Bogotá, Colombia -Edición: 962

 Fecha: Domingo 07-06-2026

 

Página 12

    

COLUMNISTAS

 

 

 

La verdadera historia detrás de la primera vuelta presidencial

 

 

Por: César Valencia

 

Terminada la primera vuelta presidencial, comenzó otra contienda: la disputa por explicar qué ocurrió realmente en las urnas. Como suele suceder en los procesos electorales, aparecieron interpretaciones rápidas, algunas de ellas repetidas hasta convertirse casi en verdades aceptadas.

 

Sin embargo, una revisión más cuidadosa de los acontecimientos permite llegar a conclusiones diferentes. Ni las encuestas fracasaron, ni la candidata que perdió impulso parece haber sido castigada por razones identitarias. En cambio, sí resulta evidente el peso que tuvo el oficialismo en la consolidación de uno de los aspirantes y la fuerza comunicativa de una campaña fresca y espontánea que terminó conectando con millones de ciudadanos.

 

Las encuestas no se equivocaron

Quizá la afirmación más repetida después de conocerse los resultados fue que las encuestas habían fallado. Sin embargo, esa lectura desconoce cómo funciona realmente la medición electoral.

La mayoría de los sondeos publicados durante las semanas previas mostraban una competencia extremadamente cerrada entre los principales candidatos. Los márgenes de diferencia eran reducidos y, en varios casos, se encontraban dentro del margen de error estadístico.

Cuando existe un empate técnico, pequeñas variaciones en la participación, en el comportamiento de los indecisos o en la movilización territorial pueden alterar el orden final de los resultados sin que ello implique una falla metodológica.

Las encuestas reflejaron precisamente lo que ocurrió: una elección disputada y altamente competitiva.

Más que un error de las firmas encuestadoras, lo que existió fue una interpretación equivocada de una realidad electoral compleja.

El impulso del gobierno sí ayudó al candidato oficialista

Si hay un factor que merece ser reconocido es el impulso que recibió el candidato identificado con la continuidad gubernamental.

En todas las democracias, el oficialismo cuenta con una ventaja de visibilidad difícil de igualar. La exposición constante derivada de programas estatales, anuncios gubernamentales y presencia institucional termina otorgando reconocimiento público a quienes representan la continuidad del proyecto político en el poder.

Esto no significa que los votos del gobierno se transfieran automáticamente a un candidato. Pero sí implica una ventaja en términos de posicionamiento y recordación.

Durante buena parte de la campaña, el candidato oficialista logró consolidarse como una de las principales opciones precisamente porque su figura se encontraba asociada a un gobierno con una presencia permanente en el debate nacional.

Negar este fenómeno sería desconocer una dinámica ampliamente estudiada en la ciencia política.

La caída de la favorita tuvo causas políticas, no identitarias

Otra narrativa que surgió tras la elección fue que la candidata perdió apoyo debido a la composición de su fórmula vicepresidencial.

Sin embargo, esta explicación parece más una simplificación mediática que una descripción precisa de lo ocurrido.

La pérdida de impulso de la candidata puede entenderse mejor a partir de varias decisiones políticas tomadas durante la campaña.

La primera fue la insistencia en mantener la figura de un expresidente como referente central de su proyecto político. Aunque para sus seguidores esto representaba experiencia y liderazgo, para otros sectores terminó proyectando la imagen de una candidatura excesivamente dependiente de una figura del pasado, dificultando la construcción de una identidad propia.

La segunda fue su posición frente al consumo de sustancias psicoactivas. Su discurso fue percibido por amplios sectores como una postura centrada en la confrontación y el señalamiento de una población que, independientemente de los debates morales existentes, posee derechos como cualquier otro grupo de ciudadanos.

En una sociedad donde los enfoques sobre salud pública, reducción de daños y libertades individuales ocupan cada vez más espacio en la discusión pública, insistir en un mensaje punitivo pudo generar distancias con votantes jóvenes, urbanos y moderados.

 

Un tercer elemento fue el debate alrededor de la protección de los motociclistas. Las

 

 

 

propuestas orientadas a eliminar o modificar mecanismos de cobertura ampliamente conocidos generaron preocupación entre millones de personas que utilizan la motocicleta como principal medio de transporte y herramienta de trabajo.

