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El cambio climático favorecería más eventos de La Niña a corto
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El cambio climático estaría, en el corto plazo, favoreciendo La
Niña, un evento climático en el Oceáno Pacífico con repercusión global que se
reproducirá por tercer invierno consecutivo este 2022.
Así lo sugiere una nueva investigación dirigida por la Universidad de Washington
(UW) publicada en Geophysical Research Letters. Tres inviernos con La Niña es
algo que sucedió solo dos veces antes en registros que se remontan a 1950.

“El Océano Pacífico cambia naturalmente entre las condiciones de El Niño y La
Niña, pero nuestro trabajo sugiere que el cambio climático actualmente podría
estar tirando los dados hacia La Niña”, dijo en un comunicado el autor principal
Robert Jnglin Wills, científico investigador de la UW en ciencias atmosféricas.
“En algún momento, esperamos que las influencias antropogénicas o causadas por
el hombre reviertan estas tendencias y le den la ventaja a El Niño”.

Los científicos esperan predecir la dirección de estas tendencias
climáticas a largo plazo similares a El Niño o La Niña para proteger la vida
humana y la propiedad.
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“Esta es una pregunta importante durante el próximo siglo para
las regiones que están fuertemente influenciadas por El Niño, que incluye el
oeste de América del Norte, América del Sur, el este y el sudeste de Asia y
Australia”, dijo Wills. Los eventos de El Niño y La Niña tienen impactos de gran
alcance, afectando los patrones de lluvia, inundaciones y sequías alrededor de
la Cuenca del Pacífico.

Un invierno de La Niña tiende a ser más frío y húmedo en el noroeste del
Pacífico y más caluroso y seco en el suroeste de los EE.UU. Otros efectos
mundiales incluyen condiciones más secas en el este de África y un clima más
lluvioso en Australia, Indonesia, Malasia y Filipinas.
Saber qué esperar en el futuro ayuda a las comunidades a prepararse para el
clima potencial en la próxima temporada y en los años venideros.
Se espera ampliamente que el calentamiento global favorezca a El Niño. La razón
es que el agua fría y profunda que sube a la superficie del mar frente a América
del Sur se encontrará con aire más cálido. Cualquiera que haya sudado sabe que
la evaporación tiene un efecto refrescante, por lo que el océano más frío de
América del Sur, que tiene menos evaporación, se calentará más rápido que el
océano más cálido de Asia.

Esto disminuye la diferencia de temperatura en el Pacífico
tropical y aligera los vientos superficiales que soplan hacia Indonesia, lo
mismo que ocurre durante El Niño. Los registros climáticos anteriores confirman
que el clima era más parecido a El Niño durante los períodos más cálidos.

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Pero mientras la atmósfera de la Tierra se ha calentado en las
últimas décadas, el nuevo estudio muestra una tendencia sorprendente en el
océano tropical. Los autores observaron las temperaturas en la superficie del
océano registradas por mediciones desde barcos y boyas oceánicas de 1979 a 2000.

El Océano Pacífico frente a América del Sur se ha enfriado ligeramente, junto
con las regiones oceánicas más al sur. Mientras tanto, el Océano Pacífico
occidental y el cercano Océano Índico oriental se han calentado más que en otros
lugares. Ninguno de los fenómenos puede ser explicado por los ciclos naturales
simulados por los modelos climáticos. Esto sugiere que algún proceso que falta
en los modelos actuales podría ser el responsable.
El resultado de estos cambios a ambos lados del Pacífico tropical es que la
diferencia de temperatura entre el Pacífico oriental y occidental ha aumentado,
los vientos superficiales que soplan hacia Indonesia se han fortalecido y la
gente está experimentando condiciones típicas de los inviernos de La Niña. El
estudio se centra en los patrones de temperatura en la superficie del océano.
Treinta años de datos son demasiado cortos para estudiar la frecuencia de los
eventos de El Niño y La Niña.
“Los modelos climáticos aún están obteniendo respuestas razonables para el
calentamiento promedio, pero hay algo en la variación regional, el patrón
espacial de calentamiento en los océanos tropicales, que está mal”, dijo Wills.
Los investigadores no están seguros de por qué ocurre este patrón. Su trabajo
actual es explorar los procesos climáticos tropicales y los posibles vínculos
con el océano alrededor de la Antártida. Una vez que sepan cuál es el
responsable, podrán predecir cuándo eventualmente cambiará a favor de El Niño.


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