|
Exlíder del ELN
afirmó que los comandantes del grupo armado ahora actúan como
paramilitares

La oleada de violencia protagonizada por el Ejército de Liberación
Nacional (ELN) en la región del Catatumbo ha provocado el desplazamiento
forzador de al menos 8.000 personas, 80 asesinatos, 20 reportes de
pobladores heridos y varias sobre el Gobierno nacional, que ha informado
que estas cifras preliminares podrían ser superiores.
Debido a esta situación, varias figuras políticas han pedido que se
lleve a cabo una arremetida por parte de las Fuerzas Militares, mientras
que el presidente Gustavo Petro anunció que declarará conmoción interior
y que los diálogos de paz con el ELN seguirán suspendidos.
Mientras el Gobierno nacional ha indicado que un proceso de paz con este
grupo armado podría reiniciarse en cualquier momento, varias figuras
políticas han indicado que el ELN no tiene intención de terminar la
violencia y busca más un poder territorial para expandir su control en
rutas de narcotráfico, postura que ha sido compartida por excombatientes
de esta guerrilla.
En diálogo con Publimetro, el exmiembro del ELN Carlos Arturo Velandia
Jagua, más conocido por su alias de Felipe Torres, que fue miembro del
grupo armado entre 1972 y 1994, indicó que los cabecillas de este grupo
armado cada vez actúan más como paramilitares.
Cabe recordar que, Velandia fue líder del frente Tomás tres del ELN y
era una de las figuras más destacadas del Comando Central de esta
guerrilla hasta que en 1994 fue capturado por las autoridades. En 2003
terminó de pagar la condena que recibió y se exilió en el exterior hasta
que en 2020 fue designado como gestor de paz.
Durante la entrevista, Velandia indicó el ELN ha planteado escenarios
poco creíbles sobre sus motivos para ejercer ese tipo de violencia, por
lo que desde su opinión, opina que es más una estrategia para tener
control territorial de la región del Catatumbo y de las rutas de
narcotráfico en esa zona.
“Las razones que ha expuesto el ELN no son creíbles y tampoco son
admisibles, están matando civiles, pero no solamente es eso, es el
desplazamiento de comunidades enteras, es una operación a gran escala de
manera simultánea en la que pretenden hacer una limpieza del territorio,
limpieza en el sentido de extirpar de la zona todas aquellas personas
que puedan tener una simpatía o una filiación política con lo que fueron
las antiguas bases de las FARC”.
Debido a que el grupo armado ha afirmado que el cese al fuego fue
violado en primera instancia por las Fuerzas Militares, el excombatiente
indicó que esto no es correcto y que el ejército no puede permitir que
la guerrilla se tome municipios solo para que las negociaciones
continúen.
“No es cierto. Ahí está la información a la vista. El ejército ha
entrado para recuperar el territorio, para hacer que el desplazamiento
de las personas sea lo más seguro posible. Lo otro es que también allí
hay una situación de confinamiento terrible en comunidades que están muy
metidas en la montaña, que no tienen acceso a vías carreteables y allí
están sometidos a una situación total de indefensión”.
El gestor de paz indicó que los comandantes del ELN no pueden seguir
publicando comunicados que hablan sobre paz, si el accionar de sus
hombres es contrario al de esos mensajes que expone al país.
“La voluntad ya no es solo decir, tengo voluntad y ponerla en un
comunicado. Lo primero que yo creo que debe hacer el ELN es parar la
matanza, segundo tiene que asumir la responsabilidad, debe responderle
al país por la matanza de civiles estado de indefensión, en tercer lugar
debe disponerse y retomar un proceso, pero con vocación de dejación de
armas, indicó Carlos Arturo Velandia.
Por último, Velandia afirmó que el ELN está teniendo comportamientos de
grupos paramilitares y que se han alejado de los ideales de Camilo
Torres.