Para muchos ciudadanos, estos mecanismos no representan un privilegio sino una garantía mínima frente a los riesgos inherentes a la movilidad diaria. En consecuencia, cualquier propuesta percibida como una reducción de esa protección encontró resistencia inmediata.

La combinación de estos factores parece ofrecer una explicación mucho más sólida que cualquier intento de atribuir el resultado a la identidad de su fórmula vicepresidencial.

La fuerza de una campaña fresca y espontánea

Mientras algunos candidatos enfrentaban dificultades para ampliar su base electoral, otro logró construir una narrativa completamente distinta.

El candidato que terminó liderando la primera vuelta desarrolló una campaña caracterizada por una comunicación sencilla, cercana y emocionalmente efectiva.

Su éxito no puede explicarse únicamente desde las propuestas programáticas. También debe entenderse desde la forma en que se presentó ante el país.

Frente a una ciudadanía cada vez más cansada de discursos cuidadosamente calculados, apareció una figura percibida como espontánea, directa y auténtica.

Sus intervenciones transmitían la sensación de estar hablando sin filtros excesivos, sin el lenguaje técnico tradicional de la política y sin la permanente preocupación por medir cada palabra.

A ello se sumó una campaña visualmente atractiva, optimista y dinámica, capaz de generar entusiasmo incluso entre personas habitualmente alejadas de la actividad política.

Mientras otros candidatos apelaban al miedo, a la confrontación o a las viejas divisiones ideológicas, él logró posicionar un mensaje asociado a la cercanía, la alegría y la renovación.

Esa combinación resultó particularmente poderosa en un momento donde buena parte del electorado buscaba algo diferente a las estructuras políticas tradicionales.

Lo que realmente dijeron las urnas

La primera vuelta presidencial deja una enseñanza importante: las explicaciones simples rara vez logran capturar la complejidad de la política.

Las encuestas no fracasaron. Reflejaron una competencia cerrada.

La candidata que perdió impulso no parece haber sido castigada por razones identitarias, sino por decisiones políticas y estratégicas que limitaron su capacidad de crecimiento.

El candidato oficialista sí se benefició del posicionamiento que ofrece la cercanía con el gobierno.

Y el ganador de la jornada supo aprovechar una campaña fresca, optimista y espontánea que conectó emocionalmente con millones de ciudadanos cansados de la política tradicional.

Las urnas, al final, enviaron un mensaje más profundo que el simple reparto de votos: los colombianos parecen estar premiando la autenticidad percibida, castigando las campañas excesivamente dependientes del pasado y buscando nuevas formas de representación política.

Esa es, probablemente, la verdadera historia de esta primera vuelta.

 

Libertad abusiva

 

 

Por: Edgar Cabezas

 

La abusiva libertad de los padres y madres de la patria cleptócrata es la libertad destripadora de esclavizar, servilizar, explotar, matar y extinguir a la servil clase media y al esclavizado campesinado y proletariado de pleno empleo, (momentáneo hasta que las máquinas trabajen) y al resto informal de los pueblos pobres e inferiores, originaros, afrodescendientes y desheredados del campo y la ciudad. Los desechables nadie.

Los padres y madres por la firme patria destripadora son propensos a ejercer su voluntad de poder de destino manifiesto y divino por la razón de la fuerza, con razón y sin ella, porque según su creencia, Dios les entregó la tierra cuando fueron expulsados del paraíso para dominar y ser los amos de la creación o del origen de la vida.

Los patriarcas y matriarcas se representan como demonios con trajes elegantes, enjoyados. En los periodos electorales visten la camiseta de la selección del deporte favorito del país, desfilan en caravanas de autos de alta gama y descienden al suelo escoltados por ejércitos mercenarios públicos y privados serviles, dispuestos a derramar la sangre de sus compatriotas. En esencia, su naturaleza es genocida.
 

 

 

Y lo hacen con sevicia pues les encanta la crueldad; si, causar sufrimiento en tanto se va destripando con refinada disección quirúrgica a punto de afilado y cortante machete y punzante bisturí, deshollejando y despellejando la piel y apartando el tejido adiposo para abonar el pan supremacista que los alimenta, extasiados en la contemplación del sufrimiento de sus víctimas.

