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EDITORIAL
Polarización
La sociedad colombiana se
encuentra polarizada por el odio desde tiempos inmemorables.
Cada época de su historia registra los héroes y los villanos que
han participado en las gestas del multicrimen organizado en el
proceso constituyente de hacer el Estado. Este no es otra cosas
que la abstracción imaginaria, de uso común, por la que se
supone que existe una fuerza cohesiva que reúne agrupando a un
pueblo o a un grupo de pueblos que establece las normas de
convivencia mediante una Constitución y una serie de leyes
orgánicas y de otras ordinarias que aseguran los derechos
fundamentales.
A su vez, cada época del conflicto armado entre quienes detentan
el poder del gobierno del Estado para desarrollar políticas
económicas y sociales de gobierno y las fuerzas insurgentes,
revolucionarias o del crimen, ha generado acuerdos de armisticio
y de paz que han dejado a grupos de poblaciones residuales
insatisfechas, porque los gobiernos no ejecutan lo convenido en
los acuerdos de paz, incumpliendo así con la negociación pactada
a nombre del Estado por los representantes del gobierno.
La lucha electoral por el poder del gobierno y la legitimidad de
las decisiones que el gobernante del ejecutivo que gana las
elecciones es importante en cuanto que las políticas económicas,
sociales, ecológicas y culturales que asuma quedan revestidas de
legitimidad ya que el gobierno es el conjunto de instituciones y
cargos desde los que se administra y dirige la vida de la nación.
En el sentido democrático del término, el gobierno, Poder
Ejecutivo, es la más alta reflexión emanada del poder popular,
representado por la autoridad suprema del gobierno (el
Presidente y sus Ministros) y acogido institucionalmente por las
ramas del poder legislativo y judicial.
La administración oficial que representa el poder ejecutivo de
este gobierno, pese a que el conflicto armado es en realidad una
guerra civil de baja intensidad pero de una atrocidad propia de
las guerras civiles declaradas de alta intensidad por el número
de víctimas causadas, ha tenido que enfrentar una oposición, que
a lo largo de la historia del conflicto delira con cambiar a
sangre y fuego la realidad existente mediante un Golpe De
Estado. Se tiene pues la revolución desde la Casa de Nariño
impulsada por las fuerzas de la oposición instaladas en los
edificios Ministeriales.
La actual oposición al
Gobierno del Presidente Gustavo Petro tiene razones
extrapolíticas, revestidas de carácter político, siendo estas:
odios personales, venganzas y envidias por la forma en que
Gustavo Petro ha enfrentado la corrupción y el crimen de los
agentes que han gobernado al Estado, tanto desde la fuerza
insurreccional del M19, como desde el poder legislativo y
también desde los cargos del poder ejecutivo a los que ha sido
electo.
Es hora de aceptar los llamados a la Unidad Nacional, deponiendo
el odio hacia las personas para centrarse en el acuerdo
plurinacional sobre lo fundamental: el conjunto de las políticas
públicas que garantizan el aseguramiento universal de los
derechos fundamentales, la defensa y protección de los recursos
naturales, la soberanía alimentaria, la solución pacífica a la
guerra contra las drogas y la paz total.
El Asesinato colectivo contra el pueblo de Palestina que comete
el gobierno de Israel es un genocidio y, con los genocidas,
tristemente no existe otra salida que romper las relaciones
diplomáticas.

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Estado hormiga y
establecimiento

Por: Zahur
Klemath Zapata
zapatazahurk@gmail.com
Cuando nos miramos, no nos vemos
los unos a los otros. Vemos un conjunto de seres con una misma
morfología que ya estamos acostumbrados a verla. Así somos los
seres humanos que estamos esparcidos por el planeta.
Cada sociedad exige lo que considera que le pertenece, pero el
establecimiento se apropia de los bienes sociales y da solo lo
que considera que le corresponde a los ciudadanos sin ningún
miramiento si está bien o mal.
Estamos en el siglo 21 según el
calendario cristiano, los musulmanes en el siglo 16, los chinos
y los judíos en el siglo 50. Pero la verdad no estamos en ningún
siglo, estamos haciendo presencia en el planeta imaginándonos lo
que nos dicen los que creen que lo saben todo y lo que creemos
por pura fe.
Nuestro intelecto ha mutado de tanto en tanto y ese razonar
local se maneja dependiendo de las condiciones ambientales de
cada Estado. Esto hace que no se exijan los mismos derechos a
todos los establecimientos de igual forma alrededor del mundo.
Lo importante aquí es pedir lo que realmente nos corresponde
donde estamos ubicados porque entendemos nuestro rol en la
sociedad que habitamos. Eso que exigimos no será más allá de las
cosas básicas de nuestro bienestar y por las cuales pagamos a
través de los impuestos que nos exigen pagar.
La salud, la educación, el cuidado de nuestra vida cuando se
necesita, la libertad y las pequeñeces del diario vivir por las
cuales ya se han pagado en el día a día con nuestro trabajo y el
consumo de productos por los cuales pagamos impuestos indirectos
para sostener el establecimiento. Y que no se nos da porque no
hacemos parte de la cúpula del Estado.
Exigimos porque es nuestra obligación de velar por nuestros
intereses y obligar a quienes administran nuestros bienes de
darnos lo que realmente nos corresponde. Aquí no es de
socialismo, comunismo o cualquier otro ismo que aparezca, es la
realidad que vivimos cada uno de nosotros y hacemos parte de la
sociedad en la que vivimos.
Hemos dejado de ser objetos del Estado, de hormigas laboriosas
que construyen el panal para que los del establecimiento vivan a
su mejor saber.
Nuestro intelecto nos muestra día a día una realidad que está
por fuera de ese mundo hormiga que se ha vivido por siglos y que
no se rechaza porque es normal para quienes su intelecto está
condicionado a esa forma de vivir.
La era actual nos nuestra a través del cine una realidad que no
se ajusta a la verdad de donde realmente está ubicada nuestra
conciencia sino dentro de una fantasía que los guionistas
muestran como ellos quieren que se vea. El héroe y el villano,
aquel que siempre está en una realidad que no corresponde a la
verdadera situación en la que estamos viviendo en este concierto
de idiosincrasias.
Si tú tienes conciencia de hormiga no te afecta en nada, sino
perteneces a este momento humano, es normal lo que está pasando,
y si eres parte del establecimiento no tienes conciencia de
nada.
Cuando comienzas a ubicarte en tu territorio te vas acercando a
aquellos que aprecian el mismo degustar de las cosas y del
entorno donde te ubicas y sientes que las cosas funcionan con la
libertad y derechos que tu esperas que sean iguales para todos
sin discriminación. Por eso te quedas allí y actúas con
propiedad y satisfacción de estar ahí como parte de ese entorno
social.
Vivimos en un mundo multifacético que presenta condiciones
increíbles que los investigadores tratan de ordenar para guiar a
sus lectores. Pero esos lectores son una minoría que trata de
orientar a la gran mayoría para que se comporten con decencia y
equidad. Pero los resultados no se ven por la
desigualdad de poderes políticos
y económicos que hacen que haya un enfrentamiento de partes todo
el tiempo.
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Somos la tercera generación de
habitantes en este planeta. Cada doscientos millones de años nos
renovamos y estamos al final de esta era. Toda nuestra historia
debe de haberse repetido en diferentes escenarios de los cuales
de cuando en cuando encontramos muestras de ese pasado.
Ahora solo nos queda exigir lo
que nos pertenece.
Obras públicas
inconclusas sinónimo de deficiencia en planeación y malversación
de recursos