“Hoy por hoy el ELN se está comportando de manera muy parecida a como se
comportaban los paramilitares finalizando el siglo XX y comenzando el
siglo XXI, en donde se cometieron muchas masacres. Más que retomar el
pensamiento ideológico de Camilo, es retomar el humanismo. Camilo jamás
te habría permitido una matanza como la que está ocurriendo, incluso la
está cometiendo gente que se dice llamar camilista”.
La Agencia para la
Reincorporación y Normalización reveló crudo balance de los firmantes de
paz en el Catatumbo

La escalada violenta por parte del Ejército de Liberación Nacional (ELN)
contra las disidencias de las FARC, que inició el jueves
16 de enero, parece no tener un final
cercano. Recientemente, el frente 33 de ese grupo disidente anunció su
contraofensiva,
|
|
que se gesta en la región del
Catatumbo (Norte de Santander).
“Aquí estamos presentes, seguiremos presente aquí vamos a estar en
defensa de ustedes las comunidades, en defensa del territorio
enfrentando esos paramilitares del ELN, que se dedicaron a matar civiles
desarmados a torturar a matar niños, a matar, mujeres”, afirmó alias
Richard, cabecilla de las disidencias de las FARC, a través de un video.
El duro enfrentamiento entre los grupos armados al margen de la ley suma
cifras alarmantes, con más de 80 muertos, entre ellos, preliminarmente
habría ocho firmantes de paz, así como más de 20 heridos, 1.000
confinados y 20.000 desplazados, que han llegado a Cúcuta y Ocaña (Norte
de Santander).
Uno de los grupos más perjudicados y perseguidos por la violencia en el
territorio han sido los firmantes de paz del proceso entre el Gobierno
Santos y las FARC, en 2016; algunos fueron resguardados por la fuerza
pública, mientras que otros viven el flagelo del secuestro y
desplazamiento.
Al respecto, la Agencia para la Reincorporación y Normalización (ARN)
dio a conocer el balance que hasta ahora ha dejado la toma del ELN en el
Catatumbo.
Según la ARN, en varios municipios del Catatumbo viven cerca de 464
personas que se encuentran vinculadas al proceso de reincorporación, de
las cuales 102 fueron desplazadas forzosamente junto con sus familias,
mientras que 11 están desaparecidas.
En ese sentido, la directora de la ARN, Alejandra Miller, anunció las
acciones que desde la entidad se están adelantando para afrontar la
crisis humanitaria en el Catatumbo para los firmantes de paz y sus
familias.
“La Agencia para la Reincorporación en este momento ha gestionado ya un
albergue humanitario para los firmantes de paz, en donde está acogiendo
justamente a los firmantes que llegan con sus familiares”, explicó.
Asimismo, confirmó que en la vereda Caño Indio, en Tibú, se encuentra un
Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) donde se
atienden más de 718 personas.
“Estamos trabajando también en una ayuda humanitaria para el ETCR de
Caño Indio, que gracias a que se ha constituido en un albergue
humanitario, están apoyando a muchas veredas alrededor. Tenemos ya 718
personas, más de 200 menores de edad menores de 15 años, que deben ser
atendidos de manera urgente”, añadió.
Agregó que en dichos lugares hay garantizadas camas, comida, implementos
de aseo y apoyo emocional. “En el albergue tenemos habitaciones, camas
para las familias, tenemos comida y tenemos a instrumentos básicos de
aseo, para quienes están llegando al albergue, realmente es un lugar
tranquilo, digno, seguro para que los firmantes y las firmantes se
sientan tranquilos, acompañados y, sobre todo, con un apoyo emocional
por parte de estos equipos de trabajo”, complementó.
Por último, enfatizó en el mensaje a los grupos armados ilegales para
que aparten del conflicto a los excombatientes, sus familias y a la
población civil.
