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¡DEUDA Y EMISIÓN
MONETARIA, FÓRMULAS PARA MAQUILLAR LA RUINA!

Por: Álvaro Ramírez González
alragonz@yahoo.es
Esas dos herramientas financieras y monetarias, son, con
los impuestos, el fundamento de las finanzas de un país y de los
recursos que recoge ese país para financiar su presupuesto.
Cuando son manejadas adecuadamente, son de mucha utilidad macroeconómica
para los gobernantes.
Y todas esas herramientas están desde hace muchos años vigiladas por
organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y las
agencias calificadoras de riesgo.
Los prestamistas internacionales, léase la Banca Mundial,
manejan a su vez ahorros del público, y no pueden entregar el dinero de
sus créditos sino con estudios muy claros y garantías muy fuertes.
La firma solidaria del gobierno nacional es en condiciones normales una
garantía muy sólida.
Pero en algunos países, latinoamericanos, este manejo no es el más
ortodoxo.
La corrupción y la sed de poder se devoran los recursos de un país.
Estos provienen de los impuestos.
Pero con mucha frecuencia, no son suficientes, y los niveles impositivos
se vuelven impagables.
Entonces aparece la deuda que es un recurso válido con límites.
Esos límites son la capacidad de pago del país.
La deuda bien planeada y negociada es la que financia la gran
infraestructura de los países.
Deuda de largo plazo y tasas baratas.
Y para eliminar los riesgos de la deuda, las concesiones viales,
portuarias, ferroviarias, hospitalarias y de aeropuertos, han llegado a
resolver estas necesidades.
Los concesionarios estructuran, diseñan, financian, construyen y operan.
Es el capital privado, también a través de la banca el que hace la
inversión y financia en el largo plazo su retorno.
Finalmente, la emisión monetaria es la fabricación de billetes y su
puesta en circulación en la economía.
La cantidad de moneda en circulación o "masa monetaria" es una cifra que
debe guardar estrecha relación con la situación económica del país.
Y no se puede pasar de ahí.
Se define masa monetaria a la cantidad de dinero en circulación,
incluyendo los depósitos en cuenta corriente, o de ahorro a la vista,
además del efectivo, en manos del público.
Este asunto es mucho más delicado, por qué países como Venezuela y
Argentina, por ejemplo, ya saqueados, asfixiados y sin posibilidad de
crédito por la debilidad de sus finanzas, han maquillado estas profundas
crisis económicas, emitiendo billetes masivamente.
No les importó que esa masa monetaria desbordada generara inflación.
Tampoco que su moneda perdiera todo su valor, como el Bolívar Fuerte
Venezolano, que terminó llenando todos los basureros del país.
Argentina con un endeudamiento exagerado y siempre en la línea del "default",
(el no pago), decidió acudir a la emisión monetaria para financiar
artificialmente los gastos del gobierno.
Y terminó el gobierno Kirchnerista de Alberto Fernández, con una
inflación de más del 100% mensual, y una moneda sin valor.
Además del 45% de la población pobre y el 15% indigente, en uno de los
países más ricos del planeta.
En buena hora el país corrigió su rumbo y hoy está en manos de un doctor
en economía que ha aplicado sin titubear todos los correctivos a esta
grave enfermedad de la economía Argentina.
Colombia ya copó, su capacidad de recaudar impuestos.
Dicho en otras palabras, no hay quien los pague.
También copó su capacidad de endeudamiento desde el gobierno Santos y la
pandemia que le tocó a Duque.
Este gobierno, antítesis de
la austeridad, ha derrochado dinero a chorros.
La brutal burocracia izquierdista que montó sumada a la descomunal
corrupción, son las culpables de un faltante de $40 billones.
Marchitar la industria del petróleo y del gas, y la
minería en general, han evaporado ingresos por $30 billones para el
país.
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Esta suma de hechos, tiene hoy al
gobierno arrinconado y maniatado.
No hay dinero ni para gastar, ni para
invertir, ni para robar.
