Bogotá, Colombia -Edición: 400

 Fecha: Viernes 28-10-2022

 

 

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COLUMNISTAS

 

   

 

CHARLAS CON UN MAESTRO SAMMASSATI



Por: Gongpa Rabsel Rinpoché
Lama Sammasati para Latinoamérica
 

 

AMA Y HAZ LO QUE DESEES (2)
 

Hoy retomamos las entregas del tercer capítulo, del libro inédito Charlas con un Maestro Sammasati, denominado Ama y haz lo que desees.
En esta segunda entrega, el Maestro explica a su adepto, en los versículos del 11 al 20 de este capítulo, preguntas como: ¿Qué son las leyes de la Biblia? ¿Qué es la maldad? ¿El ser humano es perverso?, entre otras interesantes preguntas.


Comencemos entonces:


11. Adepto: Esta filosofía me genera muchas inquietudes, si puedo hacer cualquier cosa, ¿no habrá ciertas cosas que vayan contra la ley de Dios de la que habla la Biblia?

12. El Maestro: La Fuente Primigenia (Dios) no ha creado ninguna ley, excepto una. Y esa ley es expresar tu vida de acuerdo con tu voluntad soberana, pues sólo a través del ejercicio de tu voluntad, extiendes la conciencia de toda la vida, que es lo que La Fuente Primigenia es. Si La Fuente Primigenia fuera una entidad que creara leyes, te hubiera negado a ti —a ella misma— la libertad de expresión que permite a la vida evolucionar y perpetuarse a sí misma. Ella se habría convertido en una fuente limitada, en un final. Y no hay final en el siempre jamás. Lo que tú llamas la ley de Dios, como está escrito en la Biblia, son muchas leyes, porque cada profeta hizo su añadido a la ley. Y, de hecho, ha sido una afirmación muy temeraria declarar que la ley de Dios dice esto o aquello, o restringe esto, o debes hacer tal cosa. Y debido a lo que tú llamas la ley de Dios, la gente ha aprendido a someterse a Dios y a temerle.

 

Los hijos no deben temer a sus padres, deben ser como sus padres. La ley de cada uno es que Dios, la Fuente de toda la vida, permite que todas las cosas se expresen a través de su propio Espíritu Santo, como ellas quieran, como su libertad lo desee. Pues sólo a través de la libertad llegarás a conocer a la Fuente Primigenia y a ser uno con Ella una vez más.

 

Y cuando retornes a La Fuente Primigenia y ella contemple su propio retorno, será verdaderamente un gran día, una gran eternidad, ya que al regresar a casa habrás llegado a ser como Ella es; y al ser como Ella es, siempre habrá una vida de amor y alegría ilimitados, y la eternidad del ser. La Fuente Primigenia, no tiene leyes, el ser humano es el que ha creado las leyes. La Fuente Primigenia le ha dado a la humanidad el libre albedrío, para ser soberana, creadora de sus leyes en su propio reino.

 

El ser humano tiene la capacidad y la potestad de crear con su pensamiento, cualquier creencia, verdad o acción que le corresponda por estado evolutivo, del entendimiento que posea de toda la vida.

 

El ser humano ha usado esa libertad para crear leyes que ha considerado necesarias para poder vivir en sociedad. Desafortunadamente, la mayoría de las leyes han sido creadas despiadadamente con el propósito de intimidar y esclavizar a la gente. Han sido creadas para limitar la libertad, no para exaltarla.

 

El hombre no puede permitirse vivir en un estado sin leyes, porque él, en el terror de su propio ser, cree que deben existir leyes para gobernarlo. Esto es sólo porque él no entiende la infinitud y la divinidad de sí mismo.

 

13. Adepto: Pero, Maestro, si no hubiera leyes, ¿cómo se podría prevenir que las personas hicieran cosas malas? ¿cómo se podría prevenir que alguien expresara la maldad que hay dentro de sí?