“Este es un mensaje muy doloroso para la paz, pero también que nos hace
pensar en la persistencia de la necesidad de seguir avanzando en la
construcción de la paz, en las negociaciones, en los diálogos, a no
darnos por vencidos en estos momentos, en donde arrecia la guerra es
donde más debemos levantar las banderas de la Paz. Hacemos por supuesto
un llamado y una exigencia al ELN, a todos los grupos armados a que
saquen a los firmantes, sus familias y a la población civil del
conflicto que hay por el control de los territorios. La gente que está
en estos territorios, no merece más guerra”, puntualizó.
Cabe señalar que, en las últimas horas se conoció el crimen del firmante
de paz Pedro Nel Angarita en el centro de Teorama (Norte de Santander).
El hombre, que trabajaba en la recolección de basura, fue atacado por
hombres armados mientras realizaba sus labores en el Catatumbo.
Guerra en el Catatumbo se
originó por la pérdida de un cargamento de cocaína

Desde la semana pasada en la ya convulsionada región del Catatumbo
(Norte de Santander), en zona de frontera con Venezuela, la violencia se
recrudeció al punto de que este lunes 20 de enero el presidente de la
República, Gustavo Petro, decretó el estado de conmoción interior para
el departamento ante la grave situación de orden público por la que se
tiene un estimado de 80 personas muertas y 11.000 desplazados forzados,
según datos de la Defensoría del Pueblo.
A este punto se llegó por un problema que sigue siendo el combustible
del conflicto armado en el país: el narcotráfico y, para el caso
de esa zona del nororiente colombiano, la lucha a sangre y fuego por
controlar la ruta a través del hermano país, de hecho el mismo jefe de
Estado lo reconoció en una publicación reciente en su cuenta oficial de
la red social X.
“Lo sucedido en el Catatumbo no es sino una demostración más, del
tránsito de las guerrillas insurgentes hacia las organizaciones
narcoarmadas ”, trinó en la mañana del lunes.
En la misma publicación indicó que el ELN, que en sus orígenes se alzó
en armas inspirado en la revolución cubana, ahora perpetra los mismos
patrones de violencia de las extintas AUC, grupo contrainsurgente, para
dominar el tráfico de cocaína por esa región, donde proliferan los
cultivos de coca. |
|
“La acción de masacre cometida por el ELN con fuerzas traídas desde
Arauca hasta el Catatumbo calca perfectamente el accionar de los grupos
paramilitares, cuando, dirigidos por Mancuso, llegaron a la zona:
masacre de campesinos civiles, en estado de indefensión. Crímenes de
guerra por doquier son crímenes contra la humanidad ”, agregó.
Y precisamente la génesis de esta violencia desbordada en el Catatumbo
estuvo con la pérdida de un multimillonario cargamento de cocaína a
finales del año pasado, con la que provocó la ruptura de un pacto
criminal que se mantenía entre el Frente 33 de la extinta guerrilla de
las FARC y el ELN.
De acuerdo con un informe de inteligencia militar que obtuvieron en el
informativo de televisión Noticias Uno, ‘Richard’ uno de los subalternos
del jefe subversivo de la mencionada disidencia, alias Andrey, había
llegado al mencionado trato para no interferir con el tránsito de los
cargamentos de cocaína del grupo en pugna.
Pero uno de los envíos se perdió en noviembre, lo que conllevó a que se
sembrara un clima de desconfianza con la disidencia, que concluyó con el
homicidio de alias Catre o el Calvo el pasado 12 de enero, que era jefe
del frente Juan Fernando Porras del ELN, días antes de la despreciable
masacre del sepulturero del Catatumbo Miguel Ángel López, su esposa
Zulay Durán Pacheco y su bebé de 9 meses de edad, múltiple crimen que
terminó de desatar la guerra sin cuartel que se padece en la actualidad
en esa región.