Desesperado y sin recursos, Petro propone “romper la regla fiscal “, que
le impone mucha austeridad y buen manejo de los recursos, pero, sobre
todo, le pone límites a la emisión monetaria, para poner a Colombia a
emitir moneda para mil propósitos que prometió en su campaña y no podrá
cumplir.
Los términos en que Petro quiere emitir moneda, van en la Línea
Venezuela y Argentina.
Maquillar la quiebra económica de un país, poniendo a una fotocopiadora
a sacar billetes que se riegan en la economía, pero que cada día tienen
menos valor.
Es una estafa al país y a su gente, para sostener artificialmente un
régimen fracasado.
Eso es hoy Venezuela y era la Argentina.
No podemos permitir que este chiflado y perverso mandatario emita moneda
por fuera de los controles de la “Regla Fiscal“.
Esa si sería la ruina total de Colombia.
Afortunadamente esa ocurrencia, no se la copió nadie.
Sobremesa 1
Ecuador con el Sucre y Panamá con el Balboa, decidieron adoptar el dólar
en reemplazo de sus monedas.
Sin duda hoy son países muchísimo más estables que cuando tenían moneda
propia.
No pueden emitir dólares
Solo los emiten los Estados Unidos.
Sin emisión monetaria, tienen obligadamente que ser mucho más ortodoxos
en su manejo económico.
¡Y como han progresado desde entonces!
Sobremesa 2
La mejor manera de que una fiesta maluca se acabe, es quitándole la
música y el trago.
La mejor manera de que Petro y su séquito se vayan, es negándole la
reforma tributaria hoy impagable, y la irresponsable propuesta de la
emisión monetaria.
Sin recursos está fiesta petrista tan aburrida, se acaba.
Festival Viva Voz de
Colombia: Una Celebración de la Identidad a Través del Arte Escénico

Por: Teresa Pardo
En el vibrante mosaico cultural colombiano, el Festival
Viva Voz se ha posicionado como un escenario donde las múltiples facetas
de la identidad nacional se despliegan a través de la narración oral y
el arte escénico. Este evento, que año tras año atrae a artistas,
cuenteros, y espectadores de todos los rincones del país, se ha
convertido en una plataforma imprescindible para revivir y mantener viva
la tradición oral que define gran parte de nuestras raíces.

Celebrado en diversas ciudades de Colombia, el Festival
Viva Voz no es solo una exhibición de talento artístico, sino un
testimonio de cómo la palabra, en su forma más pura, puede generar
puentes entre generaciones y culturas. Aquí, los cuenteros no solo
cuentan historias; transmiten saberes ancestrales, comparten la picardía
del día a día y reflexionan sobre los desafíos contemporáneos. Es un
espacio donde la risa se mezcla con la nostalgia, y la realidad con la
fantasía, ofreciendo a cada espectador la oportunidad de verse reflejado
en las historias de los otros.
Lo más fascinante de este festival es la variedad de estilos que se
entretejen en su programación. Desde relatos épicos de antiguas leyendas
indígenas hasta anécdotas urbanas cargadas de ironía, los narradores
despliegan todo su ingenio para capturar la atención de un público
diverso. Niños, jóvenes y adultos se sientan juntos, en un ambiente que
invita a la escucha atenta y la interacción directa, algo que pocas
expresiones artísticas logran en una era dominada por la inmediatez
digital.
Además, el Festival Viva
Voz no solo enaltece la palabra hablada, sino que también explora la
conexión entre la voz y otras disciplinas artísticas. Muchas
presentaciones combinan música en vivo, danza e
improvisación teatral, enriqueciendo aún
más la experiencia para los asistentes. Esta fusión de formas artísticas
refuerza la
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idea de que la cultura no tiene límites,
y que la palabra, cuando se encuentra con otras expresiones, adquiere
una fuerza arrolladora.
