Bogotá, Colombia -Edición: 745

 Fecha: Domingo 12-01-2025

 

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COLUMNISTAS

 

 

 

DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Por: Otoniel Parra Arias

 

LA MASCARADA DE MADURO

 

Si no fuera por el subfondo de asesinatos, ejecuciones en la vía pública y detenciones ilegales por docenas, lo que ocurrió ayer en Venezuela con la “coronación” de Nicolás Maduro a su puesto de 25 años de uso con miras otra cifra similar, pasaría por una fiesta de esas de la edad media en las que los atuendos carnestoléndicos los diseñaba para Ludovico Sforza “il moro”, el mismísimo y grandioso Leonardo Da Vinci.

 

Pero no ha sido solo una representación teatral trágico cómica de un sanguinario sátrapa para deleitar a su ego enfermo así como el de sus adláteres perfectamente maquillados para la escena, junto a los pocos asistentes casi todos señalados por la Interpol como depredadores de los pueblos siempre en plan de huida cuando deciden hacer presencia en actos como el de Maduro, sospechosamente silencioso fuera del recinto de la Asamblea debido a estos pequeños problemas legales.

 

La presencia del sucesor de Fidel Castro en Cuba, Miguel Díaz-Canel, sonriente para las cámaras del régimen y Daniel Ortega el dictador de Nicaragua con su uniforme de siempre, junto a personajes de segundo orden de Rusia, China e Irán encabezaban los cien invitados especiales para dar comienzo a un acto por lo demás discreto en un espacio relativamente pequeño fuera de la Asamblea una hora antes de la anunciada, no fuera que el desembarco del día D, con Edmundo Gonzáles acompañado de varios expresidentes llegara a presentarse.

 

Fue una puesta en escena que en lo posible trató de rescatar la normalidad en este tipo de actos que siempre buscan el eco de miles de invitados de postín y la de un pueblo emocionado abarrotando las calles adyacentes.

 

 

Pero se cumplió y Maduro juró de nuevo por el mismo, por su señora madre y por los íconos misteriosos del inframundo que les dejaran como herencia las negritudes esclavas del pasado desde el mismo país mártir de Haití.

 

Mientras tanto las vías aledañas y periféricas de Caracas estaban solitarias y de negocios cerrados

por temor a lo que pudiera pasar, con un silencio sepulcral solo interrumpido por los cientos de motociclistas chavistas que en la
 

 

 

jornada anterior habían sido debidamente instruidos por el escuadrón de Maduro, portando armas al parecer debidamente cargadas amén de algún trabuco sospechoso de ser solo un adorno. Pero impusieron el miedo con su ruido atronador y los vítores para el triunfador.

 

Mientras tanto María Corina Machado ya había ofrecido su cuota de servicio a la gente que creen en Edmundo siendo vilipendiada por los mercenarios maduristas tirándola de su moto y supuestamente haciéndola grabar un video que a nadie ha convencido.

 

De don Edmundo poco se sabe pues no apareció por Caracas tal como lo anunció a los cuatro vientos debido a las fuertes medidas restrictivas del dictador y de él solo se conoce un video en el cual ordena a los militares en ejercicio no seguir embarrándola reaccionando con la legalidad con el primer requisito de rendirle honores cuando llegue el momento de su visita a la capital venezolana dejando armas a discreción para un nuevo y decente mandato.

De todas maneras ha sido otra puesta en escena poco creíble en la que se le avala es la buena fe y la constancia en sus principios junto a los expresidentes que han quedado igual de burlados.

 

De esta jornada de mascaradas solo se salva el mensaje que llegó a los dictadores desde Washington encriptado en un cartel como los que usaba Estados Unidos cuando el Pablo Escobar colombiano en el que claramente dicen que quienes decidan quedar millonarios para toda la vida (25 millones de dólares) simplemente entren en acción para sacar al dictador Maduro, así sea en calzoncillos rumbo a un avión de la DEA rumbo a una larguísima prisión en la tierra del tío Sam. Aunque suena a película de Tom Cruisse, la amenaza seguramente que se filtró en los espacios del palacio de Miraflores lo suficiente como para pensar que si a otros les ha ocurrido a nosotros porque nó?

 

¡PEPE MUJICA!

Por: Álvaro Ramírez González
alragonz@yahoo.es

 

Lapidario el anuncio del expresidente del Uruguay Pepe Mujica.

“El cáncer invadió ya mi cuerpo y ahora está en el hígado”.

 

Anunció que se está muriendo y que no se someterá a ningún tratamiento más.

“¡Mi cuerpo no aguanta más, y hasta aquí llegué!”

 

José Alberto Mujica Cordano es un exguerrillero de los Tupamaros, un político y un agricultor.

Fue el presidente número 40 del Uruguay entre 2010 y 2015.

 

Casado con Lucía Topolansky, Mujica tiene hoy 89 años de vida.
 

 

 

Su impronta fue la sencillez en su estilo de vida.

 

“Ligero de equipaje”, fue un término que él acuño y predicó a lo largo de su vida.

Mujica pasó de ser un guerrillero y estar en la cárcel, a ser el presidente de los uruguayos.

Su partida no solo es inminente sino muy rápida después de su decisión de no someterse a ningún tratamiento.

 

En un mundo donde la corrupción gubernamental es maleza y el enriquecimiento personal de los mandatarios ha sido casi una constante, Mujica es un verdadero ejemplo.

Rechazó como presidente del Uruguay todos los lujos, excesos y banalidades.

Al extremo de seguir usando su pequeño y viejo Volkswagen por encima de una limosina que tenía a su disposición.

Rechazo ese elevado salario de presidente y apenas recibía la cuarta parte. El resto lo donaba para causas de caridad.

Mujica ha estado siempre en contravía de los mandatarios del planeta rodeados de lujos y excentricidades.

Después de terminar su mandato, ha sido un apóstol de la vida digna, simple y liviana de equipaje.

Recibió una oferta de un excéntrico magnate, de US$1 millón por su viejo Volkswagen que no vale más de US$5.000, y la rechazó de inmediato.

“¿Para que necesito yo un millón de dólares?”, afirmó indignado con esa oferta.

“Estamos cambiando vida por cachivaches”, era una advertencia permanente de Mujica.

“¡Nos estamos gastando la vida pagando cachivaches que no necesitamos!”

Los verdaderos placeres de la vida no están en la riqueza monetaria era su criterio.

Feliz vive en su Chagra, un pequeño pedazo de tierra en los suburbios de Montevideo con una casa sencilla y humilde.

Sea esta columna un sencillo homenaje a un hombre igualmente sencillo pero grande en su pensar.

Un hombre que pasó desde la mazmorra al palacio de gobierno.

Un líder que le da ejemplo al mundo, donde los mandatarios se mueven en medio del boato y las excentricidades.

Y se enriquecen a toda costa, incluso de su honra y su libertad.

Grande Mujica.

¡Muy grande!

Sobremesa

“¡El guerrero tiene derecho a su descanso!”, afirmó Mujica.

“¡Quiero descansar ya!”

 

 

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