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EL FENOMENO DEL NIÑO Y EL CALENTAMIENTO
GLOBAL

POR I.A. IVAN ROBERTO PULIDO GONZALEZ
El fenómeno del niño es un suceso océano - atmosfera cuyas fases
se dejan notar más en las cuencas pacificas latinoamericanas, en las costas del
Japón, Oeste de América, Australia y Nueva Zelanda, suceso que en manera
conjunta con el calentamiento global puede interactuar al origen de fases más
intensas, no obstante ser fenómenos climáticos completamente independientes.
El Niño está asociado con la Oscilación del Sur, mediante fluctuaciones
persistentes de alta presión de aire cálido y húmedo sobre la mitad oriental del
Océano Pacífico, mientras que la región occidental su otra mitad, dominada por
variaciones de baja presión acompañadas de lluvias; bajo el calentamiento global
el Niño es generalmente más eficiente para desencadenar en la Niña, mediante una
interacción tropical – subtropical.
Su nombre “El Niño” en referencia al niño Jesús, por su manifiesta presencia de
este fenómeno natural de calentamiento más de lo habitual, durante la época
navideña en la región tropical del Pacífico, mientras su contraparte la otra
mitad conocida como “La Niña”, alude al enfriamiento, acompañada de bajas
temperaturas de las aguas ecuatoriales del Océano Pacífico tropical.
Recientemente científicos Australianos, Chinos y Norteamericanos, vaticinan
aumento en la frecuencia de eventos del Niño a causa del calentamiento global
antropogénico, no obstante ser fenómenos climáticos totalmente independientes.
Un evento del Niño que no es estático, puede desencadenar toda una serie de
cambios de intensidad y de duración en cada suceso, además de no afectar de la
misma manera todas las regiones y en algunos lugares más notorios efectos que en
otras, durante el calentamiento de las aguas del Pacifico.

En resumen los efectos del fenómeno del Niño se encuentran
relacionados con la interacción entre el océano y la atmósfera, comenzando con
un calentamiento mayor a lo habitual de las aguas superficiales del Océano
Pacifico ecuatorial, en el que los vientos Alisios juegan el importante rol de
empujar las aguas del este al oeste, acumulándolas en la región Pacífica
Occidental, no obstante, los mismos vientos alisios disminuir su intensidad e
incluso revertirse, permitiendo que las aguas cálidas se desplacen hacia el
este.
Calentamiento del agua en la región
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ecuatorial Pacífica que causa simultáneos
cambios en la circulación atmosférica global, produciendo aire cálido y húmedo
que se eleva en el Pacífico Este, dando lugar a una serie de efectos cascada,
que incluyen debilitamiento de la convección atmosférica en la región Pacífica
occidental, situación que implica sequías en lugares como Australia e Indonesia
y al mismo tiempo desencadene de intensas lluvias en Suramérica, concluyentes en
severas inundaciones.
Cambios en los patrones climáticos normales, pueden provocar fuertes lluvias en
donde normalmente no llueve, como el caso de las costas Peruanas, por igual
motivar el Niño sequías, incendios forestales en bosques tropicales de algunas
de las regiones más húmedas de la Tierra, sin embargo con impacto universal que
se extiende desde Canadá hasta Nueva Zelanda, de norte a sur y de este a oeste,
cuyos efectos lo sienten muchas especies fundamentales en la vida del planeta
como el caso de los fitoplánctones cuya función objetivo es realizar el proceso
de fotosíntesis en el que intervienen agua, sales nutrientes, bióxido de carbono
y radiación solar, el cual culmina en la producción de la mayor parte del
oxígeno que consumimos los seres vivos reteniendo el carbono en los mares, para
la formación de carbohidratos y proteínas orgánicos, básicos para la
persistencia de la biosfera marina, de los humanos y flora y fauna en esencia.
El Niño y Niña son fenómenos naturales que no tienen origen antropogénico como
sucede con el cambio climático, sin embargo las consecuencias de ambos
combinados muchas veces, producir periodos más cálidos y potencialidad de
incrementos de temperatura global con alcances temporales hasta de 1,5 grados
centígrados, menos lluvias, aumentos de riesgos de sequias e incendios
forestales, fenómeno que podría dejar el planeta en delicados cuidados
intensivos.
