratar ese otro
medio rompecabezas que está ya terminado?
Pues esa es la equivocada actitud de este Gobierno Petro.
Andan empeñados en cambiar todo, lo bueno y lo malo, lo que funciona y
lo que no funciona.
¿No es más útil y más productivo, construir sobre lo construido?
Sacar beneficios políticos, sociales y económicos, de lo que ya funciona
bien, ¿desde los Gobiernos anteriores?
¿Qué sentido tiene desbaratarlo todo?
Implica, volver a armarlo todo, y ningún gobierno por fuerte o eficaz
que sea lo lograría antes de dos o tres o cuarto décadas, quizás medio
siglo.
¡Pero no en cuatro ańos!
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Voltear patas arriba toda la política de hidrocarburos, de minerales, de
salud, de educación, de agricultura, de tierras, de pensiones, de
seguridad, de ambiente, de orden público, y de todo lo demás, es sin
duda un desacierto.
Una apuesta imposible de ganar.
¡Es desbaratar la mitad del rompecabezas que ya estaba armado y listo!
¿Para qué?
¿Para dejar una impronta de socialismo del siglo XXI?
¿Para vivir sabroso?
¿Para acabar con la pobreza?
La línea del gobierno Petro, de romper todo, cambiar todo, desbaratar
todo, no muestra un buen pronóstico.
Muchas cosas en este país estában y están funcionando bien.
Hacerles ajustes, y mejoras es el camino.
Pero echar por la borda toda la exitosa política de hidrocarburos y
minerales que tanto ha costado construir y por fin son visibles sus
enormes dividendos es un capricho de Petro que el país no tiene como
reemplazar.
Suspender la exploración de gas natural que es él combustible de 40
millones de colombianos y exponer al país a tener que importarlo, tres
veces más caro, equivale a la ruina.
Voltear patas arriba toda la política de pensiones que por fin está
funcionando, con actores privados y el Estado es exponer a los
pensionados a la ruina.
Ya Argentina lo hizo y fracasó.
Tiene un sistema pensional arruinado.
Voltear patas arriba toda la política de salud pública del país, que por
fin está funcionando y tiene una cobertura del 96% es una brutalidad.
No es expropiando tierras y repartiendo parcelas como se crece la
producción agrícola.
Son créditos baratos y no reembolsables, distritos de riego,
cooperativas especializadas, vías terciarias y agricultura por contrato,
los que harán más grande el sector agrícola.
No es matando la ganadería que tiene 550.000 propietarios como se
fomenta la agricultura.
No es negociando con todos los narcoterroristas como se obtiene la “¡paz
total!”
¡Esas negociaciones mal cimentadas, llevarán a “¡la
guerra total!”
Dejar de fumigar y perseguir la coca es tan grave, de
cara al mundo como en el orden público nacional.
Un país inundado de coca es sencillamente inmanejable.
Petro sin duda quiere
acertar.
Pero voltear todo el rompecabezas patas arriba, no es el camino.
Perderá todos los beneficios de las cosas que ya funcionan bien.
Y no tendrá tiempo ni gobernabilidad para que esos ensayos temerarios y
peligrosos, funcionen.
Entregará un país mucho más desorganizado.
Un rompecabezas y un país todo desbaratado.
Y el pueblo más pobre y más desatendido por un Estado patas arriba,
¡producto de los ensayos de Petro!
DE LOS AVATARES QUE FORJAN NACIÓN

Por: Guillermo Navarrete Hernández
Desde la óptica del Estado ideal, cual es el modelo europeo o
norteamericano, expertos en la materia consideran cuatro los elementos
constitutivos del Estado: el territorio, la población, el gobierno y la
soberanía (Jellinek, 1999).
Aunque resulta complejo el entender cada uno de estos, más cuando se
pueden interpretar conforme a la postura ideológica de la que se tenga
convicción, hay uno en el que es importante detenerse por cuanto tiene
que ver con las interacciones necesarias para la supervivencia y, en ese
marco, para la reproducción de las especies, fundamentalmente la humana,
y de los medios que la pueden hacer posible: la población, concepto que
hace referencia a aquel grupo humano el cual ocupa un territorio (Ibid.).
El mentado autor, plantea a su vez que el pueblo posee determinadas
características culturales que lo identifican y que le permiten procurar
Nación. En tal contexto, esta se construye sobre valores que se
adquieren con el paso del tiempo en razón del relacionamiento dado por
el compartir un territorio y una forma de vida.
Fernán González (2014) al citar varios autores, observa que los
conflictos, más específicamente las guerras entre naciones, jugaron un
papel primordial en la configuración de los estados democráticos
europeos, mientras que las guerras internas son la expresión de la
fragmentación de las élites, la escasa integración entre los territorios
y de la inexistencia de un mercado nacional que los articule.
En ese juego del forjar identidades, llama la atención el devenir judío
como pueblo, el cual ha tenido que debatirse entre promesas de una
tierra, éxodos, invasiones, tiempos de esclavitud, diásporas, pogromos y
restitución, esta última especialmente a partir de 1948 cuando Ben-Gurión,
después de una corta confrontación contra algunas naciones árabes,
declaró la independencia de Israel, avalada por la Organización de las
Naciones Unidas.
Esa condición de pueblo es lo que le ha permitido constituirse como
Nación, gracias a los ritos ordenados por Dios y de que fueran
transmitidos de generación en generación, a los que Primo Leví atribuye
una parte de la explicación del odio de los Nazis en contra de ellos,
sumado al fenómeno de “la aversión contra quien es diferente de uno”.
El caso colombiano es bien diferente. La invasión de un imperio que se
dedicó a asesinar, saquear y destruir la identidad de las naciones ya
existentes, de utilizar la religión como un instrumento para tales
propósitos, así como la historia erradamente contada en los claustros
escolares al presentar como héroes a dichos villanos.
De la guerra de independencia es importante señalar que 32 años después,
en el gobierno de José Hilario López, fuera prohibida la esclavitud.
Además, las nueve guerras civiles acaecidas durante el siglo XIX y que
culminó con una de las más cruentas, la de los Mil Días; los redivivos
ciclos de violencia del siglo XX extendidos al presente, matizados por
fenómenos como el narcotráfico, la corrupción y de poderes políticos
regionales en alianza con estos, el desplazamiento, el despojo
sistemático de campesinos, afros y pueblos ancestrales, la
multidiversidad de su territorio y de sus etnias, de cierta manera han
impedido el forjar esa identidad.
Sin embargo, todo indica que una nueva narrativa se abre paso a partir
del acuerdo con las extintas Farc, el viraje de la idea de gobernar y un
movimiento social que está dispuesto a evitar que se sigan imponiendo
lógicas del pasado en el que algunos sectores se anclan y la publicación
de la memoria sobre el reciente conflicto, determinarán esa senda
inmutable de Nación.
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