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La verdadera historia detrás de la primera
vuelta presidencial

Por: César Valencia
Terminada
la primera vuelta presidencial, comenzó otra contienda: la disputa por
explicar qué ocurrió realmente en las urnas. Como suele suceder en los
procesos electorales, aparecieron interpretaciones rápidas, algunas de
ellas repetidas hasta convertirse casi en verdades aceptadas.
Sin
embargo, una revisión más cuidadosa de los acontecimientos permite
llegar a conclusiones diferentes. Ni las encuestas fracasaron, ni la
candidata que perdió impulso parece haber sido castigada por razones
identitarias. En cambio, sí resulta evidente el peso que tuvo el
oficialismo en la consolidación de uno de los aspirantes y la fuerza
comunicativa de una campaña fresca y espontánea que terminó conectando
con millones de ciudadanos.
Las
encuestas no se equivocaron
Quizá la afirmación más repetida después de conocerse los resultados fue
que las encuestas habían fallado. Sin embargo, esa lectura desconoce
cómo funciona realmente la medición electoral.
La mayoría de los sondeos publicados durante las semanas previas
mostraban una competencia extremadamente cerrada entre los principales
candidatos. Los márgenes de diferencia eran reducidos y, en varios
casos, se encontraban dentro del margen de error estadístico.
Cuando existe un empate técnico, pequeñas variaciones en la
participación, en el comportamiento de los indecisos o en la
movilización territorial pueden alterar el orden final de los resultados
sin que ello implique una falla metodológica.
Las encuestas reflejaron precisamente lo que ocurrió: una elección
disputada y altamente competitiva.
Más que un error de las firmas encuestadoras, lo que existió fue una
interpretación equivocada de una realidad electoral compleja.
El impulso del gobierno sí ayudó al candidato oficialista
Si hay un factor que merece ser reconocido es el impulso que recibió el
candidato identificado con la continuidad gubernamental.
En todas las democracias, el oficialismo cuenta con una ventaja de
visibilidad difícil de igualar. La exposición constante derivada de
programas estatales, anuncios gubernamentales y presencia institucional
termina otorgando reconocimiento público a quienes representan la
continuidad del proyecto político en el poder.
Esto no significa que los votos del gobierno se transfieran
automáticamente a un candidato. Pero sí implica una ventaja en términos
de posicionamiento y recordación.
Durante buena parte de la campaña, el candidato oficialista logró
consolidarse como una de las principales opciones precisamente porque su
figura se encontraba asociada a un gobierno con una presencia permanente
en el debate nacional.
Negar este fenómeno sería desconocer una dinámica ampliamente estudiada
en la ciencia política.
La caída de la favorita tuvo causas políticas, no identitarias
Otra narrativa que surgió tras la elección fue que la candidata perdió
apoyo debido a la composición de su fórmula vicepresidencial.
Sin embargo, esta explicación parece más una simplificación mediática
que una descripción precisa de lo ocurrido.
La pérdida de impulso de la candidata puede entenderse mejor a partir de
varias decisiones políticas tomadas durante la campaña.
La primera fue la insistencia en mantener la figura de un expresidente
como referente central de su proyecto político. Aunque para sus
seguidores esto representaba experiencia y liderazgo, para otros
sectores terminó proyectando la imagen de una candidatura excesivamente
dependiente de una figura del pasado, dificultando la construcción de
una identidad propia.
La segunda fue su posición frente al consumo de sustancias psicoactivas.
Su discurso fue percibido por amplios sectores como una postura centrada
en la confrontación y el señalamiento de una población que,
independientemente de los debates morales existentes, posee derechos
como cualquier otro grupo de ciudadanos.
En una sociedad donde los enfoques sobre salud pública, reducción de
daños y libertades individuales ocupan cada vez más espacio en la
discusión pública, insistir en un mensaje punitivo pudo generar
distancias con votantes jóvenes, urbanos y moderados.
Un tercer
elemento fue el debate alrededor de la protección de los motociclistas.
Las
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propuestas orientadas a eliminar o modificar mecanismos de cobertura
ampliamente conocidos generaron preocupación entre millones de personas
que utilizan la motocicleta como principal medio de transporte y
herramienta de trabajo.
