|
EDITORIAL
Democracia
La idea que predomina respecto
de la democracia es la de llegar al gobierno del Estado mediante
el voto ciudadano. Si hay elecciones entonces hay democracia. Si
la ciudadanía, cada cierto periodo, es convocada para que
participe en un proceso electoral acompañando a un candidato si
es elección uninominal o a varios si es plurinominal; si además
hace campaña, se pone la camiseta, la gorra y proclama que “ese
es” o “esos son” los llamados a gobernar y legislar. Los
uninominales, presidente, gobernador y alcalde mediante el plan
de desarrollo nacional departamental y municipal a administrar
el erario y los plurinominales a legislar las políticas públicas
correspondientes a los derechos fundamentales y a las reglas de
la economía de mercado.
Las sociedades de los países que aún no son Nación Unitaria
naufragan en una ola de violencia, porque la Nación es el
conjunto de las personas agrupadas bajo un mismo techo de
seguridad natural y artificial en la que transcurre la vida en
paz gracias al acuerdo político en la estructuración de las
políticas públicas.
Cuando la Unidad Nacional además está impedida por una
racionalidad territorial autóctona y regional correspondiente a
la división político-administrativa, el llamado espacio vital de
las comunidades con su historia étnica y cultural fratricida,
reduce la democracia a la participación ciudadana en los
comicios electorales, sin juzgar el fracaso de la democracia por
la ausencia de políticas públicas.
El objetivo de la intersubjetividad es la objetividad, el sujeto
en lo subjetivo: se es porque somos y somos lo que tenemos y el
secreto de la felicidad es saber repartirlo, distribuirlo, hacer
que la sociedad sea una sociedad de hombres libres, felices y
prósperos en una tierra libre y bella que se mueve en el espacio
en tanto que los seres vivos viven su tiempo. El tiempo de vida
es la vida cotidiana. La violencia cognitiva induce a pensar que
el mundo está en guerra, que la guerra entra en la casa con su
disturbio a meter terror.
Cuando se habla de democracia, para algunos pueblos tribales ese
es el sonido de la desgracia. Cuando se oyó en el territorio
explotó la violencia más peligrosa en la madre tierra, causando
despojo territorial y muerte cultural. Nadie quiere saber nada
al respecto del contenido de la intersubjetividad del atropello,
que, a nombre de la democracia, cometen los plutócratas que
gobiernan el estado. La democracia presente es la democracia de
los super mega ricos en todas partes del mundo de las Naciones
Unidas que dividen las almas.
¿De cuál democracia se habla hoy en la violencia cognitiva
dominante? ¿de la del Concejo Electoral de Venezuela?, de la
transición electoral que sucederá al tío Joe entre el patán
Donald y el halcón Kamala? Mientras tanto, la gran democracia
imperial impone a sangre y fuego democracias satélites en guerra.
Qué bonita la imagen de la democracia americana, de polo a polo,
tan bien representada por gente de refinados modales en el arte
del hábito de tener poder para ser cruel. Hoy se habla de la
democracia de los patanes, de la de los sinvergüenzas que
defraudan la honradez del ser.
Claro que la humanidad necesita de una transición. Lo de
Venezuela no es la excepción al fracaso de la democracia, es
otra caricatura de la llamada farsa electoral, engaña bobos.
|
|
Los crímenes que quedaron
congelados en el tiempo

Por: Zahur
Klemath Zapata
zapatazahurk@gmail.com
De niño vi bajar cadáveres atados
en el lomo de las mulas para que no se cayeran. No sé cuántos vi,
pero fueron más de los que podía contar. Uno nunca se
familiariza con estas imágenes macabras. Es como mirar una
película de vaqueros que el único que se salva es el director.
He viajado por muchos países y en algunos de ellos han tenido
guerras y cosas por el estilo. Siempre hay recuerdos de los
deudos de lo que pasó y tratan de que ese pasado no se vuelva a
presentar para hacer más amable la vida.
He presenciado hechos en lo que no me he sentido bien de haber
estado en esos sitios por casualidad, es como si fuera un
reportero de cosas que suceden y que uno no puede explicar.
