Bogotá, Colombia -Edición: 721

 Fecha: Domingo 17-11-2024

 

 

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TECNOLOGÍA-CIENCIA

 

 

 

La amenaza de las fugas en la Estación Espacial Internacional: una carrera contra el tiempo

 

 

 

 

plantea preguntas difíciles sobre su viabilidad a largo plazo. La NASA tiene la intención de mantener la EEI operativa hasta 2030, mientras trabaja en la transición hacia estaciones espaciales comerciales que tomarían el relevo. Sin embargo, Roscosmos no ha garantizado su compromiso más allá de 2028, lo que añade incertidumbre a los planes futuros.

Empresas como Blue Origin y Vast están desarrollando plataformas espaciales comerciales, pero no está claro si estarán listas para asumir el papel de la EEI antes de su retiro. Esta incertidumbre pone de relieve la importancia de resolver el problema actual de las fugas, no solo para garantizar la seguridad de la tripulación, sino también para preservar las capacidades científicas y tecnológicas de la estación durante su tiempo restante.

 

Cooperación internacional: una necesidad urgente

La EEI ha sido durante décadas un símbolo de cooperación internacional, reuniendo a cinco agencias espaciales principales: NASA, Roscosmos, la Agencia Espacial Canadiense, la Agencia Espacial Europea y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial. Sin embargo, el actual problema de las fugas pone a prueba esta colaboración.

El éxito de la estación espacial depende de la capacidad de estas agencias para trabajar juntas, incluso en medio de tensiones geopolíticas. La resolución de este problema técnico es un recordatorio de que los desafíos del espacio requieren soluciones conjuntas y la mejor ciencia disponible, independientemente de las diferencias entre las naciones involucradas.

 

 

La fuga en el módulo Zvezda de la Estación Espacial Internacional es mucho más que un problema técnico; es un reflejo de los desafíos inherentes a operar un laboratorio orbital en un entorno extremo durante más de dos décadas. Si bien la NASA y Roscosmos difieren en sus evaluaciones, el tiempo apremia.

Resolver esta crisis requerirá no solo habilidades técnicas, sino también una cooperación internacional renovada. La capacidad de las agencias espaciales para superar este obstáculo determinará no solo el futuro de la EEI, sino también el legado de la exploración espacial conjunta. La humanidad, que alguna vez soñó con las estrellas, debe demostrar ahora que puede enfrentarse unida a los desafíos del cosmos.

 

La Estación Espacial Internacional (EEI), un bastión de la cooperación internacional en la órbita terrestre desde el año 2000, enfrenta uno de sus desafíos más críticos: una fuga persistente en un segmento ruso. Este problema, que compromete la presión y la integridad del laboratorio orbital, podría tener consecuencias catastróficas si no se aborda con urgencia. Tanto la NASA como Roscosmos, las principales agencias involucradas en la operación de la EEI, difieren en la gravedad del problema, lo que añade una capa de complejidad a una situación ya delicada.

La fuga: un problema conocido pero creciente

El módulo ruso Zvezda, esencial para la vida y las operaciones en la EEI, ha presentado fugas desde 2019, aunque el ritmo de pérdida de aire ha aumentado considerablemente este año. Según informes de la NASA, estas fugas implican una pérdida diaria de entre 2 y 2,5 libras de aire, lo que obliga a la tripulación a adoptar medidas preventivas, como mantener sellado el segmento afectado salvo en situaciones específicas, como la recepción de cargamento.

 

 

El problema es más complejo de lo que parece. Las grietas responsables de las fugas son tan pequeñas que no pueden detectarse a simple vista, y su ubicación en zonas de difícil acceso dificulta la aplicación de herramientas de diagnóstico. Aunque se han implementado medidas paliativas, la preocupación sigue creciendo, especialmente entre los responsables de la NASA.

Discrepancias entre agencias espaciales

La situación ha puesto en evidencia diferencias significativas en la evaluación del problema entre la NASA y Roscosmos. Mientras que los especialistas rusos atribuyen las fugas a "fatiga de alto ciclo" causada por vibraciones mecánicas que afectan las paredes del módulo, la NASA sostiene que otros factores, como la exposición ambiental, tensiones mecánicas y posibles defectos de fabricación, también contribuyen.

 

Bob Cabana, presidente de la comisión asesora de la EEI en la NASA, calificó el problema como el desafío más urgente que enfrenta la estación en la actualidad, señalando la posibilidad de un fallo catastrófico. Sin embargo, Roscosmos ha minimizado el riesgo, considerando que la estación puede continuar operando con seguridad a pesar de las fugas.

 

Esta discrepancia ha dificultado la adopción de una estrategia conjunta para abordar el

 

 

problema. Mientras la NASA ha avanzado en la creación de un equipo independiente para analizar la situación, Rusia aún no ha cumplido con esa recomendación. A pesar de esto, una reunión entre ambas agencias celebrada en septiembre fue descrita como "exitosa" en términos de diálogo.

Impacto en las operaciones de la EEI

Más allá de la seguridad inmediata de la tripulación, las fugas plantean serias dudas sobre la capacidad de la EEI para seguir operando en el futuro. El cierre permanente del módulo afectado, una medida que ambas agencias consideran como última opción, podría limitar significativamente las capacidades operativas de la estación. Por ejemplo, el segmento afectado incluye un puerto crucial para la recepción de suministros, y su cierre obligaría a realizar ajustes logísticos y operativos.

Además, la estación necesita impulsos regulares para mantenerse en órbita y evitar ser arrastrada por la gravedad terrestre. Estos impulsos suelen ser proporcionados por naves espaciales rusas, pero la NASA ya ha comenzado a probar alternativas estadounidenses para garantizar la estabilidad de la estación en caso de que se agrave la situación en el módulo ruso.

 

Medidas de contingencia

Para garantizar la seguridad de los astronautas, la NASA ha implementado medidas adicionales, como equipar la nave Crew Dragon de SpaceX con un asiento extra que permitiría evacuar a los tripulantes en caso de emergencia. Este asiento, ubicado en una sección de la nave destinada a carga, está reservado para los astronautas que llegan a la estación a bordo de naves Soyuz rusas.

 

Estas precauciones reflejan la seriedad con la que la NASA está abordando el problema, incluso mientras continúa negociando con Roscosmos para encontrar una solución definitiva.

 

Un futuro incierto para la EEI

El envejecimiento de la estación espacial, que ya lleva 24 años en funcionamiento,

 

 

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