Para muchos ciudadanos, estos mecanismos no representan un privilegio
sino una garantía mínima frente a los riesgos inherentes a la movilidad
diaria. En consecuencia, cualquier propuesta percibida como una
reducción de esa protección encontró resistencia inmediata.
La combinación de estos factores parece ofrecer una explicación mucho
más sólida que cualquier intento de atribuir el resultado a la identidad
de su fórmula vicepresidencial.
La fuerza de una campaña fresca y espontánea
Mientras algunos candidatos enfrentaban dificultades para ampliar su
base electoral, otro logró construir una narrativa completamente
distinta.
El candidato que terminó liderando la primera vuelta desarrolló una
campaña caracterizada por una comunicación sencilla, cercana y
emocionalmente efectiva.
Su éxito no puede explicarse únicamente desde las propuestas
programáticas. También debe entenderse desde la forma en que se presentó
ante el país.
Frente a una ciudadanía cada vez más cansada de discursos cuidadosamente
calculados, apareció una figura percibida como espontánea, directa y
auténtica.
Sus intervenciones transmitían la sensación de estar hablando sin
filtros excesivos, sin el lenguaje técnico tradicional de la política y
sin la permanente preocupación por medir cada palabra.
A ello se sumó una campaña visualmente atractiva, optimista y dinámica,
capaz de generar entusiasmo incluso entre personas habitualmente
alejadas de la actividad política.
Mientras otros candidatos apelaban al miedo, a la confrontación o a las
viejas divisiones ideológicas, él logró posicionar un mensaje asociado a
la cercanía, la alegría y la renovación.
Esa combinación resultó particularmente poderosa en un momento donde
buena parte del electorado buscaba algo diferente a las estructuras
políticas tradicionales.
Lo que realmente dijeron las urnas
La primera vuelta presidencial deja una enseñanza importante: las
explicaciones simples rara vez logran capturar la complejidad de la
política.
Las encuestas no fracasaron. Reflejaron una competencia cerrada.
La candidata que perdió impulso no parece haber sido castigada por
razones identitarias, sino por decisiones políticas y estratégicas que
limitaron su capacidad de crecimiento.
El candidato oficialista sí se benefició del posicionamiento que ofrece
la cercanía con el gobierno.
Y el ganador de la jornada supo aprovechar una campaña fresca, optimista
y espontánea que conectó emocionalmente con millones de ciudadanos
cansados de la política tradicional.
Las urnas, al final, enviaron un mensaje más profundo que el simple
reparto de votos: los colombianos parecen estar premiando la
autenticidad percibida, castigando las campañas excesivamente
dependientes del pasado y buscando nuevas formas de representación
política.
Esa es, probablemente, la verdadera historia de esta primera vuelta.
Libertad abusiva

Por: Edgar Cabezas
La
abusiva libertad de los padres y madres de la patria cleptócrata es la
libertad destripadora de esclavizar, servilizar, explotar, matar y
extinguir a la servil clase media y al esclavizado campesinado y
proletariado de pleno empleo, (momentáneo hasta que las máquinas
trabajen) y al resto informal de los pueblos pobres e inferiores,
originaros, afrodescendientes y desheredados del campo y la ciudad. Los
desechables nadie.
Los padres y madres por la firme patria destripadora son propensos a
ejercer su voluntad de poder de destino manifiesto y divino por la razón
de la fuerza, con razón y sin ella, porque según su creencia, Dios les
entregó la tierra cuando fueron expulsados del paraíso para dominar y
ser los amos de la creación o del origen de la vida.
Los patriarcas y matriarcas se representan como demonios con trajes
elegantes, enjoyados. En los periodos electorales visten la camiseta de
la selección del deporte favorito del país, desfilan en caravanas de
autos de alta gama y descienden al suelo escoltados por ejércitos
mercenarios públicos y privados serviles, dispuestos a derramar la
sangre de sus compatriotas. En esencia, su naturaleza es genocida.
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Y lo hacen con sevicia pues les
encanta la crueldad; si, causar sufrimiento en tanto se va destripando
con refinada disección quirúrgica a punto de afilado y cortante machete
y punzante bisturí, deshollejando y despellejando la piel y apartando el
tejido adiposo para abonar el pan supremacista que los alimenta,
extasiados en la contemplación del sufrimiento de sus víctimas.
