Bogotá, Colombia -Edición: 668

 Fecha: Miércoles 17-07-2024

 

 

Página 12

   

COLUMNISTAS

 

 

 

DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Por: Otoniel Parra Arias

 

"¿ES QUE USTED NO SABE QUIÉN SOY YO?" Y EL FÚTBOL COLOMBIANO

 

Increíblemente la selección luego de veintiocho triunfos consecutivos cosechados en varios escenarios internacionales, regresó de tierras gringas casi de incógnitos en horas nocturnas sin recibir el abrazo agradecido de sus seguidores por haber logrado el subcampeonato de la famosa copa América.

 

Luego del corolario dramático dantesco de la selección argentina triunfante, con su buen fútbol tradicional, como también su famoso temperamento funambulista, del que siempre quedan leyendas destempladas sobre argucias fuera y dentro del campo de juego respecto a los árbitros, amén de las ridículas triquiñuelas melodramáticas pero convincentes de jugadores tirados en el suelo partidos de dolores reales imaginarios.

Pero así es el fútbol como deporte de conjunto, repleto de recursos casi impresentables con tal de llegar a lo que tiene de pragmático: ser el campeón, que para segundones queda el placebo de las medallas de latón poco apreciadas por los profesionales.

El ideario soñador del Barón Pierre de Coubertand en la génesis del olimpismo, mucho antes del profesionalismo forrado en oro sólido, con su pensamiento de que "lo importante no es ganar sino competir", queda relegado al salón de los recuerdos casi inútiles.

 

 

Lo otro lamentable pero confirmativo de nuestra esencia como colombianos de sangre demasiado afiebrada incapaces de recibir con estoicismo los malos momentos que conllevan estos encuentros internacionales, lo rubricó el señor Ramón Jesurúm, presidente de la poderosa (o no tanto) Federación Colombiana de Fútbol, al verse obligado ante el mundo a portar el vergonzante uniforme anaranjado de reo convicto impuesto por las autoridades norteamericanas a raíz de los hechos violentos a la entrada del estadio en Miami.

 

 

 

Con razón o sin ella le faltó respeto por sí mismo y por el tricolor nacional; el aporreado apunte de "¿es que usted no sabe quién soy yo?", parece que tuvo resultados desafortunados. Solo faltaría con humildad pedir perdón a sus jugadores y compatriotas y de pronto salirse del molde muy nacional para renunciar en señal de respeto.

 

¡SUCEDIÓ EN EL HARD ROCK STADIUM!

Por: Álvaro Ramírez González
alragonz@yahoo.es

 

La final de la Copa América de fútbol en el Hard Rock Cafe Stadium en el área de Miami, fue la más grotesca demostración del mal comportamiento de los colombianos.

Me refiero naturalmente a una minoría, porque la gran mayoría fueron solo alegres y estridentes.

¡No era para menos!

Pero esa minoría nos deja muy mal parados.

Habla mucho de nuestra incultura y propensión a la violación de las reglas.

El evento se tuvo que aplazar 2 horas por que una avalancha de imprudentes, casi todos colombianos resolvieron aprovechar la falta de controles en el ingreso al estadio, para ingresar sin boleta.

Ese evento desató una furia policial descomunal que pudo medio controlar y corregir la situación.

Esta es la historia de un empresario colombiano que vive en los Estados Unidos y acompañó a la selección colombiana a todos sus encuentros por todo el país.

En medio de la pelotera y la aglomeración, este hombre fue atropellado por una multitud y cayó afuera de la puerta.

No logró ingresar al estadio, aún con su boleta en el celular.

Su compañero sufrió la misma suerte, pero cayó al suelo adentro del recinto.

Ambos, el uno afuera y el otro adentro fueron víctimas de una verdadera paliza de garrote y patadas de un grupo de musculosos policías.

Este hombre les gritaba que era un empresario decente y que tenía su boleta en regla.
 

 

 

De nada sirvieron sus lamentos y terminó muy aporreado caminando hacia el parqueadero para recuperarse en su carro.

Su compañero tanto o más apaleado que él, logró ver el partido.

Este hombre y su compañero compraron sus boletas a US$2.500 cada una.

“Compré una brutal paliza por esa suma“, agregó el pobre hombre.

Al intentar hacer la denuncia, la policía misma les advirtió que si no tenían un video de la paliza, no había nada que hacer.

 

Todo este desastre no se dio por la falta de controles de ingreso al estadio, como afirman algunos.

Fue la imprudencia, el abuso y la brutalidad de un número elevado de desadaptados colombianos (casi todos) que se colaron a la brava.

 

Fue una asonada que destruyó puertas, escaleras eléctricas y el sistema de aire acondicionado por el que se metieron decenas de ellos.

¡Qué mal precedente!

Al recibir el gol a pocos minutos de terminar el partido, los jugadores colombianos, se pusieron a dar patadas y a generar un conflicto antideportivo en la cancha.

 

¡Qué vergüenza!

Y la cereza del pastel, fue el hecho de que el presidente de la Federación de Fútbol de Colombia, señor Ramón Jesurún y su hijo, fueron detenidos por la policía al protagonizar un bochornoso incidente en el ascensor del estadio, producto de su ira por la derrota y querer acceder sin permiso a la cancha.

¡Qué vergüenza!

¡Por todas partes mal!

Sobremesa

7000 desadaptados ingresaron sin boleta.

La lista de dańos y destrucción en escaleras eléctricas del Estadio y otros sitios de acceso son muy grandes.

Ese estadio ha hecho ya varios súper Bowl, y un concierto multitudinario de Taylor Swift, y nunca antes vivió un episodio igual.

Fue una asonada, sin duda alguna.

¿Quien la planeó?

¿Quien la ordenó?

 

 

Página 12

 

© 2020-2024 - Noticias5 - La idea y concepto de este periódico fue hecho en  Online Periodical Format© (OPF) es un Copyright de ZahurK.

    Queda prohibido el uso de este formato (OPF) sin previa autorización escrita de ZahurK

Suscribirse gratis