Crisis humanitaria en el
Catatumbo: ICBF brinda atención especializada a 1.800 niños desplazados

La región del Catatumbo, en el departamento de Norte de Santander,
enfrenta actualmente grave crisis humanitaria con un saldo de al menos
80 muertos y más de 10.000 desplazados debido a la escalada de violencia
entre grupos armados. Según informó el Instituto Colombiano de Bienestar
Familiar (ICBF), 1.800 niños y niñas desplazados han recibido atención
en un albergue en el municipio de Ocaña, donde se instaló una sala de
crisis para atender a las familias afectadas. La directora del
Instituto, Astrid Eliana Cáceres Cárdenas, calificó la situación como
“un hecho sin precedentes” y destacó el impacto devastador del conflicto
armado en la vida de los menores.
De acuerdo con el ICBF, la violencia en la región ha dejado profundas
cicatrices en los niños y niñas, quienes enfrentan un futuro incierto
debido a las consecuencias del desplazamiento forzado. Cáceres subrayó
que el interés superior de la niñez debe ser una prioridad para el
Estado, y enfatizó la necesidad de interrumpir el ciclo de violencia que
afecta a esta generación. “Estamos aquí porque esta generación de niños
necesita ayuda. Es el interés superior de ellos el que debe llamarnos al
Estado a acercarnos y a cortar el circuito de guerra que se está
viviendo en la región”, afirmó la funcionaria.
La región del Catatumbo, conocida por sus extensos cultivos de coca, se
convirtió en un escenario de enfrentamientos entre guerrillas,
disidencias de las FARC y grupos narcos que luchan por el control del
territorio y las rutas del narcotráfico. Según reportó el Ministerio de
Defensa, la reciente ofensiva del Ejército de Liberación Nacional (ELN)
contra disidentes de las FARC y la población civil ha provocado
asesinatos selectivos, combates y desplazamientos masivos. En este
contexto, las morgues del departamento de Norte de Santander están
saturadas en un 250%, según informaron las autoridades forenses.
La violencia en la región no solo afecta al Catatumbo. En el
departamento de Bolívar, los enfrentamientos entre el ELN y el Clan del
Golfo dejaron nueve muertos, mientras que en el sur amazónico, en el
municipio de Calamar, los combates entre facciones disidentes de las
FARC han causado la muerte de 20 personas. Estas cifras reflejan el
recrudecimiento del conflicto armado en Colombia, a pesar de los
esfuerzos del gobierno del presidente Gustavo Petro por alcanzar
acuerdos de paz con los grupos armados.
Respuesta del Gobierno y el ICBF ante la crisis
El Gobierno colombiano desplegó más de 5.000 soldados en Norte de
Santander para proteger a la población civil y combatir a los grupos
armados. En helicópteros, el Ejército ha evacuado a más de 230 personas,
incluidos niños, mientras que el ministro de Defensa, Iván Velásquez, se
trasladó a la región para liderar la ofensiva militar. Sin embargo, la
situación sigue siendo crítica, y las autoridades anunciaron una
“segunda fase” de operaciones para ingresar a las zonas más afectadas.
En respuesta a la ofensiva del ELN, Petro ordenó la suspensión de las
negociaciones de paz con esta guerrilla, a la que acusó de cometer
“crímenes de guerra”. A través de X, el mandatario afirmó que el ELN ha
adoptado tácticas propias del narcotráfico y advirtió que “ha escogido
el camino de la guerra y guerra tendrá”. Esta decisión marca un giro en
la política de Paz Total impulsada por el presidente desde su llegada al
poder en 2022, la cual busca una salida dialogada al conflicto armado
que ha azotado a Colombia durante más de seis décadas.
Por su parte, el ICBF intensificó su labor en la región, con equipos
psicosociales que han atendido hasta 19 niños en un solo día en
municipios como Acarí, Teorama y Cúcuta. Según detalló Astrid Cáceres,
el instituto no solo se enfoca en brindar atención inmediata, sino
también en garantizar un acompañamiento a largo plazo para las
comunidades afectadas. “Nosotros no vinimos para irnos. Vamos a seguir
en el territorio para acompañar a cada una de estas personas afectadas”,
aseguró.
|
|