Por: Guillermo Navarrete
La planeación es fundamental para emprender
cualquier accionar de carácter público o privado. Prever todos
los insumos, herramientas y equipos que requiere un proyecto y
prevenir los riesgos que lo puedan afectar, determinan su
posibilidad de éxito o fracaso. En este marco existen diversas
metodologías que, al aplicarlas en debida forma, presentan una
radiografía que anticipadamente permitirán gestionar los
recursos para su acometida. Naturalmente que el objetivo de
cualquier proyecto es la satisfacción de una necesidad y la
transformación de un entorno en términos de productividad o
bienestar.
A partir de la Constitución de 1991, el Estado colombiano ha
generado un desarrollo normativo y una institucionalidad en
cabeza del Departamento Nacional de Planeación, además de una
serie de mecanismos de control político, ciudadano y orgánico.
orientados a asegurar que las obras públicas o programas
financiados con recursos públicos tengan la continuidad hasta su
culminación, independiente del cambio de gobierno, tan natural
dentro del régimen democrático que nos rige. De este tejido
hacen parte los bancos municipales, departamentales y nacional
de proyectos.
Sin embargo, la historia muestra un resultado contrario al
propósito institucional previamente expuesto. Los ciudadanos
notamos con asombro como muchas de las obras públicas que
inician su ejecución, habitualmente presentan sobre costos,
prorrogas con cualquier excusa y, en reiteradas ocasiones, en
infraestructuras inconclusas o convertidas en “elefantes
blancos”, sin que los organismos de control adelanten
investigaciones que den resultados efectivos en cuanto a que
garanticen su puesta en marcha y en medidas en contra de los
responsables de tales hechos. Reficar, Hidroituango, Bioenergy,
el comando de policía de Bogotá, la cárcel de Yarumal, Antioquía,
la represa multipropósito del Río Ranchería en la Guajira, son
unos pocos de tantos ejemplos que podrían mencionarse.
Se ha llegado al colmo de que a través de la ley 2020 del 17 de
julio de 2020 se creara el Registro Nacional de Obras Civiles
Inconclusas de Entidades Estatales, que tiene el objetivo de
identificar las obras “financiadas total o parcialmente con
recursos públicos, y que requieren de un tratamiento de
evaluación e inversión técnica, física o financiera, con el fin
de definir su terminación, demolición o las acciones requeridas
para concretar su destinación definitiva”. La Contraloría
General de la República inició su implementación a partir del 17
de octubre del mismo año. Entidad que en un informe concluye que
para el mencionado año, los elefantes blancos, obras inconclusas
y proyectos críticos identificados ascienden a 1.400 por la no
despreciable suma de 25 billones de pesos y que son 10 los
departamentos más afectados con este tipo de infraestructuras:
Tolima, Antioquía, Caldas, Boyacá, Bolívar, Meta, Valle del
Cauca, Nariño, Cundinamarca y Arauca.
La desidia, la corrupción que obedece a intereses
particulares, la falta de rigor técnico en la formulación de
proyectos y, hasta el capricho de los mandatarios o actores
decisionales públicos, son, a mi juicio, algunas de las causas
de tales despropósitos que acarrean malversación de recursos y
pobreza. Hasta cuando aprenderemos que es con conocimiento,
transparencia, principios éticos y amor al servicio público, los
que verdaderamente transformaran la conducción del Estado para
así garantizar obras y programas generadores de bienestar.
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