14. El Maestro: Déjame decirte esto, y espero te quede claro, aunque sé que es difícil de entender, como la Fuente Primigenia lo que es todo, no hay tal cosa como la maldad. Aunque se haya escrito que el hombre es malvado en su alma, no lo es; el hombre es divino dentro de su alma. Pues su alma y todo lo que él es, es La Fuente Primigenia (Dios). Porque si no fuera La Fuente Primigenia, entonces, ¿de dónde vendría?


15. No existe nada que no provenga de la Fuente Primigenia, porque la Fuente Primigenia (Dios) lo es todo. Por eso Dios, no puede ser perfecto, porque si fuera perfecto, estaría excluyendo la imperfección, por lo tanto La Fuente Primigenia lo es todo, lo perfecto y lo imperfecto. La Fuente simplemente es. No hay nada que esté fuera de la Fuente Primigenia, del ser. Nada.

 

Cualquier pensamiento o acto que alguien haya juzgado como perverso, malvado o equivocado, está vivo en conciencia. Y si existe en conciencia, es ciertamente una parte de la mente de Dios. Y puesto que todas las cosas son parte de La Fuente Primigenia, si tú dijeras que cualquier cosa es perversa, estarías diciendo al mismo tiempo que Dios (La Fuente Primigenia) es perverso, y no lo es. Ni tampoco es bueno, pues para definir los perímetros de lo bueno deberías compararlo con el entendimiento que tú llamas el mal.

 

 

   

16. Dios no es ni bueno ni malo, puesto que Dios no es más algo bueno que algo malo. Ni tampoco es perfección.

 

La Fuente Primigenia sólo es potencialidad, simplemente es, el Ser de toda la vida, una expresión del Ahora, que vive simplemente por el gozo de obtener gozo, para así poder conocerse a sí misma. Y esa esencia vital no tiene la capacidad de alterarse hasta quedar fuera de un estado de Ser al juzgar una parte de sí misma como buena o mala, perversa o divina, perfecta o imperfecta.

 

17. ¿Sabes lo que pasaría si Dios pudiera mirar hacia abajo y decir: «Esto es perverso»? La totalidad de esa conciencia que está expresando algo que necesita expresar, finalizaría y sería extirpada de la fuerza vital.

 

Y si eso pasara, entonces la vida y su expansión siempre continua cesarían de existir, ya que el libre albedrío, que permite la creación, dejaría de existir. Pero Dios es totalmente ilimitado, una totalidad indivisa del Ser. Por lo tanto, Dios no puede mirarse a sí mismo desde una perspectiva limitada y restrictiva que tiene el ser humano. Si pudiera hacerlo, tú ni siquiera estarías aquí para poder expresar tu opción de juzgarte a ti mismo o a tus hermanos.

 

18. Por favor, entiende esto, no existe ni el bien, ni el mal; sólo el Ser. En el Ser, todas las cosas se miden, en función la experiencia emocional que el alma necesita para culminar su sabiduría.

 

Cada cosa que hayas hecho —por hermosa o vil que hayas determinado que fue— la has hecho simplemente por el conocimiento. (Esto mismo es aplicable a tu hermano, al “otro” que tu juzgas).

 

Tu alma y tus pasiones te presionaron a hacerlo para poder aprender (de igual forma lo hace el “otro”). Sólo haciéndolo determinaste y te diste cuenta del valor de esa acción, y así, te beneficiaste de ella. Eso no es ni perverso, ni malvado, eso es lo que cuesta convertirse en Dios, en ser y entenderlo todo.

19. Es el hombre, y no Dios (La Fuente Primigenia), quien juzga al hombre. Y el hombre en su creatividad, ha inventado el equilibrio entre lo bueno y lo malo para robar a sus hermanos su libertad de expresión.