En un país como Colombia, donde la
diversidad es una característica fundamental de nuestra identidad, Viva
Voz representa una celebración de lo que somos, no solo en lo que
contamos, sino en cómo lo hacemos. Cada narrador, cada historia y cada
palabra, nos recuerda que la riqueza de nuestra cultura radica en la
pluralidad de voces que la conforman.
Así, este festival no solo es una
celebración artística, sino un espacio de resistencia cultural. En un
mundo que a veces tiende a homogeneizar las experiencias y olvidar lo
local, el Festival Viva Voz nos devuelve al poder de la palabra
compartida, esa que crea comunidad, despierta conciencia y, sobre todo,
nos invita a nunca olvidar de dónde venimos.
DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Por: Otoniel Parra Arias
Alfanoticias.opar@gmail.com
Terminó el pulso con
los camioneros ¿Quién ganó?
Gracias a Dios parece que terminó la pesadilla de la
huelga de los camioneros, nombre genérico para una de las más poderosas
formas que cubre el servicio de varios estilos de transporte a lo largo
y ancho de la nación para movilizar la carga que requiere un país en
vías de desarrollo.
Los camioneros hacía varias semanas mostraban su malestar por las
medidas de aumento en los combustibles que por necesidad tenía que
imponer el gobierno.
Y si bien se trataba de algo imposible de parar que estaba siendo
ralentizado por gobiernos anteriores e inicialmente por este gobierno lo
que fue enrareciendo el ambiente de diálogos fue la actitud a veces
demasiado ruda de ministros como el de Economía hasta llegar al
desacuerdo que hace pocas horas casi puso contra la pared al país
nacional desde sus más encopetados capitanes empresariales hasta el más
modesto tendero, por los efectos nefastos de este paro multiplicador de
males y problemas.
De lo que ocurrió con los productores campesinos, con la salud, los
empresarios de aves y huevos, así como de cárnicos y leche será poco a
poco como las estadísticas revelen hasta dónde llegaron los perjuicios,
amén de las exportaciones e importaciones también afectadas por este
cese abrupto del normal movimiento de carga.
Pero parece que ya es historia como dicen los narradores de fútbol al
terminar un encuentro y quedan es recuerdos anecdóticos un tanto
molestos como la forma como el presidente Petro encaró el problema justo
el día clave en el que la angustia colectiva crecía debido a la
afectación de las personas -niños, mayores y enfermos- hacinados en
vehículos durante 24 horas sin soluciones posibles. La alocución del
presidente que debe incluirse en su estilo tan personal como en el caso
de su hija que relató casi entre lágrimas, en este caso también nos dejó
a los colombianos abismados cuando al referirse al paro de
transportadores que estaba en lo más álgido de este cruel ejercicio,
solamente dio a entender que no se referiría al tema y sí a lo que
habían descubierto sus sabuesos delineado en una carta denunciando la
ilegal intervención desde Israel de un virus destinado a husmear
ilegalmente su campaña política.
Todavía escucho opiniones de la gente que no entiende como en un momento
tan delicado Petro no consideró necesario expresar su voz de líder de
una nación para al menos aplacar los ánimos.
Pero estamos ante un personaje que tiene un estilo y a ese debemos
atenernos gustenos o no nos guste.
Salvó la idónea actuación de la ministra del transporte y sus asesores
que permitió hace apenas unas horas y al filo de la madrugada llegar a
un acuerdo “miti y miti” como dice el pueblo que al parecer no deja
totalmente contento a nadie pero que puso fin a esta tortura para los
empresarios, los obreros y la gente del común en general que suele ser
siempre la que paga el pato por estos desaguisados de las altas cúpulas.

Queda claro que como en otras latitudes y otros tiempos,
caso de Jimmy Hoffa en Estados Unidos por ejemplo, los camioneros son
una fuerza poderosa que tocada en su fibra más sensible si los acosan
pueden llegar hasta mover los cimientos más recónditos de las
estructuras de mando en una nación. ¡Gracias a Dios quedamos en tablas!
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