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EDITORIAL
juventudes
prestadas
La juventud resulta ser un amasijo de atrevimientos, soberbias y
demás males del hombre. La juventud siempre se marca por la
creencia que los conceptos, visiones o anhelos que se poseen son
los correctos y por tanto la única forma de hacer las cosas. Es
así como la juventud comienza a fallar, pero, fallar no implica
un problema. de hecho, es una necesidad, entre más erra un joven
más aprende, más comprende la naturaleza del mundo a donde fue
arrojado.
En este juego de fallar, el joven pasa a volverse un adulto que
comprende como funciona su mundo, sin embargo, este fallar y
aprender a comenzado a desvalorizarce, ahora, fallar no es una
cuestión personal sino, que la culpa suele recaer en el mundo al
cual fue arrojado, y maldiciendo al mismo los jóvenes de la
actualidad, por no decir su mayoría, deciden decantar en el
pesimismo y en la presión social para crear un figura de madurez
impropia, desarrollando así las habilidades que les son
importantes a la imagen que tiene que dar al mundo y no las
habilidades que ellos como sujetos deben desarrollar. Generando
de esta manera jóvenes con identidades y problemáticas prestadas
o simplemente impropias.
Con la fuerza de las redes sociales el mundo ha construido un
modo de ser en los jóvenes que les impide conocerse a sí mismos,
a aspirar a sueños que no les pertenecen pero que desean poder
vivir, por el simple acto que es lo más elegante a lo cual
aspirar, moralmente hablando.
Pero, ¿qué tipo de mundo nos espera? cuando aquellos que
construirán el mismo, deben escuchar quien les diga que deben
desear y anhelar y desproporcionado de cualquier experiencia
vital, que les ayude a reconocerse como sujetos con autonomía,
ya que sus experiencias siempre tendrán que encajar en lo
politicamente, o moralmente obligatorio para un sujeto de
nuestro siglo.

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El Estado es
una empresa de políticos y sus partidos políticos
El ciudadano es la fuente económica para que ellos existan

Zahur K. Zapata
zapatazahurk@gmail.com
Estamos muy lejos de ser borregos
de una clase política que lo devora todo. Aquellos que hacen
parte de esa manada de ciudadanos que sostienen sin conciencia
de sí, el Estado y los políticos funcionan bien según su
capacidad intelectual. Por eso los que tienen el capital apoyan
a la clase política para poder manejar sus bienes y hacerlos
productivos.
Se está abriendo una avenida en el mundo de los capitales que en
el pasado no era posible porque existían los gobernantes de
sangre y fuego. Los de ellos y solo ellos podían gobernar y
poseer lo que la cabeza daba permiso y licencia.
Hoy el manejo político en las economías de las grandes potencias
económicas ha cambiado. Los capitales están concentrados en
bolsas de valores donde individuos representan grandes capitales
y millones de inversionistas amparan esos valores con la demanda
o volatilidad de las acciones.
El individuo de a pie simplemente es el abono para esas grandes
bolsas de valores a través del consumo de los bienes de capital
que estas ofrecen en el mercado de las redes o almacenes
físicos.
Los políticos pierden espacio día a día en la comunidad porque
no tienen nada que ofrecer en el bienestar social o económico.
Ellos usan el Estado como fuente de sustento personal
engañándolos al ofrecerles ilusiones o mejorar la condición de
vida económica, rebajando impuestos. Pero la verdad es que ellos
se quedan con gran parte del presupuesto nacional y fomentan la
corrupción para poder permanecer en el poder.
El Estado jamás en manos de los políticos será una empresa
económica que beneficie a su pueblo y presente un superávit en
cada año para acumular capital para el libre desarrollo de
infraestructuras y que los ciudadanos no tengan que pagar por el
uso de los servicios y sus carreteras.
Se sigue viviendo bajo la opresión del gobernante como si no
hubiéramos evolucionado intelectualmente y las revoluciones
pasadas no nos enseñaron que ya somos seres libres, autónomos,
independientes y con la capacidad de vivir en sociedad. Que
falta de pudor en los millones de seres que ya cruzaron la
barrera del vasallo,
Seguir tributando bajo las condiciones actuales y
manteniendo una burocracia corrupta es aceptar ser un borrego
que se sienta a leer los clásicos griegos
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y pensar que se está
viviendo en ese pasado primitivo.
Ya cruzamos la barrera Neanderthal, homo sapiens, primitivo,
moderno y ahora estamos en la era de la IA donde todo es posible
y lo miramos con desdén.
Estamos aquí esperando a que nos salven; de que o de quien ese
es el enigma.
El dinero espía
Crónica #966

Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal
Audio:
https://www.youtube.com/watch?v=Kn_1FCUSXzw
¿Se han puesto a pensar ustedes sobre cual es el
verdadero interés de lo que en Colombia llaman “la bancarización”
y en Europa y USA el límite al efectivo?
Desde hace varios años, desde cuando la venta de lo prohibido
fue tomando auge, los gringos ordeñadores de todo signo $
comenzaron la campaña para que las transacciones monetarias se
fueran haciendo por Internet o al menos usando tarjetas.
Se le llamó el dinero plástico. La disculpa era que los pagos en
efectivo facilitaban el lavado de los dineros recibidos por los
productos condenados como ilegales o prohibidos por dañinos,
pero que alcanzan alto precio en el mercado.
Los bancos aceptaron complacidos. Mientras más digitalizarán sus
cuentas y volvieran números a sus clientes, tenían oportunidad
de ganar más dinero y de ahorrarse empleos de seres humanos
onerosos. Pasado un tiempo y aumentadas las prohibiciones para
pagar en efectivo, nos han demostrado que el hambre y la sed
alcabalera de todos los que gobiernan en cualquier parte del
mundo, ha resultado insaciable.
Toda gestión digital con dinero en los bancos deja huella y los
cobradores de impuestos tienen una autopista para cobrar. En
otras palabras, el dinero que pagamos por tarjeta o
transferencia bancaria digital se volvió dinero espía.
En Colombia, donde cada vez hay menos cajeros humanos en los
bancos, pero donde los mexicanos siguen pagando en rama la
cocaína que vienen a comprar en situ, el efectivo sigue siendo
el impulsor de la economía y como la mejor manera de
introducirlo a las entrañas es a través del comercio, las ventas
de los almacenes y los productos pagados en efectivo, lo
facilitan.
Pagar con tarjeta o por transferencia bancaria deja huella para
la Dian y para Wall Street de New York y la City en Londres.
Recibir el sueldo por cajero automático, deja huella. Estamos
esclavizados. Solo el efectivo nos permite todavía un asomo de
la libertad que vamos perdiendo a pasos agigantados
El Porce, septiembre 18 del 2024
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