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EDITORIAL
Por los
nadaístas no se llora
Que descaro llorar a un
escritor y mucho peor que llorar a un escritor: llorar a un
nadaísta. Los nadaístas ni se lloran, ni se recuerdan, los
nadaístas son lo que fueron en su pequeño momento de existencia
llamado vida.
Escobar lo afirmó en el poema la flecha inmóvil:
Pero los arrepentimientos son una pérdida de tiempo,
a estas alturas,
en el desorden de esta otra forma del mundo que elegí
o adonde mi destino me trajo
He allí la muestra de autonomía de cualquier persona que fue
libre en su vida, que sin miedo al demonio que abate todas las
noches su cuarto, exigiendo una respuesta a la pregunta
fundamental de la vida, este responde sin miedo, y con
intensidad: !Es esta la vida que elegí! y es así como todos los
escritores viven, aun teniendo en cuenta los innumerables mundos
posibles de los cuales pudieron participar pero esto no importa,
no son lo que fueron, ni lo que imaginaron de su vida, sus
pisadas no cuentan historias o sentimientos, sino que, muestra
el concepto libertad en todo su apogeo, superando el bien y el
mal en un sólo respiro, extraviándose constantemente en este
laberinto llamado devenir, acaeciendo con tal intensidad,
encontrando apariencias insostenibles, y otras no tanto, para
así “ olvidar lo otro, los afectos, renunciados, las certezas
abolidas, las satisfacciones intocables que no tuvieron
apariencia para nosotros” solo dejando un camino que recorrer
con todos los colores nuevos que fueron adquiridos en el
transcurso de un acontecimiento.
Por esto y mucho más Noticias5 BOGOTA, hoy alaba la vida de un
ser que decidió participar de la misma, sentirla hasta lo más
profundo, entre las tristezas y las alegrías, en soledad y en
compañía. Sin más que decir, sólo deseamos un acaecer
entretenido a quien se hizo llamar Eduardo Escobar.

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El sentido del voto en blanco y
la abstención

Por: Zahur
Klemath Zapata
zapatazahurk@gmail.com
El derecho al voto universal es
una acción que nace después de 1789 para elegir presidentes o
cabezas de gobierno en un territorio o nación. Este derecho se
adquiere después de la revolución francesa y se instaura como
una democracia. Este derecho permite a los candidatos negociar
con la oposición y llegar a acuerdos según la popularidad con
quien va a negociar el voto amarrado. Amarrado era porque
quienes lo tenían eran los terratenientes, que obligaban a votar
a su gente por el candidato con el cual habían negociado esos
votos.
En la actualidad esta figura ha cambiado un poco, pero se
mantiene en su principio. Hoy los votos se venden al igual que
las curules, ese negociado queda no entre los votantes sino en
los elegidos y los contratistas.
La sociedad nunca elige a un político, a este lo elige una
minoría que hace parte del juego burocrático y los que serán los
empleados del establecimiento y la camarilla de quienes apoyan
al candidato y sus amigos. Una gran mayoría de ciudadanos no
votan porque no hacen parte del juego político. Son los
observadores, los dolientes y los que al final con el resto
pagan lo que los políticos consumen.
La abstención representa más del 40% del electorado y otro
porcentaje de votos nulos. En unas elecciones normales el 39%
representa el número de votantes reales, que son los que eligen
al candidato.
No es sino revisar históricamente las elecciones para encontrar
estos datos.
En las elecciones pasadas para presidente de Estados Unidos Joe
Biden obtuvo la mayor votación en la historia del país. No
votaron por él votaron en contra del adversario por el temor de
que este llegara a la presidencia por segunda vez. Y esto mismo
va a suceder en las próximas elecciones.
Si el electorado votara en blanco
porque considera que los candidatos no representan los ideales
de la sociedad en general, todo cambiaría y la democracia como
tal desaparecería porque entrarían en juego los intereses reales
de la sociedad.
Pero si hay abstención y votos
nulos, esto lo que hace es crear un vacío en las elecciones
donde solo existen los votos de los que votaron, y el resto de
la población no existe.
Al no existir esta población ellos no tienen derechos
constitucionales y el poder queda en manos de los elegidos para
decidir lo que a ellos les venga en ganas. Por eso es importante
votar. Pero entre votar mal, no votar y hacer que no le importa
la política, es aquí donde cae en las manos de la corrupción y
los ventajosos en el sistema político.
Ahora existe otra
alternativa y que la gente no le pone atención porque no están
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involucrados en la vida política,
que es muy normal en mucha gente. Esta alternativa es el voto en
blanco. Si lo ejerce, se está representando ante el
establecimiento y diciendo que no está de acuerdo con los
candidatos o que no llenan sus ideales, o que son incompetentes
para el cargo que aspira etc. Esto es válido.
Con el voto en blanco se está
haciendo contar y a su vez está expresando su derecho
constitucional. De esta forma castiga a toda esa politiquería
que se viene haciendo.
LA PRÓXIMA
CAGADA
Crónica #845

Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal
Audio:
https://www.youtube.com/watch?v=fwqvhOVUg3I
El país obnubilado en su pánico histérico a una Constituyente no
ha podido darse cuenta de la próxima cagada que realizará el
gobierno al intentar modificar por decreto parte de la ley 142
que desde hace 30 años nos rige para el manejo de los servicios
públicos domiciliarios.
El proyecto de decreto, que ha estado colgado en la página
oficial, tiene plazo hasta hoy para ser comentado por cualquier
ciudadano o grupos asociados de ellos. Pero aunque aparentemente
puede ser tomado como otro acto de venganza del gobernante
contra los que llaman “los alumbradores” (prestadores del
servicio de alumbrado público en los municipios) o como uno más
en la lista de fastidios que el primer mandatario manifiesta
públicamente que pretende acabar (no cambiar), la verdad es que
encierra una peligrosidad mayúscula porque nos hace correr el
riesgo de que nos quedemos a oscuras en las noches frías o
calurosas de este país.
Desde hace más de un cuarto de siglo el país fue viendo como
empresas prestadoras del servicio no domiciliario del alumbrado
público de calles, parques y avenidas hicieron contratos con
todos los mil y pico de municipios del país y el problema de los
pueblos oscuros en sus noches desapareció.
El secreto del éxito está en que el alumbrado, que es un
impuesto municipal, dejó de cobrarse con el predial y se añadió
no a la caja común de los municipios, si no como el aseo, a los
recibos de cobro de acueducto o energía.
Ahora el gobernante quiere en el decreto de marras, suspender
esa forma de cobrar y obligarlos a hacer cobros independientes.
Es decir, llevan a los alcaldes a rebuscarse la forma de cumplir
financieramente los mil y pico de contratos que cada uno tiene
firmados en sus municipios porque les trasladan a ellos la culpa
de la carga.
Por supuesto, el decreto como casi todo lo de Petro, es
inconstitucional. La ley 142, que pretenden reformar, es
exclusiva para los servicios públicos domiciliarios y el
alumbrado no lo es.
El Porce, marzo 20 del 2024
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