Bogotá, Colombia -Edición: 719

 Fecha: Miércoles 13-11-2024

 

 

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TECNOLOGÍA-CIENCIA

 

 

 

Decodifican una señal simulada extraterrestre: un paso más en la búsqueda de vida inteligente

 

 

 

 

desafío considerable para los científicos que intentaban descifrarla. En la práctica, una señal de una civilización avanzada situada mucho más lejos podría llegar con menos potencia y en condiciones menos óptimas, lo que aumentaría enormemente la dificultad de su interpretación.

Por otro lado, la complejidad intencionada del mensaje refleja la idea de que un mensaje real de una civilización avanzada podría ser demasiado complejo para comprenderlo de inmediato. Los diseñadores del proyecto especularon que tal vez llevaría semanas, meses o incluso años entender un mensaje tan enigmático, planteando el reto de mantener el interés y la dedicación en una empresa que podría extenderse durante generaciones.

 

Reflexión sobre la comunicación interplanetaria

El proyecto de Una señal en el espacio muestra cómo la búsqueda de vida en otros planetas también involucra comprender los retos de comunicación entre especies que posiblemente no comparten un lenguaje, cultura o percepción del universo. En el caso de la señal simulada, a pesar de haber logrado decodificar los aminoácidos, los Chaffin y otros ciudadanos científicos siguen enfrentando un dilema: ¿qué significa el mensaje en su totalidad? Y, aún más importante, ¿qué haría la humanidad si alguna vez recibiera una comunicación de una civilización desconocida?

La simulación invita a reflexionar sobre cómo una civilización podría comunicar conceptos de vida o de identidad, y lo que esto nos dice sobre nuestras propias capacidades y limitaciones. En palabras de Keli Chaffin, la experiencia fue como un “test de Rorschach cósmico”, en el que cada participante ve lo que su mente le sugiere, pero nunca tiene la certeza de que esa interpretación sea la correcta.

El próximo paso: Descifrar el enigma

 

 

Ahora, el Instituto SETI ha invitado al público a proponer interpretaciones del mensaje, mientras de Paulis trabaja en un libro que documentará el proyecto y las diferentes interpretaciones recibidas. Este tipo de experimentos no solo proporcionan conocimientos prácticos sobre la decodificación de señales complejas, sino que también revelan los desafíos y las limitaciones humanas en el análisis de un mensaje potencialmente extraterrestre.

En última instancia, el proyecto artístico científico de Una señal en el espacio demuestra que, en el caso de que alguna vez recibamos una comunicación del espacio, será nuestra habilidad para colaborar y nuestras herramientas científicas y culturales las que determinarán si podemos, finalmente, desentrañar los misterios que el universo nos tiene preparados.

 

En el vasto campo de la investigación espacial, uno de los mayores misterios de la humanidad ha sido el de la existencia de vida extraterrestre. A lo largo de los años, científicos y tecnólogos han trabajado incansablemente en la creación de herramientas y métodos para detectar y descifrar señales del espacio exterior que podrían revelar si estamos o no solos en el universo. Recientemente, un proyecto artístico del Instituto SETI simuló la recepción de una señal de apariencia extraterrestre, con el objetivo de probar la capacidad humana para interpretar un mensaje de esta índole. Aunque la señal fue decodificada, su significado sigue siendo un enigma. Este ejercicio planteó una serie de preguntas sobre los desafíos de interpretar un posible mensaje de una civilización no terrestre.

La señal que comenzó como un proyecto artístico

 

 

La señal en cuestión no fue, en realidad, de origen extraterrestre, sino parte de un proyecto titulado Una señal en el espacio, creado por Daniela de Paulis, artista residente en el Instituto SETI. La idea detrás del proyecto era simular una señal alienígena para observar cómo reaccionarían científicos y ciudadanos ante un posible mensaje de otra civilización. La señal fue transmitida en mayo de 2023 por el ExoMars Trace Gas Orbiter, una nave de la Agencia Espacial Europea que orbita Marte. Su contenido, deliberadamente complejo y críptico, fue recogido en la Tierra por el Allen Telescope Array en California, el Green Bank Telescope en Virginia Occidental y la Estación Radioastronómica Medicina en Italia. Luego, los datos de la señal fueron publicados en línea, invitando a científicos y al público a tratar de descifrarla.

Una colaboración global para interpretar el mensaje

Para descifrar el mensaje, miles de personas en todo el mundo, incluyendo científicos y aficionados, unieron esfuerzos y compartieron sus avances a través de plataformas como Discord. Uno de los equipos más destacados fue el de Ken Chaffin y su hija Keli, quienes dedicaron cientos de horas en la investigación. Después de meses de trabajo, lograron descifrar que la señal representaba aminoácidos, componentes fundamentales de la vida en la Tierra. Sin embargo, aunque lograron visualizar el mensaje, el propósito detrás de la transmisión sigue siendo incierto.
 

Para la decodificación, los Chaffin recurrieron a simulaciones de autómatas celulares, una técnica matemática que consiste en cuadrículas de unidades que siguen reglas específicas de movimiento o cambio. El mensaje, compuesto por patrones de píxeles blancos sobre fondo negro, se mostraba en intervalos muy breves, como una especie de pulsación visual. Una vez que la imagen de los aminoácidos fue revelada, quedó claro que

 

 

la señal estaba relacionada con la vida, pero el verdadero significado del mensaje sigue sin estar claro.

 

¿Qué representa la imagen?

El mensaje visualizado por los Chaffin mostró cinco configuraciones de aminoácidos. Esta imagen en movimiento provocó diversas interpretaciones, una de las cuales plantea la teoría de la panspermia, que sugiere que la vida podría existir y esparcirse por el universo. Según Ken Chaffin, si la señal comienza con los aminoácidos y luego se disgrega, podría representar cómo los elementos básicos de la vida se forman en el espacio y eventualmente llegan a unirse en condiciones favorables para formar organismos vivos. Otra interpretación propone que la señal, al mostrar patrones que parecen formar distintos compuestos, podría ser una especie de mensaje de presentación: una civilización extraterrestre demostrando su conocimiento de los elementos químicos esenciales.

El significado y la dificultad de interpretación

El proyecto de de Paulis fue concebido con la idea de simular cómo podría ser una señal extraterrestre real y los obstáculos que enfrentaría la humanidad al interpretarla. Sin ayuda externa o contexto adicional, cualquier intento de interpretar un mensaje como este dependería de la experiencia y los prejuicios culturales de cada persona, lo que podría llevar a múltiples interpretaciones sin una conclusión unánime.

 

De Paulis, quien también es una operadora de radio autorizada, explicó que el proyecto reflejó cómo podría desarrollarse la recepción de una señal real. “Si alguna vez recibimos un mensaje de una civilización extraterrestre, no tendremos respuestas claras. Tendremos que encontrar el significado por nosotros mismos”, comentó. Los diferentes participantes del proyecto observaron patrones que les resultaban familiares en el "mapa estelar" original de la señal, describiéndolos como figuras que variaban desde ratones hasta elefantes, mostrando cómo los humanos tienden a buscar significados reconocibles en patrones abstractos.

 

La simulación como preparación para el futuro

La idea de una señal simulada desde Marte también fue un elemento clave en el diseño del proyecto. Aunque proveniente de un lugar cercano, y por lo tanto más fácil de detectar y recibir, la señal aún presentó un

 

 

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