 

El miedo al castigo por no estar a la par del dogma religioso o las leyes de los gobiernos, han sido la espada que ha dominado y controlado naciones durante eones. Y si alguna vez hubo algo que en tus términos llamarías «perverso», es aquello que le quita a una entidad la libertad de expresar el Dios dentro de sí.

 

Y cada vez que esto se le hace a otra persona, también se le hace a uno mismo, y más profundamente, porque todo juicio o limitación que impongas a otro, se convierte en ley dentro de tu propia conciencia; y mediante esa ley, te juzgarás y limitarás a ti mismo.

20. El ser humano, no es perverso en su alma. Y aunque vive creyendo que lo es, en un mayor entendimiento no existe tal cosa como la perversión o la maldad. Sólo existe la plataforma de la vida que le permite al ser humano la opción de crear desde su pensamiento cualquier cosa que elija. Esa es la única realidad que existe.

En esa realidad, Dios permite que la ilusión de la maldad sea creada a través de supersticiones, creencias dogmáticas, y las tan limitadas y encerradas actitudes de la humanidad. Y a causa de la continua observación, juicio y expectativa de la maldad, ésta existe de hecho en la realidad de aquel que cree en ella, pero sólo en su realidad, puesto que como así lo cree, así es en su reino.

 

En el siguiente artículo continuamos con la tercera entrega de este tercer capítulo. No te lo pierdas.

 

El fenómeno del desempleo juvenil, cada vez más preocupante

 


Por:
Rodrigo Castellano

 

Es una realidad que la pandemia ha dejado consigo una crisis económica de grandes proporciones que ha venido generando un gran conflicto a nivel social porque si al caótico desempleo juvenil sumáramos la terrible pérdida de confianza que la muchachada tiene en las instituciones, especialmente en la justicia, políticos, organismos de control, cuerpos de seguridad pública, podría ser mayor el indicador estadístico del enorme ejército de desesperanzados cuyas vidas económicamente productivas están hoy contagiadas por la frustración.


El fenómeno del desempleo juvenil no es asunto de poca monta porque a una nación no podría sucederle algo más grave que la nueva generación se encuentre económicamente inactiva.  No es un problema transitorio o causado por la pandemia del Covid-19. 


Antes de la pandemia el desempleo estaba en el borde del 10 % y el desempleo juvenil superaba el 17 % pero con la crisis sanitaria se duplicó en buena medida porque con la deserción en colegios y universidades, los muchachos salieron a buscar trabajo.


Hemos leído los informes sobre las masacres de jóvenes en varias regiones. Vemos los centros de reclusión infestados de muchachos, casi niños que apenas les sale yerba en el yarumo. Se sabe de casos de
familias no solo de estratos vulnerables sino también de estratos medios que pasaron de la desesperanza a la desesperación.

 

 

 

Duele saber que el Estado ha sido impotente y que ningún gobierno ni local ni nacional ha sido capaz de asegurarles a los muchachos una vida laboral digna. Una dignidad que vaya más allá del paupérrimo ingreso solidario de $160 mil pesos mensuales. Gobiernos capaces de hacer ruido y escándalos con cualquier estupidez pero incapaces de dar soluciones a uno de los segmentos más sensibles de la sociedad contemporánea. Los veremos crecer en la frustración y la desilusión.

 

“En mi país no hay oportunidades para los jóvenes”, lo dicen jóvenes incluso con estupenda formación profesional. Las redes sociales están infartadas con la demanda de empleo.
Ellos no entienden cómo todas las políticas anunciadas de empleo para los jóvenes se han convertido en saludos a la bandera. Tampoco entienden cómo en los créditos bancarios son más baratos para comprar carro que para montar una empresa. Pero ellos ya saben, que mientras el gobierno propone trabajo por horas y entrega los recursos más gruesos a los bancos y a los cacaos empresariales, los jóvenes, ya sin expectativa de una vejez segura, harán parte de la creciente bomba social que en días no lejanos recrudecerá las marchas, la protesta social, el vandalismo y todos los parientes cercanos y lejanos de la violencia.

