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EDITORIAL
Contratación
comunitaria
Los asentamientos humanos son
procesos comunitarios en los que las poblaciones migrantes a
través de los siglos encuentran los lugares en los que la
inteligencia colectiva, de la mano con el ingenio, encuentra el
lugar apropiado para desarrollar las obras de infraestructura
que demandan el bienestar de los habitantes que ocupan
territorios en las zonas rurales y urbanas. En todo caso,
siempre existe una estrecha relación entre las funciones
asignadas al campo y a la ciudad.
La infraestructura lineal como son las vías de comunicación,
terrestres, fluviales, férreas, acueductos, alcantarillados,
oleoductos, gasoductos y redes eléctricas, requieren de
especificaciones técnicas para la construcción de las obras de
arte que aseguren el ordenamiento del territorio alrededor del
agua y, de manera orgánica, teniendo presente la conectividad
entre los diferentes ecosistemas por donde pasen , garantizando
la biodiversidad de culturas, plantas y animales, la fertilidad
del suelo y la calidad del aire.
Respecto a las vías terrestres, es fundamental que todas ellas
estén apropiadamente diseñadas en lo que respecta a las cunetas
o zanjas longitudinales ubicadas en ambos lados de la carretera,
con el objetivo de captar, conducir y evacuar en forma adecuada
los flujos de agua superficial de las aguas de lluvia. Las
cunetas pueden ser revestidas de concreto o no, normalmente las
rurales no están revestidas, ni bien diseñadas, son poco
profundas y no se conducen a un cauce común.
Las aguas de uso público se definen como todas aquellas que
nacen, atraviesan y mueren en otra heredad y finalmente se
juntan en el cauce común de un rio que desemboca al mar. Si el
territorio se ordena alrededor del agua, las zanjas de las vías
rurales y las cunetas podrían ser conducidas hacia las partes
planas para construir canales o grandes vallados paralelos a los
ríos, de tal manera que pudieran ser utilizadas para agricultura,
ganadería, navegación, recreación, comercio, turismo y deporte.
De ahí la importancia de las economías populares, sobre todo las
de las comunitarias, que, de hecho, pertenecen a las juntas de
acción comunal en cada una de sus veredas. Es así como pueden
contratar con el Estado las obras de arte de sus respectivas
vías terrestres por las que circulan las personas y las
mercancías provenientes del campo que alimentan a las multitudes
ciudadanas. Las zanjas tienen que construirse y mantenerse como
condición sin lo cual, no es cierto que pueda ordenarse el
territorio alrededor del agua.
En 2025 los comunales y en general todos los asociados a las
economías populares, asociativas, sindicales, solidarias,
cooperativas, pequeñas empresas, empresas familiares,
reutilizadores y recicladores, tienen que aprender y
familiarizarse con el régimen de contratación pública para poder
participar de las asignaciones presupuestales correspondientes
en cada una de sus actividades empresariales. El gobierno ha
dicho que tiene los recursos disponibles, que lo que falta es
que las comunidades organizadas y asociadas liciten lo que les
corresponde hacer.
Un gobierno fuerte y popular, sea local, regional o nacional, no
solo debe de estar en capacidad de convocar a las multitudes
ciudadanas para que salgan a marchar en respaldo de sus
iniciativas legislativas y presupuestales, sino que también debe
de tener el poder de convocar al pueblo para que participe de
manera voluntaria y gratuita con trabajo en las obras públicas
que beneficien al interés general.
Se necesitan mingas y ollas comunitarias para trabajos
asociativos que les permitan a los colombianos salir de la olla
raspada que mantiene el presupuesto general de la nación para el
funcionamiento burocrático y la inversión social.
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La experiencia de años vividos
es base para alcanzar la plenitud

Por: Zahur
Klemath Zapata
zapatazahurk@gmail.com
La vida es un estado de conciencia en desarrollo.
Lo demás es circunstancial. Es como si todo sucediera en un
destiempo donde nosotros estamos ahí haciendo presencia en lo
inesperado. Por eso cada día es diferente y estamos a merced de
quienes dirigen el concierto social.
Unos envejecen, otros añejan, el resto simplemente está como
parte de bosque que da pulmón al aire para que la vida continúe.
Sociedades malformadas usan al bosque para que el Estado
funcione y los viejos y añejos simplemente miran pasar los días
con la esperanza que ese bosque se encienda para que nazca una
nueva vegetación. Eso jamás pasa, lo que sí sucede es que un
pirómano aparece en los extremos del bosque y hace que todo
cambie de la noche a la mañana. Y todos creen que sobre esas
cenizas nacerán nuevas generaciones que harán el verdadero
cambio. Esas cenizas no son volcánicas que sí traen los
nutrientes para una nueva vida.