Sacian el placer sexual no reproductivo golpeando bebés y niños hasta
matarlos; son fríos, carecen del sentimiento de la misericordia, se
sienten superiores, provenientes de familias ilustres, de la nobleza
aristocrática feudal y defensores autoritarios de la libertad, la
propiedad y la seguridad de su causa, que es la de la “gente divinamente
de bien”, y, a nombre del bien, van cometiendo atrocidades por gusto,
con maldad insolente.
El mundo actual está dominado por entidades estatales dominantes y
autoritarias asociadas a la organización mundial de las Naciones Unidas,
organización que ha hecho de su Consejo de Seguridad, la mafia de las
mafias, la mafia que controla el poderío físico y químico atómico de las
armas de destrucción masiva, ante quienes se postran sumisos los
dirigentes de los gobiernos subalternos de las naciones que carecen de
armamento atómico, solicitando incluso su intervención imperial, para
así proteger y asegurar el poder mafioso del abusivo orden de la
libertad.
De la libertad de joder, en el sentido vectorial de perjudicar al
prójimo, a quien le otorgan el estatus de enemigo interno para
beneplácito de ejercer el poder de dominio hegemónico de su santa
voluntad solo porque son, las madres y los padres, de la desmadrada
patria a la que aterrorizan y causan miedo en su condición de animales
inferiores sin alma, las bestias a sacrificar en el altar de la
acumulación y la concentración del capital natural, industrial y
financiero.
Lo que las madres y padres de la patria cleptócrata ignoran es que al
declarar a los adversarios el cáncer comunista de Colombia al que ellos
deben extirpar, los comunistas también pueden declararlos enemigos a
sacrificar para extirpar el cáncer capitalista de Colombia. La verdad es
que tanto unos como otros son expertos destripadores, eso lo saben las
multitudes progresistas de la humanidad que no callarán frente al crimen
y la corrupción de la pretensión autoritaria del destino manifiesto que
ejercen la guillotina y el gulag.
Para que el monstruo de la guerra no alcance las puertas faraónicas de
la gente rica y sean marcadas con la cruz del ángel exterminador, lo
mejor es bajarse de la nube esa donde se dictamina que tanto por la
razón como por la fuerza hay que cascar a muerte al enemigo interno
mediante decretos ejecutivos presidenciales.
El lenguaje fáctico de la política colombiana es el de la paz sin
sospechas ni reservas. Colombia merece ser una nación de amigos en la
que las religiones y las ideologías políticas pacten la máxima felicidad
para todos.
EL SENDERO DEL DHARMA

Por: Gongpa Rabsel Rinpoché.
Lama Sammasati para Latinoamérica.
El Intercambio Sagrado:
Creando Espacio para la Gracia
En el
dinámico tapiz de la vida, muchos creen que el destino es una cuestión
de pura suerte o de esfuerzo implacable. Sin embargo, la disciplina
espiritual, profundamente arraigada en el budhismo, señala algo más
simple pero mucho más poderoso: la liberación radical y la aceptación
abierta. El sentimiento, "Suelto y libero todo lo negativo, y recibo por
merecimiento y con gratitud todo lo que por derecho divino me
corresponde", es una articulación perfecta de esta práctica fundamental.
A menudo nos aferramos a viejas heridas, creencias limitantes y
resentimientos —lo "negativo"— como si fueran una armadura protectora.
Este apego, conocido como upadana, crea fricción mental y bloquea el
flujo natural del bienestar. El primer paso crucial es soltar consciente
y amorosamente. Esto no es negación; es una declaración de que estas
cargas ya no sirven a nuestro camino hacia el despertar. Una vez que las
manos de la mente se vacían de la negatividad pasada, están abiertas a
recibir.
La segunda parte de la declaración reconoce una verdad profunda: la
abundancia, la paz y la realización son nuestro derecho de nacimiento (dharma).
No son premios a ganar, sino cualidades inherentes a realizar. Al pasar
de una postura de esfuerzo y carencia a una de gratitud y merecimiento,
alineamos nuestro estado interior con la generosidad fundamental del
universo. Esta alineación es el camino más verdadero hacia la riqueza
espiritual, convirtiéndonos en vasijas receptivas para todas las
bendiciones que intrínsecamente nos pertenecen.
Tashi Delek para todos y todas.
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