El Niño no opera en vacío e interactúa con otros patrones climáticos, como los
de Oscilación del Atlántico Norte y del Atlántico Sur de igual origen natural,
interacciones que pueden amplificar o mitigar los efectos en diversas regiones
del mundo, los fenómenos del Niño y su contraparte la Niña hacen parte de un
ciclo que se repite aproximadamente cada 2 a 7 años.
El fenómeno del Niño puede durar un año completo y el de la Niña durar entre 9
meses y 3 años, clasificados según su intensidad en débil, moderado y fuerte,
calificándose como más fuerte el de menor duración y mayor impacto en las
condiciones meteorológicas en los primeros seis meses de vida del fenómeno,
cuando una región se calienta por el Niño, otra similar en otra se enfría por la
Niña, provocando un equilibrio, que puede incluir varios continentes, por
ejemplo, sequías en África y precipitaciones en las Américas.
Hoy conocemos el fenómeno del Niño como un evento natural que determina el clima
del mundo, que en el caso de Colombia se pronosticó desde la segunda mitad del
2023 y primeros meses de 2024, que actualmente estamos viviendo, llegando a
aumentos de temperaturas extremas muy en especial en las zonas cálidas,
cambiando los patrones de vientos y generación de abruptas precipitaciones en
diferentes puntos del País.
Durante las primeras semanas de 2024, algunas regiones de Colombia especialmente
la región Caribe y Andina, vieron las consecuencias de las altas
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temperaturas, acompañadas de heladas que
afectaron miles de hectáreas de cultivos en Cundinamarca y Boyacá departamentos
que más sintieron su impacto, con secuenciales incendios forestales de difícil
control en diferentes regiones, presentados especialmente en páramos con
consecuencias ambientales irremediables para el abastecimiento de aguas potables
y bajas probabilidades de lluvias; causales de repercusión negativa
especialmente en la productividad de alimentos poniendo en serios riesgos la
seguridad alimentaria Nacional, disminución de caudales de los ríos, incremento
de riesgos de incendios forestales, posibles racionamientos de agua, tanto para
riego, consumo animal y humano, que solo se recupera con la transición a la Niña
proyectada a partir de abril de 2024.
Impulsamos el mitigar estos fenómenos y el cambio climático antropogénico, tras
unas sencillas medidas que a continuación relacionamos:
1) Uso de energías renovables, como energía solar, eólica,
hidroeléctrica, o la obtención de hidrogeno verde disponible en el agua para
ahorrar los 800 millones de toneladas de CO2, requeridas para producir este gas
mediante combustibles fósiles, mediante corriente eléctrica de fuentes
renovables.
2) Mejora de la eficiencia energética, con medidas de aislamiento térmico
en los hogares para reducir calefacción y refrigeración.
3) Cambiar a sistemas de transporte sostenibles, como la bicicleta, el
vehículo eléctrico.
4) Reducir, reutilizar y reciclar para minimización del 100% de los
residuos que producimos.
5) Adoptar dietas sostenibles a base de verduras, frutas, no consumir
lácteos ni carnes, fuentes significativas de gases de efecto invernadero.
6) No deforestar, pero si plantar y conservar bosques, son los árboles
los que absorben el CO2 para crecer y mediante la fotosíntesis procesarlo para
originar el oxígeno que respiramos.
7) Evitar desperdicios de comida y de la energía utilizada para cultivar,
producir, envasar y transportar los alimentos en exceso, disminución de residuos
que investigados mitigan la huella de hasta 300 kilos de CO2 por persona / año.
8) Apoyar las políticas y empresas que actúen amigablemente con el medio
ambiente.
Todos tenemos
derechos a vivir equilibradamente, pero también cada uno jugamos un importante
rol en el cumplimiento de deberes para contribuir a limitar el calentamiento
global, desde el sencillo modo de aprender a desplazamos con eficiencia,
utilizar eficazmente la electricidad que requerimos, aprender a alimentarnos con
productos sanos de calidad en forma sostenible, como pensantes marcar la
diferencia en todas nuestras acciones diarias que por pequeñas que sean
contribuyan a la mitigación, a modo que hoy la reflexión sea hacia la
concientización y sensibilización ambiental, del rápido actuar en beneficio de
nuestro único hogar y obligatorio deber de comprometernos con responsabilidad a
heredarlo a nuestras generaciones con plena convicción.
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