
|
|
En 1978 identificó
un marcador genético asociado a la fiebre reumática y, a pesar de las ofertas
para trabajar en centros de investigación de varios lugares del mundo, decidió
establecerse en su país.

OMS aprueba una nueva vacuna contra la malaria para niños
Además, en los 90 presentó un método para detectar la presencia de la
tuberculosis en un período de 24 horas, y realizó investigaciones relacionadas
con el sida y la lepra.
Patarroyo desarrolló también un nuevo método de diagnóstico temprano del cáncer
de útero y destacan sus trabajos contra el Virus del Papiloma Humano (VPH),
causante de esa enfermedad.
Polémicas sobre uso de animales
La sombra de su carrera fueron las denuncias de los ambientalistas, algo que él
siempre ha defendido diciendo que los monos del Amazonas tienen un sistema
inmunitario casi idéntico al humano.
La investigación se realiza en estos animales porque "nos ayudan a descubrir
nuevas moléculas que puedan utilizarse como futuras vacunas y a dilucidar los
efectos secundarios", afirmó en una entrevista con EFE en 2022.
"Nunca se ha maltratado o matado a monos", expresó al recordar las acusaciones
sobre tráfico ilegal de estos animales que recayeron sobre él hace años.
"Estuvimos cerca de cinco años luchando hasta que al final se demostró que no
hicimos ningún daño ecológico. El único daño, uno catastrófico y morboso, fue
para nuestros estudios y, con ello, para la ciencia", dijo entonces.

Sin embargo, su legado más grande, la primera vacuna contra la malaria, fue
reconocido no solo con el Príncipe de Asturias de Investigación Científica y
Técnica de 1994, sino también con Premio Robert Koch, el más prestigioso
galardón científico de Alemania, y con el Premio León Bernard, de la OMS, entre
otros.
|
El médico Manuel Elkin Patarroyo, que falleció este jueves 9 de enero de 2025 a
los 78 años en Bogotá, fue una de las caras más visibles de la ciencia
colombiana y pionero en la investigación como descubridor de la primera vacuna
sintética contra la malaria.
El inmunólogo, vinculado a la Universidad Nacional durante toda su carrera, se
dedicó durante más de cinco décadas a la investigación, publicó centenares de
artículos y su trabajo fue reconocido con numerosos premios, incluido el
Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica de 1994.

Posible vacuna contra la malaria muestra resultados prometedores
Patarroyo nació el 3 de noviembre de 1946 en la localidad de Ataco, en el
departamento de Tolima; estudió Medicina en la Universidad Nacional e hizo
estudios de posgrado en la Universidad de Yale, Rockefeller University, Hershey
Medical Center Penn, de Estados Unidos y en el Instituto Karolinska de
Estocolmo.
Sin embargo, su prestigio se vio empañado por las denuncias de ecologistas que
le acusaron de tráfico y maltrato de monos de la
Amazonía para sus
experimentos científicos.
Su gran legado
Patarroyo descubrió en 1987 la primera vacuna contra la malaria,
que donó a la
|
|
Organización Mundial de la Salud (OMS), y desde entonces trabajó
para perfeccionarla y ampliar su rango de protección.
Sin embargo, este medicamento no logró reducir la enfermedad en los distintos
lugares de América y África donde se aplicó.
Él vio frenado su trabajo en 2001 por problemas de índole económico relacionados
con el abandono obligado de las instalaciones del hospital bogotano de San Juan
de Dios y recortes presupuestarios del Gobierno, por lo que trasladó parte de
sus trabajos a España, a la Universidad Pública de Navarra.

Con el apoyo financiero de la Universidad del Rosario de Bogotá, la Agencia
Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y obra social
de Caja Navarra, entre otras, el científico continuó trabajando en una nueva
vacuna contra la malaria, denominada entonces Colfavac (Colombian Falciparum
Vaccine).
Así continuaron hasta el final de su vida los
estudios para
erradicar esta enfermedad de la que en 2020 fueron registrados 241 millones de
casos a nivel mundial, según datos de la Organización Mundial de la Salud.
Otros aportes importantes
En la Rockefeller University de Nueva York trabajó con el prestigioso profesor
Henry Kunkel, dándose a conocer en 1977 por el hallazgo de marcadores genéticos
asociados con el desarrollo de la artritis y del lupus eritematoso. |