Bogotá, Colombia -Edición: 652

 Fecha: Domingo 09-06-2024

 

 

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TECNOLOGÍA-CIENCIA

 

 

 

Saturar a los medios de comunicación con fake news: el método ruso para entorpecer las elecciones europeas

 

 

 

indebidamente los logotipos y nombres de las organizaciones mediáticas occidentales, y no solo las historias que cuentan. Entre las prácticas más sofisticadas y novedosas se encuentra también el uso del grafiti manipulado digitalmente, un contenido particularmente capaz de transmitir una idea de resistencia y rebelión contra el statu quo.

 

Las fake news se difunden en plataformas como Telegram y X, y se utilizan para bombardear los emails de editores de medios de comunicación, fact-checkers e investigadores. Este es el elemento de originalidad en comparación con las últimas campañas de desinformación, en las que las noticias falsas y las narrativas que polarizan se comparten directamente con los ciudadanos. Esta vez son los informantes de la verdad quienes acaban en el punto de mira de los agentes prorrusos del caos.

La diferencia es sustancial. Si en los casos anteriores el contenido era de baja calidad y a menudo creado con inteligencia artificial (IA) generativa, la campaña Operation Overload requiere un trabajo minucioso, complejo y articulado, lo que implica un cuidado del material difícil de automatizar. En cambio, lo que se ha mecanizado es la difusión de estos mensajes, amplificada por redes de perfiles coordinadas por los principales actores, una de las cuales es la red Pravda.

 

La táctica que utilizan se denomina “content amalgamation (amalgama o combinación de contenidos)” que, mezclando distintos formatos y tipos de material, origina historias creíbles en distintos niveles. Las mejores fake news suelen basarse en hechos o acontecimientos reales, amplificados en las plataformas sociales.

 

 

En el caso de Operation Overload, muchas de las noticias falsas se inician dentro de las fronteras rusas, en plataformas y sitios locales. La campaña comenzó en agosto de 2023, intensificándose en enero siguiente, cuando las actividades pasaron a ser diarias. Tales acciones se desarrollan conforme a ciclos de noticias ya presentes en el ecosistema informativo europeo, en particular durante las grandes protestas y la información relativa a los Juegos Olímpicos de París.

Según Guillaume Kuster, director general de Check First, “Operation Overload es una técnica innovadora utilizada por los actores prorrusos. Al dirigirse a los fact-checkers y a las redacciones con contenidos inventados, quieren hacerles perder tiempo y recursos. Aún más perjudicial es su objetivo final, que se fundamenta en el principio de ‘toda publicidad es buena publicidad’. Estos grupos quieren que su material sea desacreditado públicamente, ampliando la exposición del contenido cuestionable”.

 

Una avalancha de noticias falsas (fake news) está invadiendo la red. Según un video del autodenominado grupo Human Rights Watch, los servicios de inteligencia ucranianos recurren al chantaje y a las prostitutas para obligar a sus compatriotas a enlistarse en el ejercito. El 14 de marzo, cuando el presidente francés Emmanuel Macron habló de la posibilidad de enviar soldados franceses a Ucrania, unas 5,300 personas cancelaron sus reservaciones para los Juegos Olímpicos de París.

 

Estos reportes tienen un par de aspectos en común: ambos son falsos y forman parte de una campaña prorrusa que está poniendo a prueba a los encargados europeos de verificar la veracidad de la información online. Para entender la lógica, tenemos que recurrir a otro ejemplo.

 

 

Corre el año 2003 y el abogado de Barbra Streisand emprende acciones legales contra un sitio web que había publicado una fotografía de la mansión de su clienta en Malibú. El problema, para la artista y su defensor, es que la demanda atrae aún más atención sobre el caso, haciendo que se vuelva viral. Aunque son situaciones distintas, pues la foto de la mansión era real mientras que las otras dos noticias son falsas, los tres son ejemplos del “Efecto Streisand”, el fenómeno por el que la censura o desacreditación de ciertas narrativas acaba amplificando su alcance.

La valiosa labor de quienes se dedican a combatir las noticias falsas empieza por darles importancia, dedicándoles tiempo y recursos que podrían emplearse en otras iniciativas. Así, aumentando desproporcionadamente la cantidad de información que hay que verificar, antes de darse cuenta de que en realidad está manipulada, se desvía la atención de los medios de comunicación y se exprimen sus recursos. E incluso cuando realmente se desacredita, hasta la admisión de que hay algo de verdad en una noticia falsa sirve para darle credibilidad.

 

Operation Overload: en qué consiste esta campaña de desinformación

Esta es la lógica que subyace a la reciente ola de desinformación que azotó Europa durante la campaña para las elecciones al Parlamento Europeo. Los objetivos son claros, saturar a los profesionales de la comunicación con desinformación y distraer a la opinión pública minando su credibilidad.

Lo interesante es que en muchos casos, por email, se les pide que verifiquen información que los propios actores de la campaña dan 

 

 

por falsa. Se llama “Operation Overload”, literalmente operación de sobrecarga. Salió a la luz gracias a una investigación realizada por los fact-checkers (verificadores de información) de Check First y Reset, llevada a cabo en colaboración con otras 20 organizaciones, que reunieron una base de datos de más de 800 objetivos y 250 mensajes manipulados por diversos agentes alineados con las políticas de Vladimir Putin.

 

En términos generales, según se describe en el reporte, “Operation Overload emplea tácticas de varios niveles, como campañas directas de correo electrónico, participación en las redes sociales y difusión masiva de contenidos manipulados, para crear divisiones entre las sociedades, alterar las opiniones públicas sobre Ucrania, y dirigirse en particular a la población de Francia y Alemania”.

Si bien los objetivos principales son Francia y Alemania, también se están llevando a cabo diversas actividades en el resto de Europa, incluida Italia y Ucrania. Entre las noticias relativas a la nación italiana, por ejemplo, está la de la pizza fantasma “Diablo Zelensky” dentro del menú del establecimiento Locanda alla Romana. Hace referencia al hecho de que los gráficos utilizados por la pizzería mostraban trozos de cuerpos de soldados ucranianos. Esto también son noticias falsas, creadas para suscitar un debate mediático y preguntas sobre hasta qué punto es aceptable este tipo de publicidad. El efecto es crear una sensación general de desconfianza a los medios de comunicación, propiciando la confusión y la ansiedad en una población que ya es recelosa de las instituciones y los periódicos.

Rusia detrás de la desinformación en Europa

Operation Overload es otra campaña de influencia pro-Kremlin activa en vísperas de las elecciones europeas. Como en el caso de las más recientes, se hace uso de redes coordinadas de cuentas, creadas con el único propósito de contaminar la narrativa mediática y provocar inestabilidad. Los temas principales son siempre los mismos, la crisis económica y la guerra de Ucrania, a los que se añaden los Juegos Olímpicos de París y otros grandes acontecimientos del continente. También se falsifican o emplean  

 

 

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