Sacian el placer sexual no reproductivo golpeando bebés y niños hasta matarlos; son fríos, carecen del sentimiento de la misericordia, se sienten superiores, provenientes de familias ilustres, de la nobleza aristocrática feudal y defensores autoritarios de la libertad, la propiedad y la seguridad de su causa, que es la de la “gente divinamente de bien”, y, a nombre del bien, van cometiendo atrocidades por gusto, con maldad insolente.

El mundo actual está dominado por entidades estatales dominantes y autoritarias asociadas a la organización mundial de las Naciones Unidas, organización que ha hecho de su Consejo de Seguridad, la mafia de las mafias, la mafia que controla el poderío físico y químico atómico de las armas de destrucción masiva, ante quienes se postran sumisos los dirigentes de los gobiernos subalternos de las naciones que carecen de armamento atómico, solicitando incluso su intervención imperial, para así proteger y asegurar el poder mafioso del abusivo orden de la libertad.

De la libertad de joder, en el sentido vectorial de perjudicar al prójimo, a quien le otorgan el estatus de enemigo interno para beneplácito de ejercer el poder de dominio hegemónico de su santa voluntad solo porque son, las madres y los padres, de la desmadrada patria a la que aterrorizan y causan miedo en su condición de animales inferiores sin alma, las bestias a sacrificar en el altar de la acumulación y la concentración del capital natural, industrial y financiero.

Lo que las madres y padres de la patria cleptócrata ignoran es que al declarar a los adversarios el cáncer comunista de Colombia al que ellos deben extirpar, los comunistas también pueden declararlos enemigos a sacrificar para extirpar el cáncer capitalista de Colombia. La verdad es que tanto unos como otros son expertos destripadores, eso lo saben las multitudes progresistas de la humanidad que no callarán frente al crimen y la corrupción de la pretensión autoritaria del destino manifiesto que ejercen la guillotina y el gulag.

Para que el monstruo de la guerra no alcance las puertas faraónicas de la gente rica y sean marcadas con la cruz del ángel exterminador, lo mejor es bajarse de la nube esa donde se dictamina que tanto por la razón como por la fuerza hay que cascar a muerte al enemigo interno mediante decretos ejecutivos presidenciales.

El lenguaje fáctico de la política colombiana es el de la paz sin sospechas ni reservas. Colombia merece ser una nación de amigos en la que las religiones y las ideologías políticas pacten la máxima felicidad para todos.

 

EL SENDERO DEL DHARMA

 

 

Por: Gongpa Rabsel Rinpoché.
Lama Sammasati para Latinoamérica.

 

El Intercambio Sagrado: Creando Espacio para la Gracia

 

En el dinámico tapiz de la vida, muchos creen que el destino es una cuestión de pura suerte o de esfuerzo implacable. Sin embargo, la disciplina espiritual, profundamente arraigada en el budhismo, señala algo más simple pero mucho más poderoso: la liberación radical y la aceptación abierta. El sentimiento, "Suelto y libero todo lo negativo, y recibo por merecimiento y con gratitud todo lo que por derecho divino me corresponde", es una articulación perfecta de esta práctica fundamental.

A menudo nos aferramos a viejas heridas, creencias limitantes y resentimientos —lo "negativo"— como si fueran una armadura protectora. Este apego, conocido como upadana, crea fricción mental y bloquea el flujo natural del bienestar. El primer paso crucial es soltar consciente y amorosamente. Esto no es negación; es una declaración de que estas cargas ya no sirven a nuestro camino hacia el despertar. Una vez que las manos de la mente se vacían de la negatividad pasada, están abiertas a recibir.

La segunda parte de la declaración reconoce una verdad profunda: la abundancia, la paz y la realización son nuestro derecho de nacimiento (dharma). No son premios a ganar, sino cualidades inherentes a realizar. Al pasar de una postura de esfuerzo y carencia a una de gratitud y merecimiento, alineamos nuestro estado interior con la generosidad fundamental del universo. Esta alineación es el camino más verdadero hacia la riqueza espiritual, convirtiéndonos en vasijas receptivas para todas las bendiciones que intrínsecamente nos pertenecen.

Tashi Delek para todos y todas.

 

 

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