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EDITORIAL
No es sólo
la pereza
A Colombia no la mata la pereza en sí misma. Para entender qué
es lo que asesina a Colombia, debemos entender nuestro país como
un base de un experimento químico, a la cual dependiendo el tipo
de reactivo que se le agregue, el funcionamiento de la base
variará y con ello los efectos de las partículas.
En este orden de ideas podríamos afirmar que el reactivo que se
le ha estado añadiendo a Colombia es la viveza, y está a su vez
es sólo una variable del reactivo que normalmente llamamos
pereza, y de la misma manera esta variante de la pereza; la
viveza funciona de forma particular, siempre buscando acortar
caminos, sólo ve fines nunca los medios, medios que en un país
con una moral tan deteriorada siempre terminan lesionando todo
lo que toca mientras va de camino hacia el fin.
De hecho, esto de que el fin justifica los medios, es la
expresión más hilarante que el colombiano ha podido malversar.
Lo malversa en muchos sentidos, pero siempre utilizado desde el
deseo de estar bien, por lo tanto el pensamiento se toma en
serio esta frase, pero como la memoria de los colombianos es
olvidadiza, se pasa por alto a todo el que tuvo que atropellar
en su camino y cuando llega al fin, a la cúspide, simplemente se
ve sólo y se queda protegiendo su trono.
Es así como la base colombiana permanece reaccionando con
químicos que sólo dañan más y más al mismo, destrozando
cualquier tipo de valor, para sólo dejar el malestar cultural
que ahora vivimos, unos en donde la culpa es totalmente externa,
los políticos se culpan entre sí, los ciudadanos desconocen al
resto y así todos se van por las calles sin autoreferirse como
parte de algo llamado Colombia,
En conclusión, no es es en sí la pereza la que mata a Colombia,
sino la diferentes manifestaciones de la pereza, entre ellas la
viveza, el deseo por obtener para ya las osas, sin construir un
camino realmente positivo, sin llevarse a nadie, sin robar, sin
matar o desaparecer, en otras palabras, a Colombia le hace falta
amar el proceso, disfrutar de cada paso que da y no sólo caer en
la vigilia que produce el vivir entre edificios de ensueño.
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La batalla de los sordos

Por: Zahur
Klemath Zapata
zapatazahurk@gmail.com
Hay sordera física y sordera
psicológica, ambas impiden escuchar lo que se dice. Pero la
sordera física se remedia con signos que palen la situación. Un
sordo de oídos no puede escuchar ningún sonido, pero percibe las
vibraciones de los sonidos y de las cosas e intuyen lo que está
pasando a su alrededor, porque están alertas con su sexto
sentido.
Por lo general los políticos son sordos psicológicos, porque
ellos escuchan lo que quieren escuchar y lo que les conviene. La
razón es muy simple, ellos siempre están rodeados de adoradores
que les están hablando y señalando lo que deben hacer y cómo
aprovechar cualquier terreno donde ellos se metan. Lo importante
aquí es ganar seguidores y votos.
El problema nace cuando ellos se montan en la caravana del poder
y ahí se vuelven sordos psicológicos porque ellos solo se
escuchan a sí mismos para no perder el poder sobre los demás.
Ellos son el poder que una multitud les concede o les presta
mientras ella recibe buenos beneficios.
Al comienzo todo funciona de maravillas, porque quien está en el
poder cree que se las sabe todas y que solo es dar órdenes y que
se hagan las cosas. Pero una sociedad no funciona como una
granja agrícola donde hay peones y los pueden ubicar en
cualquier barricada para que duerman y convivan mientras se
cosecha.
Una sociedad es un bordado en un tapete donde hay que manejar
colores, espacios, figuras y balance de todo el conjunto para
que tenga su hermosura, para que otros transiten sobre él sin
pensar que lo van a estropear.
Históricamente los empoderados del poder que han sido sordos
psicológicos han terminado mal, pero muy mal. El cuadro es
deprimente cuando lo miramos. Pero sin embargo lo vemos que se
repite una y otras vez como en el caso de Venezuela.
Todos estos individuos se creen que fueron elegidos por fuerzas
extraterrestres para gobernar el mundo, y ese cuarto de hora se
agota tarde que temprano. Aunque todo regla tiene su excepción y
estos terminan sus días entronizados en el poder hasta que se
mueren de vejez o enfermedades. Aquí hay que hacer un estudio
más profundo para entender qué es lo que realmente hicieron para
sostenerse en el poder.
Hay cosas que pasan en los países que hacen que sea muy latente
lo que está pasando, y se perciba en el ambiente cuando no hay
esa estabilidad que emana
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de quien gobierna y que no sabe
cómo manejar o se teje un tapete. Lo que pasa es que todo
termina mal y siempre terminan afuera y en el peor de los casos
asesinados.
LA BATALLA POR BARRANQUILLA
Crónica #942

Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal
Audio:
https://www.youtube.com/watch?v=JQx6Jz-yKqI
Se veía venir. Lo había advertido el general
Ramírez en unas declaraciones que recogieron los medios
barranquilleros. El grupo que la Policía sigue llamando Clan de
Golfo y que sus integrantes insisten en denominarse Ejército
Gaitanista de Colombia, parece haber iniciado la batalla por la
plaza de Barranquilla.
Dentro de la manera como el gobierno Petro ha
dejado avanzar el control de las bandas armadas en campos y
ciudades, los centros urbanos se parece cada vez más a una
guerra entre traquetos, como las que vivimos hace 25 años.
La batalla por Barranquilla es una pelea entre
los gaitanistas y las otras bandas armadas que habían sentado
sus reales en la capital del Atlántico. Es una disputa de los
del Clan por el territorio y los negocios que defienden y
sostienen las otras bandas.
De un lado están los que mandaba Úsuga y ahora Chiquito Malo.
Por otro lado los Costeños, que llevan rato en Barranquilla, los
Pepes, recién fundados, los Rastrojos Costeños, sobrevivientes
de otras batallas y los Papalópez, que dizque la tienen gruesa.
Para iniciar la batalla, este fin de semana aparecieron
pasacalles grandes con una leyenda que hace presagiar hasta a
los boboides de las universidades bogotanas que estudian la
guerra que vivimos, que el Ejército Gaitanista es una suma de
saldos de traquetos, exguerrilleros y exparacos con los defectos
de otras épocas.
Anunciarle a Barranquilla la batalla resaltando por delante que
los pasacalles los han puesto el Frente Carlos Daniel Fulaye
Vargas, que hace parte del Bloque Manuel Aristides Meza Páez,
denota la vieja mentalidad estructural que todavía usan las
distintas bandas de traquetos que hacen la guerra camuflados de
guerrilleros pero motivados no por las ideologías sino por el
negocio.
Es con ellos con quienes se va a topar Barranquilla por estos
días y también con quienes dizque conversa el gobierno nacional
buscando la paz total.
El Porce, agosto 14 del 2024
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