Las nuevas generaciones no tienen los nutrientes
volcánicos que los hagan actuar como si el conocimiento lo
hubieran obtenido de ese pasado de donde ellos vienen. Actúan
aferrados a las mismas leyes que han hecho tanto daño por
décadas y no entienden que se pueden cambiar por algo mejor si
presionan a los políticos para que actúen en interés de los
electores quienes fueron los que los eligieron.
Los de antaño eran iletrados y no pudieron hacer
nada, eran los líderes quienes comandaban esas huestes de
criminales que arrasaron con todo y que aún siguen libres sin
ser juzgados por sus crímenes. Ellos seguirán en la memoria de
los millones de dolientes que jamás perdonan, aunque se firme
cualquier acuerdo de paz.
La experiencia está ahí de esos años vividos que no va a
permitir que se repita otra vez ese pasado. Sin ella estaríamos
en peligro de vivir lo que no se ha vivido. Por eso la
experiencia de los años es importante tenerla en cuenta y no
rechazar aquellos mayores porque se cree que no se va a
desempeñar bien.
En Colombia se ha preferido a los jóvenes para laborar porque no
tienen experiencia, pero se les rechaza por lo mismo. Al final
se eligen porque es más fácil manipularlos en el pago y en las
labores que van a desempeñar.
Los viejos dejan que todo suceda porque hay temores de todas las
condiciones y es mejor dejar que pasen los de la primera línea
arrasando con todo a que ellos terminen mal trechos y mal
heridos en un arranque patriótico.
La plenitud de la vida no se alcanza desde el rincón de la
alcoba, solo se llega a ella negándoles a los políticos los
derechos que ellos exigen cuando son elegidos. Ellos son
nuestros empleados, y como tal hay que obligarlos a que cumplan
con sus obligaciones, que es, hacer que la nación funcione para
el bien de todos.
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El Estado

Por: Edgar Cabezas
La visión política existente
entre el oficialismo y la oposición en el sistema electoral
estipula que el partido político o las coaliciones que se
agrupan alrededor de quien gana las elecciones constituyan el
oficialismo que gobierna las instituciones del Estado y, quienes
pierden las elecciones porque tienen ideas opuestas al ganador,
se constituyen en la oposición al gobierno para que el ganador
no pueda ejercer el poder gubernamental según su santa voluntad.
En realidad, no importa quiénes y bajo qué ideas gobiernen las
instituciones públicas y privadas del Estado, ya que el Estado
surge como un tercer interviniente provisto del monopolio de las
armas en poder de las fuerzas militares y de policía que son la
autoridad con la cual el gobierno, a nombre del Estado, ejerce
la violencia para reprimir o aniquilar la oposición. El Estado
surge como un tercer interviniente cuando existen conflictos
económicos, sociales y ambientales entre las comunidades que no
se ponen de acuerdo en la solución pacifica de sus
contradicciones.
Lo que la ciudadanía de las
diferentes etnias debe saber respecto de la oposición, es que la
verdadera oposición reside en la resistencia continua contra los
representantes y beneficiarios del modelo económico capitalista
que se abroga el derecho a la libertad de explotar y aniquilar a
las poblaciones del mundo, utilizando todos las formas inhumanas
de sometimiento y dominación mediante la violencia, trata de
personas, esclavitud, servidumbre, y la apropiación del tiempo
de vida de los trabajadores con horarios de trabajo infames y
salarios mínimos.
En tanto el Estado, que es el
conjunto de las instituciones públicas y privadas que se han
constituido para la defensa de la propiedad privada de los
atributos de la tierra, e incluso, para el ejercicio de la
explotación del trabajo humano, mantenga el ejercicio de la
violencia mediante el uso de las armas, es muy difícil organizar
una oposición contraviolenta pacífica y desarmada que sea capaz
de instaurar un nuevo orden revolucionario en el que el sentido
de pertenencia respecto a la propiedad sea el de que la
humanidad pertenece a la naturaleza y no la naturaleza pertenece
a la humanidad.
La resistencia tiene que ser una conciencia que se oponga a
todas las formas precapitalistas y capitalistas de la
explotación de la naturaleza y del trabajo humano, y eso en
verdad es lo que constituye las fuerzas de oposición. Así que,
entender y comprender que no basta con ganar o perder
elecciones, es lo que constituye el estatuto de las fuerzas
políticas oficiales y de oposición, porque lo que verdaderamente
es oposición, es rechazar el ser partícipe en todo tipo de
contaminación ambiental y degradación humana.
Es oportuno considerar que el Estado es un monstruo con miles de
cabezas burocratizadas que se oponen a la justicia social y
ambiental ya que tienen intereses personales que los vinculan
con las fuerzas tradicionales que en todo tiempo, modo y lugar y
han ejercido violencia contra los pueblos que se han resistido,
contra los colonos que con el argumento de la ley y el orden,
han llegado para persuadir a las comunidades de que vinieron por
su bien, cuando en realidad a lo que si han venido es por “sus
bienes”.
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