 

Claro que también existe el segmento social indiferente y ajeno, que no supone sino que asegura que por grave que sea la cosa, al final no va a pasar nada. Como siempre.
Por eso, si no fuera dramático sería chistoso ver las sesiones del Congreso, Asambleas Departamentales y Concejos Municipales ignorando a la juventud y sus frustraciones laborales mientras muchos muchachos engrosan grupos delincuenciales, pandillas, guerrilla, paracos o simplemente se dedican a actividades de rebusque que les permita llevar a sus familias algo de comer.


Es la verdad reflejada en la ola de inseguridad que afecta a ciudades como Pereira. Es inevitable pensar que tendremos más cárceles y tumbas que escuelas y fábricas.
No quisiéramos suponer que esa indiferencia es aparente y en el fondo sea solo una trampa de pobreza inducida, para que el espectro de la necesidad crezca tanto, que los jóvenes no necesiten política sino carnadas para el endiablado tejemaneje electoral de siempre, en el que los políticos dicen amar tanto a los pobres y vulnerables, que procuran tener más de ellos.

 

 

Un país donde abunda el desempleo

 


Por: Rubén Darío Varela

 

 

De acuerdo con el último reporte del DANE, el cual se publicó el pasado 29 de mayo, el mes de abril cerró con un desempleo del 19,8% a nivel nacional, pero que en las 13 principales áreas urbanas fue de 23,5%. En otras palabras, las personas con trabajo pasaron de ser 21 millones en abril de 2019 a 16 millones en abril en 2020, cifras que indican que por lo menos 5 millones de personas perdieron su empleo en el país, mediante la pandemia.


Estos datos de empleo demuestran el brutal golpe originado por las medidas gubernamentales de prevención contra la expansión de la Covid-19, que conllevaron al cierre de la mayoría de actividades económicas, a lo que contribuyó también la demora del gobierno nacional en adoptar decisiones de fondo (que aún no se toman) que evitaran la masacre laboral.


En vez de haber pensado, por ejemplo, en una renta generalizada de un millón de pesos para las familias, con el fin de que pudieran financiar una parte de sus necesidades básicas por varios meses, dinamizando la economía por la vía de la demanda, el gobierno se la jugó por atomizar los recursos en un reguero de ayudas que no representan un gran esfuerzo fiscal, así el Ministro de Hacienda trate de mostrar lo contrario.


El gobierno ha preferido jugarse por medidas parciales, insuficientes e ineficaces, a través del giro de $80.000 o $160.000para las personas mayores; el apoyo económico a los Jóvenes en Acción, además del tradicional subsidio condicionado para las Familias en Acción de $334.000; y la devolución del IVA por $75.000 para las familias en condición de pobreza extrema.


Lo que ocurrió con el empleo entre el 20 de marzo y el 30 de abril, durante los cuarenta días de confinamiento y parálisis productiva,
se resume en la pérdida de 5,3 millones de puestos de trabajo. Pero con seguridad no se ha llegado al punto más alto de la hecatombe, porque en mayo la situación de las empresas fue caótica y la mayoría de ellas optó por despedir a sus trabajadores ante la imposibilidad de pagar las nóminas y la evidente demora del gobierno en tomar decisiones de fondo sobre este tema.


Girar únicamente el 40% del valor de la nómina para trabajadores que ganan hasta un salario mínimo y hacerlo a través del sistema financiero y sus restricciones y requerimientos burocráticos, no es lo suficientemente contundente como se necesaria para superar la realidad de un desempleo galopante. Lo mismo ocurre con el pago de la mitad de la prima de junio.


Sinceramente, el gobierno nacional ha actuado sin la contundencia que se requiere en un momento tan delicado como este. No ha comprometido siquiera el 2% del PIB con las nuevas acciones, mientras vecinos como Perú o Chile, con economías más o menos
equivalentes, ya superan el 15%.

 

 

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