Siempre ando con mucho cuidado y he desarrollado un instinto de
sentir cuando hay peligro. Es una sensación muy incómoda que
comienza a avisar que hay que poner atención y hay que parar y
cambiar el camino. Muchas veces las personas no saben leer esos
mensajes que da el intelecto, si no que continúan temerariamente
como si la adrenalina fuera un efervescente que de repente sale
y brota al igual que un volcán.
Mis libros de filosofía están basados en esos sentimientos que
se fueron convirtiendo en una realidad que puedo explicar a
través de la escritura.
“La razón premonitoria” fue uno de mis primeros trabajos. Es
poder explicar que el raciocinio simple solo conduce a las
vivencias cotidianas y que no van más allá del razonamiento
kantiano. Pero cuando uno se sumerge en la Razón premonitoria
comienza a razonar en tiempo futuro estando en el presente y es
cuando se encuentra con un cúmulo de imágenes de la realidad
futura hecha presente.
Cuando pienso en lo que ha sucedido en estos últimos doscientos
años y como se ha acelerado nuestra existencia y toda esa parte
genética que ha cambiado y que todavía no la entendemos.
Cuando pienso en el pasado de todos esos crímenes que se han
cometido y que aún siguen congelados porque la voluntad de
quienes pueden hacer algo simplemente no se apersona, quizás
piensan que todo quedará en el olvido. Pero no, eso no va a
pasar. La ciencia unida con la tecnología y el conocimiento de
nuevos forenses comenzaron a sacar a la luz todos esos hechos
que quedaron en silencio por décadas o siglos. Y al final se
podrá saber la verdad de lo que pasó y quién los cometió.
Aquí no es venganza y traer odios a flote, es poder compensar y
dejar en claro que hemos evolucionado y que podemos testimoniar
sobre nuestro pasado escabroso pero que ya estamos en otro
espacio velando por el bienestar de la sociedad.
|
|
QUÉ LEE GARDEAZÁBAL

Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal
La derrota de Occidente
De Emmanuel Todd
Editado por Akal
Audio:
https://www.youtube.com/watch?v=vNdWCGcUqBc
Las guerras siempre dejan al menos una víctima:
la verdad. El académico Todd, pretende a través de este ensayo
salvar la verdad de la guerra de Ucrania. Y a fe que lo logra de
manera convincente aun cuando se parapetea en la teoría de que
esa guerra es un canto del cisne de la civilización occidental
y, que de acuerdo a sus ya conocidas teorías weberianas, la
agonía de Occidente es fruto casi exclusivo del derrumbe del
protestantismo en Estados Unidos y Europa, de donde parece haber
desaparecido tanto en el ejercicio del culto como en sus
fundamentos filosóficos.
Acumula frases lapidarias a lo largo del texto como aquella de
que fue la alfabetización a que obligaron los protestantes a
todos sus fieles en Europa y USA, lo que desencadenó el
desarrollo tecnológico y económico.
O entroniza aquella fundamental para su teoría de que ha sido el
nihilismo de la clase oligárquica liberal, que se quedó con el
poder en los países desarrollados, la que ha resuelto enfrentar
la democracia autoritaria de Rusia.
Plantea así mismo que Ucrania nunca fue nación, sino un apéndice
ruso ya sea como territorio ocupado o como despensa del
comunitarismo soviético que después engendró el comunismo.
Poco a poco el libro, admirablemente armado,
termina siendo un muro racional pero contundente donde se
esculpen verdades en piedra como la de que Estados Unidos
consume mucho más de lo que produce, pero que todo lo compra
porque es el único fabricante de dólares.
Y como seguramente preveía que le acusarían de su ancestro
judío, se encarga de explicar por que a los judíos gringos
también se los chupó el derrumbe del protestantismo y como el 65
% de esos judíos se están casando hoy día con parejas no judías.
Probablemente tenga razón y más aún cuando explica que
Washington terminó siendo un conjunto de individuos desprovistos
por completo de una moral común y que ellos, los que dirigen
desde allí la mayor potencia mundial ya no obedecen a un sistema
de ideas que los trasciende, sino que reaccionan a impulsos
procedentes de la red local de negocios a la que pertenecen.
Un libro para leerlo y volverlo a leer así no se crea a pie
juntillas en lo que afirma.
El Porce, agosto 11 del 2024
|
|